Nuevos criterios para diagnosticar el glaucoma

La alta presión en el ojo es sólo un riesgo
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15 de julio de 2002  

"El glaucoma es una de las afecciones oftalmológicas en las que se han producido más avances en los últimos años", aseguró el doctor Fabián Lerner, médico oftalmólogo del hospital Santa Lucía, que recientemente dirigió un curso de actualización sobre esta enfermedad, que constituye la segunda causa de ceguera irreversible.

"No sólo ha habido avances en su tratamiento y en su diagnóstico -apuntó Lerner-; incluso ha cambiado el concepto de qué es el glaucoma. Antes se consideraba que era sinónimo de hipertensión ocular; hoy se sabe que éste es un factor de riesgo, pero que no significa necesariamente que la persona va a tener glaucoma."

Recientes estudios han revelado que hay personas en las que la hipertensión ocular no se traduce en glaucoma y a su vez hay pacientes que llegan a padecerlo a pesar de tener niveles de presión intraocular normales. De ahí la importancia del control oftalmológico anual para detectar los primeros signos de daño del nervio óptico que delatan el desarrollo de esta enfermedad.

"Aun así, es muy poco frecuente que la gente concurra todos los años a un control oftalmológico -se lamentó el doctor Héctor Borel, profesor de oftalmología de la Universidad Los Andes, de Chile, que participó del citado curso, organizado por la Universidad Favaloro-. De ahí que la mitad de las personas con glaucoma no lo sepa."

Una nueva definición

"La actual definición de glaucoma de la Academia Norteamericana de Oftalmología no incluye la presión ocular; lo define como una neuropatía óptica multifactorial -dijo Lerner-. Nos cuesta acostumbrarnos a esta definición, porque aprendimos a decir que el glaucoma estaba ligado a la hipertensión ocular y, de hecho, la única posibilidad de tratamiento actual pasa por la presión ocular."

Tanto las terapéuticas farmacológicas como las quirúrgicas apuntan a disminuir la presión intraocular, que es el resultado de una cantidad excesiva de humor acuoso dentro del globo ocular -el humor acuoso es un líquido transparente que nutre las estructuras internas del ojo y contribuye a mantener su forma-.

De todos modos, la excesiva presión que ejerce este líquido sigue siendo considerada uno de los principales factores de riesgo para el glaucoma. "Un reciente estudio demostró que los pacientes con presión ocular muy elevada (de más de 26 milímetros de mercurio) tienen mayor riesgo que los que tienen presión alta pero no tanto (entre 22 y 25)", comentó Lerner.

Otros factores de riesgo son los antecedentes familiares de glaucoma, la miopía, la diabetes, el uso prolongado de esteroides y cortisona, y la edad: "A partir de los cuarenta años el riesgo es mucho mayor; por eso se recomienda realizar una consulta oftalmológica anual a partir de esa edad", afirmó el doctor Borel.

"Una vez detectada la enfermedad, es posible detener su avance en la mayoría de los casos -dijo el doctor Lerner-. Existen nuevas técnicas quirúrgicas y nuevas drogas para tratar el glaucoma; en cuanto a los medicamentos, un gran avance es que éstos ya no requieren varias dosis diarias, sino una sola." Sin embargo, el mayor obstáculo para el diagnóstico se nutre del hecho de que los síntomas suelen aparecer muy tardíamente, luego de diez o quince años de evolución de la enfermedad, cuando el paciente ya ha perdido más del 85% de su campo visual.

"Otro problema lo plantea el hecho de que esta enfermedad es asimétrica -afirmó Borel-. Un ojo empieza a perder visión antes que el otro, y muchas veces el paciente no se da cuenta hasta que el oftalmólogo le tapa el otro ojo. Hasta ese punto llega la incapacidad del paciente para advertirlo."

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