La ciencia, más cerca de los chicos

Los experimentos y las observaciones astronómicas son un camino para que aprendan a disfrutarla
Los experimentos y las observaciones astronómicas son un camino para que aprendan a disfrutarla
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27 de enero de 2002  

Siempre con un "¿por qué?" en la punta de la lengua y jamás dispuestos a contentarse con un "no sé" como respuesta, los chicos son el modelo más perfecto de lo que debe ser un hombre de ciencia que se dedica a hacerle preguntas al mundo que lo rodea. Sin embargo, la distante, estática y hasta a veces aburrida idea de la ciencia con la que muchos chicos salen de la escuela los mantiene alejados del vasto terreno para el juego y la exploración que propone el quehacer científico.

"Las vacaciones son un buen momento para que los chicos se acerquen a la ciencia, porque tienen mucho tiempo para explorar y jugar", afirma la bióloga Melina Furman, directora de Experimentar, una página web creada "para que los chicos comprueben que hay ciencia en todos lados, en la vida real, y que todos, sin excepción, pueden disfrutar de ella".

Experimentar es una de las más interesantes propuestas para que los más pequeños miren a la ciencia con otros ojos. "Queremos transformarla en una aventura fascinante", asegura Furman, y aclara: "No queremos formar científicos, sino que los chicos se diviertan y de paso aprendan un poco de ciencia".

Fuera de la pantalla

Los aproximadamente 500 chicos de la Argentina y de otros países de habla hispana que ingresan diariamente a este sitio (www.experimentar.gov.ar) creado por la Secretaría de Ciencia y Técnica aprenden, entre otras cosas, a fabricar un imán que se enciende y se apaga, a medir los signos vitales, a elaborar yogur o a fabricar una ducha de agua caliente para campamentos.

Pero no sólo cuentan con las instrucciones para hacerlo -"en su lenguaje", aclara Furman-: esta página web ofrece las explicaciones necesarias para saber qué sucedió en el experimento o cómo funcionan los artilugios que las pequeñas manos han creado.

Como explica su directora, "Experimentar quiere que los chicos salgan de la pantalla de la computadora y hagan experimentos con lo que tienen a mano en su casa, para que encuentren todo lo de científico que hay en su mundo". Para que los chicos no se queden pegados en la computadora, también tienen "una sección para que busquen compinches para realizar, por ejemplo, experimentos asquerosos".

Prohibido no tocar

El Museo Participativo de Ciencias del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, Capital) ya es un clásico en la tarea de acercar los chicos a la ciencia: lleva 13 años proponiéndoles "prohibido no tocar".

"Lo que buscamos en el museo es que los chicos se sorprendan con situaciones que les resultan inesperadas, como cuando al acercar la mano a un generador Van der Graaff se les ericen todos los pelos, y que eso les llame la atención para que investiguen y quieran saber más", dice Germán Noceti, gerente del museo.

El sonido, el cuerpo humano, los fenómenos de la naturaleza, las telecomunicaciones, son algunos de los ejes temáticos que son abordados a través de experiencias en las que los chicos son los verdaderos protagonistas. "Cada uno de los aparatos tiene las instrucciones para hacerlos funcionar -explica Noceti-; cada chico observa por sí mismo lo que sucede, saca sus propias conclusiones y puede además leer la explicación de lo que pasó."

Este museo dirigido a curiosos de más de cuatro años de edad está abierto miércoles a domingo, de 15.30 a 19.30. La entrada cuesta cinco pesos.

La fuerza de la creatividad

No hace falta ser un multimillonario, como Dennis Tito, el primer turista espacial, para conocer nuestro sistema solar. "Haga un viaje por el universo en el que vivimos, para ver las nebulosas y las galaxias con sus propios ojos" es, según su director, Leonardo Moledo, la propuesta del Planetario Galileo Galilei (avenida Sarmiento y Belisario Roldán, Capital).

Si bien el Planetario atrae a personas de todas las edades, su público mayoritario suelen ser los más pequeños, que acuden a realizar observaciones con el telescopio más grande de la ciudad. Los últimos martes y jueves de enero, a partir de las 20 y hasta las 22.30, el telescopio apuntará hacia Saturno, que se halla en una posición inmejorable para su observación.

Los martes, miércoles y domingos de febrero, en el mismo horario, el telescopio dejará a un Saturno ya distante y mirará hacia un Júpiter mucho más visible. Antes de que los concurrentes posen sus ojos sobre la lente, un audiovisual sirve de guía para saber un poco más sobre el espectáculo planetario en cuestión.

Todos los domingos de este verano, a las 17, los chicos (y los grandes también) podrán observar el Sol y sus manchas sin riesgo de lastimar sus ojos: la imagen del Astro Rey obtenida por el telescopio será proyectada en una pantalla de la carpa solar instalada en la explanada del Planetario. Las actividades mencionadas son gratuitas.

¿Cuál es el valor de estas observaciones para los chicos? "Sirve para comprender qué somos, dónde estamos y la potencia de la creatividad humana, que nos permite ver donde en principio no se ve", responde Moledo.

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