La infertilidad, en la mayoría de los casos, afecta la sexualidad de la pareja

A menudo se siente gran control médico sobre la intimidad, lo que quita pasión y espontaneidad
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30 de enero de 2002  

Después de cinco años, Clara y Javier decidieron que ya era tiempo de que el profundo y apasionado amor que se profesaban se hiciera fruto en el hijo.

Jóvenes, enamoradísimos, creyeron que la buena nueva no tardaría en llegar.

Pero se equivocaron.

Tras varios meses de intentos, decidieron consultar. Luego de una larga lista de chequeos, análisis, más chequeos y estudios y hasta una cirugía, les dijeron que "ahora sí" podrían.

Pero algo había sucedido entre Clara y Javier a lo largo de todo ese accidentado camino. Ya no tenían ganas de hacer el amor. Estaban desengañados, tristes, hasta enojados y culpables el uno con el otro.

"Se sospecha que cerca del 95% de las parejas bajo tratamiento de esterilidad sufren disfunciones sexuales debido al stress que transitan en la búsqueda del embarazo", afirma el doctor Sergio Pasqualini, director de Halitus Instituto Médico, afiliado a la Facultad de Medicina de la UBA y presidente de la asociación civil Origen y Vida.

"Cuando se busca un embarazo -dice Pasqualini-, el binomio pareja-ginecólogo es un mal equipo: todos quieren resultados y quizá sin darse cuenta el médico no contempla aspectos fisiológicos y psicológicos de la sexualidad que son muy importantes y que influyen en la fertilidad."

Causas y desafíos

La doctora María Victoria Bertolino, del Departamento de Disfunciones Sexuales de Halitus, afirma que "para que exista disfunción sexual, el hombre, la mujer o ambos deben experimentar un distrés en su relación de pareja. La disfunción puede ocurrir en alguna de las fases de respuesta sexual (deseo, excitación u orgasmo) o en varias a la vez".

Bertolino agrega que "la falta de deseo siempre tiene una causa, y el desafío es determinar por qué: el motivo puede ser psicológico, vascular, anatómico, por consumo de medicamentos, por un trauma. Por eso nuestro equipo está integrado por un urólogo, que evalúa la posibilidad de trastornos de erección o vasculares del pene; un andrólogo, que analiza el equilibrio hormonal en el varón; una ginecóloga, que descarta trastornos en la mujer, y sexóloga y psicóloga, que realizan una evaluación específica e integral de la situación".

Pasqualini advierte que en una minoría de los casos las parejas pueden tener problemas sexuales antes de iniciar el tratamiento de fertilidad. Pero que, en la gran mayoría de los casos, aparecen a consecuencia del stress que sufre la pareja, debido a que sienten que está todo demasiado controlado y se pierde deseo, espontaneidad, frecuencia coital y satisfacción.

"No han faltado casos -comenta riendo el doctor Pasqualini- de matrimonios que dicen que sienten que el médico está en la cama con ellos..." Las presiones familiares y sociales también juegan muy malas pasadas. Eso genera una obsesión por el tema, que daña el vínculo de pareja y aun puede apurar una separación.

"Primero deben evaluarse factores que pueden alterar la sexualidad -afirma Bertolino-, como por ejemplo diabetes, hipertensión, tabaquismo, alcoholismo, hipotiroidismo o medicamentos que pueden deprimir el deseo (antidepresivos) o la erección (antihipertensivos). Cuando se administran tratamientos hormonales, por otra parte, hay que evitar lapsos prolongados, algo que no suele ocurrir en las terapias para la fertilidad, ya que las altas dosis de estrógenos impiden que los andrógenos queden libres, y estas hormonas están muy ligadas a la respuesta sexual."

Bertolino explica que existen pacientes que consultan porque no logran el embarazo y cuando se indaga aparece el real motivo, que es una disfunción sexual.

"Por ejemplo -dice-, la impotencia o la eyaculación precoz en el varón, que son muy frecuentes y obviamente impiden el coito. O, entre las mujeres, vaginismo o dispareunia durante las relaciones, que pueden estar causadas por algún trastorno (infecciones, ausencia de vasodilatación vaginal o factores psicológicos) que disminuye la lubricación y les causa dolor durante la relación. Eso, a su vez, aumenta la falta de deseo sexual."

La especialista añade que, entre las mujeres con problemas de fertilidad, sólo alrededor del 30% tiene orgasmo. "No hay estudios en humanos que lo relacionen con la fertilidad -explica Bertolino-; sí una experiencia con pocas parejas a quienes se realizó una resonancia magnética mientras mantenían relaciones sexuales. Eso permitió comprobar un aumento de la prolactina y la oxitocina luego del orgasmo femenino, hormonas que contribuirían al ascenso de los espermatozoides."

En la gran mayoría de los casos, la falta de orgasmo en la mujer obedece a causas psicológicas. Pero también puede ocurrir "que falte irrigación en la arteria clitoriana, algo que puede diagnosticarse con un estudio", aclara Bertolino.

Otro problema es que muchas parejas llegan a la consulta con gran desinformación. "Por ejemplo -dice Bertolino-, no saben cuáles son los días fértiles. Y para que exista un diagnóstico de infertilidad una pareja debe transcurrir un año manteniendo relaciones tres veces por semana durante el ciclo fértil, sin lograr el embarazo."

Pasqualini dice que hoy día no es necesario tanto tiempo para confirmar el diagnóstico, y que es posible detectar problemas a través de un examen del moco cervical femenino, luego de algunas horas de mantener una relación sexual.

"La clave -aseguran ambos especialistas- es encarar el tratamiento en forma integral para que la pareja no dañe su vínculo. La solución es reconocer los trastornos de fertilidad y apoyar al matrimonio en el stress que eso implica. Un buen tratamiento siempre mejora la sexualidad de la pareja."

Anticiparse a los problemas

"Los tratamientos de fertilidad pueden generar un porcentaje importante de problemas de sexualidad en una pareja. Si sólo se da importancia a lo orgánico, no se advierten. Por eso hay que tratar a los pacientes de una manera integral y así prevenir este tipo de situaciones."

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