Nuevas armas contra la artritis reumatoidea

El año próximo será aprobado un nuevo exponente de una generación de drogas que está revolucionando su tratamiento
El año próximo será aprobado un nuevo exponente de una generación de drogas que está revolucionando su tratamiento
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30 de junio de 2002  

PALM BEACH, Aruba.- El divi divi, árbol emblemático de Aruba, crece con su tronco y ramas inclinados en la misma dirección en la que sopla el viento, que barre la arena de esta semidesértica isla. De igual manera, los dedos de quienes sufren artritis reumatoidea se tuercen a medida que evoluciona la enfermedad, adquiriendo una forma característica que los médicos llaman "mano en ráfaga".

Sucede que esta feroz afección inflamatoria que afecta al 1% de la población adulta -y en mayor medida a las mujeres- se ensaña con las articulaciones, erosionando sus cartílagos y huesos. De no hallar contención, esta enfermedad cuya causa aún permanece desconocida evoluciona hasta impedir que el paciente realice sus tareas más cotidianas.

Pero hoy son buenas las noticias para quienes padecen artritis reumatoidea. En el Congreso Panamericano de Reumatología (Panlar 2002) que se realizó esta semana en Aruba fueron presentados los resultados de ensayos clínicos de una nueva droga (adalimumab) que ha demostrado ser altamente eficaz para combatir los síntomas de esta enfermedad.

Se espera que el año próximo sea aprobada por la Administración Nacional de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los Estados Unidos y por su equivalente europeo. El adalimumab pertenece a una generación de medicamentos -los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (Dmard) biológicos- que en los últimos años ha revolucionado el tratamiento de la artritis reumatoidea.

"Esta nueva clase de agentes antirreumáticos ha demostrado una eficacia sustancial en la reducción de los síntomas, inhibiendo la evolución de la enfermedad y mejorando la capacidad de los pacientes con artritis reumatoidea, sin la toxicidad de los fármacos tradicionales", dijo a LA NACION Ronald van Vollenhoven, experto reumatólogo del Karolinska Institute, de Suecia.

"Ahora que la prevención del daño articular, la deformidad y la disfunción se están convirtiendo en una meta terapéutica realista, el tratamiento temprano e intenso permitirá a los médicos apuntar a la remisión clínica de la enfermedad", agregó.

La evolución del tratamiento

"La artritis reumatoidea es una enfermedad devastadora asociada a un mal funcionamiento del sistema inmunológico -explicó el doctor Antonio Reginato, jefe de reumatología del Centro Médico Universitario Cooper, de New Jersey, Estados Unidos-. Ataca las articulaciones, produciendo rigidez, dolor, hinchazón y daño permanente; de no ser tratada, puede comprometer la función de las articulaciones dañadas e incluso disminuir la expectativa de vida del paciente."

Con los años, su tratamiento ha ido cambiando y sumando alternativas. Al uso de los corticosteroides y drogas como las sales de oro se sumaron primero los antiinflamatorios no esteroides y, a fines de los ochenta, los Dmard.

Pero los que marcaron un antes y un después en el tratamiento de la enfermedad son sus primos, los Dmard biológicos. En 1998 aparecieron sus primeros exponentes -el etanercept y el infliximab-, que actúan inhibiendo el llamado factor de necrosis tumoral (FNT), una proteína responsable por la estimulación del crecimiento sinovial y la activación de los glóbulos blancos, dos procesos característicos de la enfermedad.

Se espera que el año próximo sea aprobado el adalimumab, el primer Dmard biológico completamente humano (sus antecesores poseen proteínas de ratones), lo que disminuiría el riesgo de reacciones alérgicas y prolongaría su acción terapéutica.

Algo más que medicamentos

"El arma más importante para controlar esta enfermedad es su diagnóstico precoz, ya que se logran mejores resultados si se la empieza a tratar en forma temprana -señaló por su parte Guillermo Tate, consultor en reumatología del hospital Ramón Carrillo-. Además, es importante destacar que la medicación no es la única forma de tratamiento."

Ejercicios supervisados por especialistas en rehabilitación física, una dieta balanceada y un cuidado clínico general del paciente son fundamentales, agregó Tate. "A veces los pacientes con formas leves de artritis reumatoidea pueden verse beneficiados simplemente por controles médicos frecuentes y una medicación menos sofisticada."

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