Nueva estrategia contra el calentamiento global

Se detendría controlando ciertos gases
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21 de agosto de 2000  

NUEVA YORK (The New York Times).- Un influyente experto en el calentamiento global, que durante 20 años instó a los países a que cortaran sus emisiones de dióxido de carbono y otros gases de invernadero, ahora dice que podría haber estado equivocado. En lugar de hacer hincapié en el dióxido de carbono, él y un equipo de científicos llegaron a la conclusión de que la manera más rápida de detener el calentamiento es disminuyendo primero otros gases de invernadero.

Esta vía de acción podría ayudar a los funcionarios a superar un conflicto fundamental en el debate acerca del calentamiento global, ya que el dióxido de carbono, gas que retiene calor en la atmósfera, es un subproducto imprescindible de los combustibles fósiles como el carbón y el petróleo. Y los combustibles fósiles son la base de las sociedades industriales.

El especialista, doctor James E. Hansen, y sus colegas acaban de presentar un nuevo análisis en el que afirman que el calentamiento registrado en las recientes décadas ha sido causado principalmente por otras emisiones que retienen calor -metano, gases clorofluorocarbonados, partículas de diesel y hollín y compuestos del smog que crean ozono-, que son más fáciles de controlar que el dióxido de carbono y muchas de las cuales ya están declinando.

El equipo, que informó de sus hallazgos esta semana en los Procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias, encontró que la quema de combustibles fósiles, a pesar de elevar sustancialmente los niveles de dióxido de carbono, también produce una saturación de partículas que reflejan hacia el espacio tanta energía del sol como la que atrapan en la atmósfera, dijo el doctor Hansen.

Además, probablemente esa neblina, producto de la combustión, se limpiará en los próximos años y se perderán sus efectos bloqueadores del sol, dijo el especialista, que es director del Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA.

En el transcurso del siglo, agregó, los niveles de dióxido de carbono originado en actividades humanas pueden decrecer: se redujeron levemente en 1998 y 1999, incluso a pesar de que la economía global creció.

Perspectivas para el futuro

Según los científicos, entonces, el mundo puede disminuir el cambio climático más fácilmente y en forma menos costosa de lo que se había creído, al menos en el corto plazo.

"Las perspectivas de tener que enfrentar un impacto climático modesto en lugar de uno desastroso son bastante buenas", afirmó el doctor Hansen en una entrevista.

Algunos climatólogos saludaron su trabajo con reticencia, diciendo que temían que fuera mal utilizado por los escépticos del calentamiento global o por críticos del Protocolo de Kyoto, que insta a las naciones industrializadas a realizar grandes reducciones en sus emisiones de gases de invernadero.

Hansen ha participado en los últimos años en el debate acerca del efecto invernadero, ya que fue uno de los principales autores de los estudios que mostraron la relación entre los niveles crecientes de dióxido de carbono atmosférico y la elevación de las temperaturas globales.

Ahora, en su presentación, afirmó que, en contraste con las dificultades para controlar el dióxido de carbono, ya existen las tecnologías para capturar o eliminar muchas de las otras clases de emisiones.

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