Logran filmar a un calamar gigante

Nunca se había visto vivo y en su medio natural; fue a mil metros de profundidad
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29 de septiembre de 2005  

NUEVA YORK (The New York Times).- Durante décadas, los científicos y exploradores organizaron costosas expediciones para perseguir y fotografiar al calamar gigante, un legendario monstruo con ojos del tamaño de platos y un pesadillesco enredo de tentáculos con líneas de ventosas.

La meta fue siempre aprender más sobre una extraña y célebre criatura -el de Julio Verne atacó a un submarino y el de Peter Benchley se comía a los niños- que en la vida real se rehusó tercamente a revelar sus secretos. Pero mientras los calamares gigantes se enredaban en redes de pesca y eran arrastrados por la marea hacia la costa, los expedicionarios fallaron repetidamente en sus intentos de fotografiar uno vivo en su hábitat natural, las profundidades del mar. Sin embargo, ayer dos científicos japoneses, Tsunemi Kubodera y Kyoichi Mori, informaron en la revista Proceedings of the Royal Society B, donde la B indica "biología", que habían logrado las primeras observaciones.

Trabajando a unos 960 kilómetros al sur de Tokio, en las islas Ogasawara, fotografiaron a la criatura con una cámara robótica a una profundidad de unos mil metros. Durante una lucha que duró más de cuatro horas, el animal, de alrededor de ocho metros, tomó la carnada y luego se liberó, dejando atrás un tentáculo de seis metros de longitud.

El calamar gigante, concluyen los investigadores, "parece ser un predador mucho más activo de lo que se creía, utilizando sus largos tentáculos para golpear y enganchar a su presa".

Aparentemente, los tentáculos pueden enrollarse, del mismo modo en que la pitón envuelve a sus víctimas. "Esto ha sido un misterio por mil años", dijo Richard Ellis, autor de Monsters of the Sea (Knopf, 1994). "Nadie sabía qué aspecto tenían en su medio. Sólo los veíamos muertos. Estas imágenes abrirán la puerta a un estudio más detallado de su vida."

Los cazadores de calamares están atónitos. "¡Oh!", dijo Emory Kristof, fotógrafo de National Geographic que dos veces se aventuró a Nueva Zelanda con la esperanza de capturar imágenes del calamar gigante.

"Siempre es presuntuoso decir que uno está cazando al calamar gigante cuando sabemos tan poco. Es fantástico que lo hayan logrado."

Los científicos japoneses trabajan para el Museo Nacional de Ciencia de Tokio y la Asociación de Observación de Ballenas de Ogasawara. Crearon un sistema acuático con una larga línea de la que suspendieron una cámara robótica y luz estroboscópica. La cámara estaba orientada hacia abajo, donde había ganchos con carnada, y tomaba fotos cada 30 segundos. Una bolsa de camarones aplastados actuaba como una atracción odorífera.

Los calamares gigantes tienen ocho brazos cortos y dos tentáculos largos. Uno de éstos se enredó en la carnada y la criatura se movió violentamente durante cuatro horas y 13 minutos para liberarse. Después se alejó dejando el tentáculo detrás de sí.

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