Médicos, entre el festejo y el desafío

Dicen que la relación con los pacientes es el eje de la profesión, pero que se ha ido deteriorando por diversas causas
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5 de diciembre de 2001  

Desde la antigüedad, el discurso de la medicina estuvo centrado en el médico. El código de Hammurabbi, por ejemplo, definía los derechos y obligaciones legales de los que ejercían el arte de curar. El juramento hipocrático, originado en la Grecia clásica, y que rigió durante 25 siglos el ejercicio de la medicina en Occidente, definía las normas de conducta que debían seguir los miembros de la profesión.

A partir de la segunda mitad del siglo XX, emergió de las sombras el verdadero destinatario del saber médico: el paciente. Con la definición de sus derechos se replantearon los objetivos de las ciencias de la salud. Sin embargo, las nuevas condiciones sociales, tecnológicas y económicas obligan a un permanente replanteo de la relación médico-paciente. Hoy, en el Día del Médico, La Nación convocó a cuatro destacados profesionales argentinos y les preguntó cómo es en la actualidad su relación con los pacientes, y cuáles son las asignaturas pendientes de su profesión.

El nuevo verticalismo

"La base de la atención de la salud es la relación médico-paciente, y por eso debe ser preservada al máximo", opina el doctor Elías Hurtado Hoyo, presidente de la Asociación Médica Argentina (AMA) y titular de la cátedra de Cirugía Torácica de la Universidad de Buenos Aires.

"Es un vínculo que se establece cuando alguien de la sociedad se acerca al equipo de salud para requerir sus servicios;con el tiempo se crea un lazo de orden afectivo y de reconocimiento entre ambas partes, que hace que el paciente deposite su confianza en el profesional. Se generan así una serie de obligaciones y deberes."

Si la medicina estuvo regida durante 25 siglos por una estructura verticalista basada en el juramento hipocrático, en la cual no se daba importancia al enfermo, sino sólo a los deberes del profesional, "a mediados del siglo XX, a partir de los juicios de Nuremberg y la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, surge el movimiento de la bioética, y el vínculo se transforma en horizontal, ya que se tienen en cuenta los derechos del paciente y se reconoce al conjunto de los integrantes del equipo de salud como necesarios e imprescindibles para dar una buena atención", afirma.

Pero "en los últimos veinte años la relación se deteriora por los cambios producidos en los sistemas de atención de salud, el incremento de los juicios de responsabilidad legal, la degradación de los honorarios profesionales y la influencia mediática de la prensa amarilla. Estamos ante un nuevo verticalismo, pero ahora, el médico está abajo y los sistemas de salud, arriba. El paciente, en tanto, se transforma en cautivo de las instituciones".

Para Salomón Muchnik, decano de la Facultad de Medicina de la UBA y jefe del Servicio de Neurología y del laboratorio de Neurofisiología del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari,"se produjeron grandes cambios en la relación médico-paciente. En la actualidad, es frecuente una distorsión que hace que la consulta no sólo sea demasiado breve en el aspecto técnico vinculado con la revisión del paciente, sino además muy acotada en cuanto al interrogatorio que tiene que ver con la historia clínica. Estas prácticas reducen las posibilidades de entender las diversas problemáticas. La entrevista no puede reducirse a saludar y hacer una receta".

El neurólogo destaca que "el profesional se ha dejado arrastrar hacia una forma de atención que debe cambiar. Tiene que percibir una retribución adecuada, y destinar el tiempo indispensable para aproximar el diagnóstico y comprender al paciente como individuo".

El doctor César Bergadá, vicepresidente de la Academia Nacional de Medicina y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral, también pone énfasis en la comprensión y la escucha: "Hay que ponerse en la posición del que concurre a la consulta: detrás del problema aparente, muchas veces existen otros conflictos que el médico debe descubrir. En una entrevista de cinco minutos esto es imposible. En algunas ocasiones es más importante lo que pasa dentro del medio familiar que el síntoma que se presenta en ese momento. Por otra parte, también se necesita tiempo para explicarle al paciente con exactitud su diagnóstico, cuáles son sus causas y para qué se lo trata".

Destaca que hay que transmitir la información más adecuada en cada caso, en términos comprensibles y menos traumáticos; que es indispensable mantener un trato respetuoso y que se debe preservar la confidencialidad.

Los avances tecnológicos también se incluyen entre las razones del cambio en la relación médico-paciente: "En la década del 80 se produjo una explosión tecnológica en la medicina. En muchos casos, más allá de los adelantos que se generaron, pasó a ser una prioridad pedir tal o cual estudio", explica el doctor Jorge Gilardi, presidente electo de la Asociación de Médicos Municipales y médico tocoginecólogo del Hospital General de Agudos Parmenio Piñero, que también destaca la coincidencia de este fenómeno con un gran avance de las obras sociales, la reducción en el tiempo de la consulta y el pluriempleo mal rentado de los facultativos.

Para Gilardi, "la relación médico- paciente es el eje de la atención y, en la medida enque se mejore ese lazo en cuanto al tiempo, el afecto y todos los demás aspectos de ese contrato que se establece entre ambas partes, la medicina será superior".

A pesar de los problemas, es optimista: "Se habla cada vez más de atención primaria, de medicina preventiva y de salud en general. En los diarios siempre hay alguna noticia relacionada con el tema. Es un asunto que hoy se debate en la población. Cuanto más se discuta acerca de la salud, la prevención y la atención primaria, mejor será la relación médico-paciente".

Juicios y festejos

Un tema polémico es la proliferación de los juicios por mala praxis. "Nos llevaron a la medicina a la defensiva, generando una vínculo cada vez más distante con el paciente", opina Gilardi.

"La justicia tiene el derecho de cuestionar la actividad irregular de cualquiera de las profesiones. Si estuvieran enfocadas de manera razonable, encaradas como una manera de proteger a la población, estas instancias deberían servir para que los profesionales extremaran los cuidados para evitar provocar daños involuntarios a los pacientes. Pero esto ocurriría si se buscara una protección real del paciente, y no una persecución del médico", afirma Muchnik.

¿Yel Día del Médico? "Representa un día más en la ardua labor de los colegas, y un homenaje a generaciones que han hecho posible no sólo la atención médica, sino también la enseñanza y la investigación, muchas veces sin retribución-resume-. La educación médica, la ciencia y la técnica necesitan de un claro apoyo económico por parte del Estado y las empresas: su ausencia y deterioro conllevan consecuencias difíciles de revertir."

A pesar de las dificultades, de algo no quedan dudas: el encuentr médico-paciente es y seguirá siendo, "el acto más trascendente en el ejercicio de la profesión", asegura Bergadá.

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