Instan a rehabilitar las lesiones articulares desde el quirófano

Previene la rigidez por falta de movilidad
Fabiola Czubaj
(0)
23 de enero de 2007  

Si hay que recuperar el movimiento de una articulación lesionada, nada mejor que poner manos a la obra cuanto antes. Y si en los casos más graves el proceso comienza dentro del quirófano, mucho mejor...

Una nueva tendencia en la traumatología, que recién comienza a asomar en nuestro país, promueve que los kinesiólogos ingresen en el quirófano para conocer de primera mano qué es lo que los cirujanos harán en el hombro, el codo o la rodilla cuya movilidad ellos ayudarán a recuperar.

"La inclusión del rehabilitador en el quirófano es muy importante dentro de la traumatología y la ortopedia porque confirma un nuevo enfoque terapéutico que es el de movilizar las zonas lesionadas precozmente. Para ello se necesita conocer hasta dónde se puede llegar con la rehabilitación y eso sólo se puede saber en el quirófano", explicó a LA NACION el doctor en kinesiología y fisiatría Osvaldo Patiño, profesor titular de la Universidad Nacional de San Martín y miembro honorario de la Sociedad Argentina de Cirugía de Hombro y Codo.

Su reciente incorporación como miembro correspondiente nacional de la Asociación Argentina de Ortopedia y Traumatología, la primera en la historia de una institución reservada sólo a cirujanos traumatólogos, es un guiño de aprobación a una tendencia clínica que ya demostró su utilidad en otros países.

"Es necesario evitar el exceso de inmovilización en los pacientes operados porque produce el debilitamiento de los tejidos conectivos e impide obtener buenos resultados durante la rehabilitación -indicó Patiño-. Esto no quiere decir que no haya que inmovilizar a un paciente si la lesión así lo exige, sino que hay que trabajar con las regiones periféricas para evitar la rigidez durante el reposo en una cama."

Sin riesgos

En definitiva, esta nueva tendencia a la rehabilitación precoz promueve el conocimiento temprano de qué nivel de movilidad general o parcial ayudará al paciente a recuperarse sin poner en riesgo la cirugía, ya que el reposo absoluto o movimientos exagerados pueden dañar la articulación, sus ligamentos o músculos. Con el tiempo, eso exige un mayor gasto en salud y un trabajo de rehabilitación más complejo.

"Un paciente inmovilizado durante dos semanas, lo que suele ser una indicación frecuente después de una cirugía, pierde el 50% de la capacidad muscular", puso como ejemplo el doctor Patiño. Y quienes se mantienen excesivamente inmovilizados, comentó, suelen desarrollar rigideces articulares. "Hay que volver a operarlos para solucionar ese nuevo problema con reemplazos articulares", dijo.

Se estima que 15 días de ausencia de movimiento debilitan la estructura de las fibras de colágeno de los tejidos que intervienen en las articulaciones y que les dan flexibilidad y resistencia.

De ahí que, por ejemplo, "la aplicación de tensión programada en los tejidos blandos (músculos o tendones) permite una recuperación más rápida del paciente", agregó Patiño.

En experiencias con pacientes operados de ligamentos de rodilla, el inicio temprano de la rehabilitación al salir del quirófano permitió que recuperaran movilidad restringida con la ayuda de muletas al día siguiente de la intervención.

Acceso restringido

En tanto, para el doctor Daniel Moya, cirujano traumatólogo especializado en problemas del hombro, la presencia de los kinesiólogos en el quirófano debería quedar reservada sólo a algunas intervenciones.

"No se justifica en todas las cirugías, sino en los casos muy especiales, poco frecuentes o de gravedad. Antes, habría que ver si es una medida viable masivamente", opinó.

En cambio, Moya sí consideró que es útil que los rehabilitadores conozcan con qué se van a enfrentar al recibir a pacientes con lesiones traumáticas. Esto, sostuvo el ex presidente de la Sociedad Argentina de Cirugía de Hombro y Codo, evitará lesionar estructuras que no son suficientemente sólidas. Aunque señaló que existen casos en los que es necesaria la rehabilitación tardía para proteger aquellas estructuras que están muy lesionadas.

"Muchas veces -admitió-, los cirujanos pecamos de dar una indicación de rehabilitación muy general y las patologías suelen ser tan ricas que esto nos permitiría manejarnos con diagnósticos más específicos."

Entre las intervenciones del hombro en las que el trabajo en equipo desde el quirófano sería beneficioso para el paciente, Moya incluyó las fracturas complejas y las rupturas severas del manguito rotador, que es un tendón formado por los cuatro músculos que rodean la articulación del hombro, es el responsable de su rotación y evita las luxaciones. El golpe de una caída, por ejemplo, podría lesionarlo fácilmente.

"Es importante que el kinesiólogo vea lo que el traumatólogo le hace al paciente para poder diseñar un plan de trabajo que permita recuperar rápidamente la movilidad sin poner en riesgo el trabajo quirúrgico", señaló.

O también, por ejemplo, decidir de manera conjunta cuál sería la posición más adecuada para inmovilizar una extremidad sin alterar innecesariamente el movimiento del resto del cuerpo, si se pueden usar ejercicios que mantengan en movimiento las inmediaciones de la lesión o si es conveniente aplicar frío. En las cirugías de rodillas, puso como ejemplo Patiño, administrar frío programado logra reducir el uso de analgésicos y antiinflamatorios, además de aliviar el dolor.

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.