La ciencia le da la mano a la empresa

El Laboratorio de Electroquímica Molecular de Ciencias Exactas investiga junto con Motorola, Techint y Temis Lostaló
Nora Bär
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13 de mayo de 2003  

Ariel Lempel es capaz de disponer moléculas individuales sobre una placa de oro y una gota de mercurio, y hacer que entre ellas fluya electricidad.

Alejandra Calvo fabrica nanotubos ; es decir, tubos un millón de veces más chicos que un milímetro.

Miguel Vago investiga la electrosíntesis de fármacos, una tecnología limpia para producir sustancias de interés farmacológico.

Victoria Flexer obtiene imágenes de resolución atómica, es decir, logra tomar fotos de átomos individuales.

Estas investigaciones en el micromundo de la materia, que actualmente señalan las fronteras de la ciencia e impulsan las expectativas de la tecnología mundial -porque son conocimientos necesarios para fabricar los transistores, fotosensores y biosensores del futuro, y para desarrollar dispositivos en escala molecular que podrían revolucionar el procesamiento de señales ópticas, eléctricas, magnéticas, químicas y biológicas-, se realizan nada menos que en el Laboratorio de Electroquímica Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, dirigido por el doctor Ernesto Calvo.

Si es cierto que resulta indispensable tender puentes entre la ciencia y la empresa para que el país se recupere y crezca, el equipo de Exactas es un buen ejemplo de los frutos que pueden esperarse de esta colaboración, incluso en tiempos de crisis e incertidumbre.

"Hace dos años fuimos elegidos por Motorola entre las mejores universidades de América latina para desarrollar proyectos conjuntos -cuenta Calvo-. Desde entonces, no sólo sumamos recursos, sino que formalizamos convenios con otras empresas, pudimos incorporar 17 becarios, estamos escribiendo una patente que puede representar ingresos nada desdeñables para el Conicet y colocamos graduados en la industria. Sólo en el año último publicamos doce trabajos en las mejores revistas internacionales."

El convenio con Motorola fue un hito en la vida del Laboratorio: representa un ingreso de 90.000 dólares anuales durante tres años para dar nuevo ímpetu a investigaciones que compiten en la vanguardia de la ciencia mundial, y significó un respaldo al enfoque interdisciplinario con que se encaraban la tarea.

También fue una señal que demostró a otras empresas que el grupo científico local ostenta un nivel que compite con los más avanzados del mundo. Después de Motorola, se acercaron otras compañías.

Techint solventa un programa que permite a los mejores alumnos de Ingeniería completar su formación trabajando (en forma rentada) en un proyecto de investigación. Temis Lostaló respalda los estudios en electrosíntesis de medicamentos. Intel no logró concretar un acuerdo.

Valor agregado

"Tenemos diferentes líneas de investigación -detalla Calvo-, y todas de mucho valor agregado: basta con recordar que la base de las exportaciones argentinas es la soja, que se cotiza a 60 centavos de dólar por kilo, y la misma cantidad de un producto farmacéutico se vende a un valor de entre 300 y 3000 dólares..."

La relación entre el equipo de investigación de la UBA y las empresas permitió aumentar los recursos disponibles para adquirir equipos e insumos científicos. Pero ofreció beneficios tal vez más significativos aún.

Por ejemplo, para Ariel, medallista de las olimpíadas de física y estudiante avanzado de Ingeniería Electrónica, el programa de Techint fue una oportunidad invalorable: "Uno tiene que ir adaptándose a la tecnología, estar formado en lo que vendrá. Y yo sabía que ésta era un área de gran desarrollo...", explica.

Desde el comienzo de sus investigaciones, pudo reproducir un experimento realizado el año último en la Universidad de Harvard que explora la posibilidad de diseñar dispositivos electrónicos moleculares. "Estos estudios no sólo son fundamentales para desarrollar aplicaciones tecnológicas, sino también para probar la validez de ciertas teorías físicas", agrega.

Victoria es licenciada en Química y comenzó a trabajar en el laboratorio cuando estaba rindiendo los últimos exámenes de su carrera. Hace poco, gracias a los acuerdos, pudo iniciar su tesis doctoral.

"El año último solicité una beca de la UBA, pero aunque tengo muy buen promedio quedé bastante lejos porque se otorgaron solamente 13 para mi tema en todas las facultades", cuenta.

Ahora, Victoria se está presentando a una beca del Conicet para hacer una parte de su doctorado en Southampton. "Me interesa ver cómo trabajan en un laboratorio del Primer Mundo, pero quiero quedarme a investigar en mi país -asegura-. Creo que uno tiene que pelear desde adentro por lo que quiere."

Desde el jueves hasta el domingo, los científicos del Laboratorio de Electroquímica Molecular participarán en un seminario organizado entre el Conicet y la National Science Foundation de los Estados Unidos que reunirá a los máximos exponentes mundiales en estos temas en las ruinas de Quilmes, Tucumán.

"En el Quilmes Nanoscience Workshop se discutirá sobre electrónica con moléculas. O sea, cómo hacer circuitos electrónicos con moléculas individuales. Son sistemas en los que las propiedades de largo plazo desaparecen y aparecen propiedades electrónicas y ópticas que son toda una revolución en las aplicaciones para el futuro", afirma Calvo (informes en www.q1.fcen.uba.ar/grupos/laboeq/quilmes ).

Los científicos esperan que, a partir de este encuentro, vuelvan a surgir nuevos proyectos.

Por: Nora Bär
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