"Nos falta un sistema coordinado ante situaciones de catástrofe"

La respuesta médica debe programarse y ejercitarse con simulacros, dice el experto
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22 de diciembre de 2001  

El doctor Carlos Casalnuovo era jefe de la División Urgencias del Hospital de Clínicas cuando, poco antes de las 10 del 18 de julio de 1994, una bomba destruyó el edificio de la Amia.

Pocos minutos después, ese hospital, entonces dirigido por el doctor Florentino Sanguinetti, comenzó a recibir a las primeros heridos. "Se atendieron 185 víctimas en 18 instituciones -recuerda Casalnuovo-, pero el Clínicas se ocupó de 84, es decir, más del 45%. Veníamos trabajando en la necesidad de respuestas frente a desastres o catástrofes, y esta situación fue una gran experiencia."

Siete años después, este médico cirujano de 52 años, miembro titular de la Academia Argentina de Cirugía, fellow del American College of Surgeons y presidente de la Sociedad Argentina de la Cirugía de la Obesidad, entre otras posiciones, volcó parte de esa experiencia en un trabajo por el que acaba de recibir el premio Academia Nacional de Medicina 2001, titulado "Estrategia médica en las catástrofes. El terrorismo y la medicina: investigación de la respuesta hospitalaria".

Casalnuovo destaca que la experiencia en el manejo de víctimas múltiples (menos de 40 simultáneas) o en masa (más de 40) no es abundante, pero que en estos casos se presentan patrones lesionales poco frecuentes en la práctica cotidiana de la atención del paciente traumatizado.

"En derrumbes o explosiones vemos traumatismos contusos de los músculos de la pared abdominal, heridas profundas por esquirlas metálicas, síndromes por aplastamiento y shocks emocionales", dice.

Las dos primeras horas posteriores al desastre son decisivas.

"La gran clave -explica el emergentólogo- consiste en equipos bien entrenados y capacitados previamente, que trabajen en forma coordinada a través de un plan de emergencia hospitalaria. Para eso es imprescindible programar áreas principales de atención de víctimas múltiples en la división Urgencias y en otros sectores ya establecidos del hospital que se identifican con colores según la severidad del paciente y su pronóstico".

Existe un orden de prioridades que debe aplicarse tanto en al área del desastre como cuando las víctimas van llegando al hospital.

"Esta área se llama triage (del francés selección o categorización) y permite orientar las acciones -dice Casalnuovo-. Un equipo evalúa cinco parámetros en dos minutos: circulación, respiración, abdomen-tórax, motor y palabra, que se sintetizan en la sigla Cramp y se clasifican del 0 al 10. Los pacientes críticos están comprendidos entre el nivel 0 y el 6, los moderados, 7 y 8 y los leves, 9 y 10. De acuerdo con eso se los deriva a los sectores preestablecidos al llegar a la División Urgencias. Así, pueden destinarse eficazmente los recursos."

Un aspecto crucial es que hay que dividir el área de emergencias (con riesgo de vida) de la de urgencias, que demanda rápida atención, pero donde la vida no está en juego.

El médico distinguido señala que un sector fundamental es el de salud mental, ya que en situaciones catastróficas víctimas y familiares necesitan contención emocional.

"Cuando ocurrió el atentado a las Torres Gemelas -ilustra-, la mitad de los que demandaron atención fue por trastornos psicológicos."

Alerta rojo

¿Cómo estar listos para actuar ante hechos imprevistos y que desbordan la demanda habitual? "A través de simulacros -afirma Casalnuovo-. En hospitales de los Estados Unidos se realizan uno o dos por año. Acá, lamentablemente, no son habituales. En 1998 realizamos uno con socorristas de la Cruz Roja y más de 150 voluntarios en la División Urgencias del Hospital de Clínicas. Cada uno tenía un papel, basado en un libreto que sólo los participantes conocían. Había hasta ladrones simulados."

Durante ese simulacro, llegaron al hospital 80 supuestas víctimas de una catástrofe. La tarea fue evaluada por ocho veedores internacionales.

A la hora de reflexionar, Casalnuovo no oculta su preocupación al preguntársele si en nuestro país los hospitales están preparados para situaciones de este tipo.

"Muchos tienen plan de emergencias -dice-, pero no todos están integrados a una red. El Hospital de Clínicas, simplemente por ser universitario, no forma parte de la red municipal. Existe un sistema formal, pero lleno de falencias. Hace falta un accionar coordinado de sectores públicos y privados con integración y no superposición de áreas que comience a nivel municipal, luego provincial, regional y finalmente nacional. Las catástrofes ocurren. Y hay que estar preparados."

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