Investigadores de la UBA ganaron subsidios a la vocación empresaria

Desarrollaron una nariz electrónica y un sistema de reconocimiento de la voz
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12 de mayo de 2003  

Dos grupos de investigación de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (Fceyn) de la UBA recibieron subsidios del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) a los ganadores del Programa Universitario de Estímulo a la Vocación Empresaria (Prueve).

Uno de ellos está conformado por Martín Negri, Delia Bernik, Carlos Alcober y Diana Zubiri, del Inquimae y del Departamento de Química Inorgánica, Analítica y Química Física, que desarrollaron una nariz electrónica para analizar patrones de olores y poder determinar así la calidad de diferentes productos.

El otro proyecto es un sistema de reconocimiento de identidad mediante la voz, en el que trabajan Marcos Trevisan y Gabriel Mindlin, del Departamento de Física, y el ingeniero en electrónica Juan Ignacio Trentalance.

El objetivo del Prueve es fomentar el desarrollo de emprendimientos de tecnología y apoyarlos hasta que puedan "andar" por sus propios medios. Por su parte, la Facultad de Ciencias Exactas, iniciando un camino similar, ya ha creado su incubadora de empresas.

Uno de los primeros proyectos incubados por la Fceyn junto con el Gobierno de la Ciudad es una nariz electrónica que ya brinda servicios a instituciones y empresas. "Consiste en un conjunto de sensores y permite discriminar olores de sustancias que incluyen numerosos compuestos, como los alimentos o los perfumes -afirma la doctora Bernik, y agrega-: otros métodos exigen analizar por separado cada componente. El nuestro, en cambio, reconoce un patrón global, que opera como una huella digital de cada olor."

El subsidio de 28 mil pesos otorgado por el gobierno porteño se destinará a construir una nariz electrónica adicional. Los investigadores actualmente sólo cuentan con dos, una para el laboratorio y otra para hacer mediciones a domicilio. "No podemos realizar dos salidas al campo el mismo día porque estamos limitados por el equipamiento", explica Negri.

El mercado potencial para la nariz electrónica es muy grande: empresas de alimentos, de cosméticos o vinculadas con el agro y la industria del vino. Pero, ¿qué falta para constituir la empresa? "Ahora estamos tratando de ver cómo compatibilizar la formación de una empresa con las tareas de investigación", explica Bernik.

Huellas digitales de la voz

Respecto del otro proyecto ganador -el sistema que reconoce la identidad mediante la voz-, consiste "en un conjunto de parámetros físicos que describen el aparato de fonación de una persona, y funcionan como una huella digital de su voz", según explica el físico Marcos Trevisan.

La idea es que el sistema, al percibir la voz de un individuo, pueda determinar si éste es el que dice ser. Así sería posible saber, por ejemplo, si la persona que coloca la clave en un cajero automático es efectivamente el dueño de la tarjeta.

Los investigadores desarrollaron un modelo que describe la producción de sonidos, aquellos que hacen vibrar las cuerdas vocales; son sonoras las vocales y algunas consonantes. El modelo incluye parámetros físicos y fisiológicos, como por ejemplo la masa y geometría de las cuerdas vocales, la disipación que produce el tejido, el ancho y largo del tubo por donde viaja la voz.

De este modo se obtiene una descripción del aparato de fonación de cada persona.

El problema es que para procesar toda la información la computadora emplea un tiempo muy largo, entre horas y días. "Nosotros -enfatiza Trevisan- pensamos en algo instantáneo, que responda en segundos o en menos tiempo."

Un sistema que emplea la voz para reconocer la identidad es económico y sencillo. Sólo se necesita un dispositivo que capte el sonido y un buen algoritmo, un programa que determine qué características de la voz son lo suficientemente significativas como para distinguir un individuo de otro.

Los sistemas que ya existen describen la voz en forma estadística, tomando ciertos rasgos a partir de repeticiones de una misma palabra o frase. "Nuestra idea, en cambio, no es emplear la estadística, sino encontrar rasgos físicos definitorios de la voz de cada individuo", detalla el investigador. En este sistema, la persona podría ser reconocida con sólo decir "a", mientras que en los otros sería necesario formular un enunciado más extenso.

La idea de los investigadores es obtener una alianza con un socio tecnológico grande. "Queremos echar una nueva luz al problema y participar de su desarrollo con un aliado estratégico", concluye Trevisan.

Estos nuevos emprendimientos de base tecnológica surgidos de la universidad e incubados hasta que puedan lograr sostenerse por sus propios medios prometen convertirse en una alternativa interesante de desarrollo y de fuente de trabajo para futuros graduados.

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