La única verdad

Nora Bär
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14 de mayo de 2003  

Ya que el próximo presidente de la Argentina será de extracción justicialista, esperemos que recuerde por lo menos una de las máximas del fundador del movimiento: la que asegura que "la única verdad es la realidad".

Es que, aunque aquí nos obstinemos en desoírla, la realidad de las últimas décadas insiste machaconamente en mostrarnos cuál es el camino que conduce al crecimiento económico, a una mejor calidad de vida y a un más pleno desarrollo humano: el respaldo a la educación y la producción de conocimiento.

El informe preparado hace algún tiempo por los equipos de investigación del Grupo Redes y la Fundación Sales es generoso en contundentes evidencias que respaldan esta hipótesis. A saber:

  • La Argentina exporta a un promedio de 350 dólares la tonelada e importa tecnología llave en mano a 1300 dólares la tonelada.
  • La Argentina invierte menos del 0,4% en innovación y desarrollo; Corea, el 2,5%. En 2000, los argentinos registraron apenas 63 patentes en los Estados Unidos; los coreanos, 3200.
  • En 2001, exportamos 735 dólares per cápita, contra 21.838 de Irlanda, que está desarrollando una economía del conocimiento.
  • En la década del 80, Japón exportó por un valor de 150 mil millones de dólares; la Argentina -que en 1945 lo superaba-, apenas por diez mil millones. Nuestra tonelada de exportación tenía un valor promedio de 350 dólares, la de Japón y otros países industrializados, entre 2000 y 3000 dólares.
  • En 1940, exportábamos el 3% del total mundial, principalmente commodities ; hoy el 0,4 (7,5 veces menos).
  • Según el economista Lester Thurow, las tasas privadas de retorno al capital invertido en innovación y desarrollo promedian el 24%, pero el retorno social (el que llega a toda la sociedad) es del 66%; es decir que, cuando se invierte en innovación y desarrollo, crece toda la sociedad.
  • Alemania, Estados Unidos, Japón y Suecia integran el grupo de países con alto nivel de vida . El primero invierte el 2,5% de su PBI en investigación, el segundo el 2,68, el tercero el 3,04 y el último el 3,8. La Argentina, menos del 0,4%.
  • Hace casi setenta años, don Bernardo Houssay ya insistía en que la ciencia es una herramienta fundamental para el desarrollo económico, social y cultural, y por eso hay que asumirla como una política de Estado. Con esa idea en mente, en 1958 fundó el Conicet y logró que dependiera directamente del presidente. La realidad, durante décadas, le dio la razón. Ojalá que algún día aprendamos a escucharla, ya que tenemos la responsabilidad de legarles a nuestros hijos un país en el que valga la pena vivir... y soñar con el futuro.

    Por: Nora Bär
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