La contaminación del aire en Milán es una grave amenaza para la salud

Se limitó la circulación vehicular y se prevé reducir los sistemas de calefacción
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22 de enero de 2002  

ROMA.- En las iglesias se reza para que vuelva la lluvia. En las farmacias se venden como pan caliente barbijos antismog. Los bebes y los chicos se quedan en casa para no respirar aire contaminado. Los autos tienen prohibido circular hasta nuevo aviso.

Es una radiografía del norte de Italia, donde reina un estado de emergencia por los altísimos niveles de contaminación, que han obligado a ciudades tan importantes como Milán y Turín, y comunas aledañas, a tomar medidas draconianas para reducir los riesgos del infernal smog.

La falta de lluvia, la sequía y las heladas que han castigado la península, en efecto, dieron vida a una capa de aire venenosa que creó pánico entre los italianos, afectados por lo que se considera el invierno más árido de los últimos 80 años. Un invierno sin lluvias y sin nieve en los centros de esquí –que funcionan a medias sólo gracias a nieve artificial, en una temporada que se perfila desastrosa–, con temperaturas siberianas, cosechas heladas y un solo tema de conversación: el fatídico Pm10. Es decir, las partículas de polvo suspendidas en el aire que ostentan un diámetro inferior a los 10 micrones, y que cuando superan un promedio diario de 75 microgramos por metro cúbico, atentan contra la salud.

Partículas fatídicas

En los últimos días, en Milán, el promedio de Pm10 superó los 195 microgramos, y el aire envenenado se ha convertido en tema de tapa de diarios y noticieros de TV, desplazando las usuales polémicas políticas.

Mientras el cardenal de Turín, Severino Poletto, oró para invocar la lluvia, único medio que podría reducir los niveles de concentración de las “polveri fini” (polvos finos), el tránsito –las emisiones más que nocivas de los autos– ha sido puesto en el banquillo de los acusados.

Pese a que cien ciudades de la península han bloqueado la circulación vehicular los últimos dos domingos, la contaminación atmosférica, es decir el Pm10, no ha bajado. Y es así como Milán, Turín y otras ciudades del próspero centronorte de Italia decidieron que a partir de hoy se alternará la circulación de autos, de acuerdo a chapa par e impar, algo que provocará una virtual parálisis del tránsito.

Otras medidas, en tanto, prevén la reducción del sistema de calefacción, el refuerzo del servicio ferroviario, y que los colegios primarios y secundarios empiecen más tarde, a las 10, para que los chicos puedan utilizar los medios de transporte público en un horario más tardío que el de más concurrencia de gente que va a trabajar.

“En los próximos días reduciremos el número de horas de utilización de la calefacción, así que aconsejo usar camisetas de lana”, dijo el alcalde de Milán, Gabriele Albertini.

Bloqueo total

Lo cierto es que si no llueve el jueves, como señalan los pronósticos, y con las nuevas medidas no se logra reducir el smog, el viernes se declararía un bloqueo total del tránsito en Milán. Y en ese caso las escuelas y oficinas públicas no funcionarían.

No sólo en el norte cunde la emergencia. Mientras que Roma por el momento está a salvo, los exámenes ambientales en Nápoles señalan que se está superando el promedio de contaminación tolerable, por lo que también se reduciría el tránsito.

Los médicos, en tanto, aconsejan no sacar a los chicos a la calle “por lo menos hasta que llueva”. “Son los que corren más riesgos por su baja estatura, ya que los polvos se concentran en una altura de 50-60 centímetros desde el suelo, sin contar el riesgo de desarrollar asma”, explicó el doctor Silvio Garattini.

Arrecia, en tanto, la polémica en torno de los precios de frutas y verduras, que últimamente han subido hasta las estrellas, al parecer debido a las catastróficas sequías y heladas. Según algunos cálculos, el sector agrícola habría sufrido daños equivalentes a 250 millones de euros. No extrañó entonces que ayer el ministro de Políticas Agrícolas, Gianni Alemanno, pidiera a la Unión Europea la autorización para conceder ayuda pública a los sectores golpeados.

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