Nuevos hallazgos sobre los cultos funerarios mayas

Se conocerán en un foro de arqueólogos
Se conocerán en un foro de arqueólogos
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23 de junio de 2002  

PALENQUE, México (EFE).- El gran centro ceremonial de Palenque (en el sudeste de México) devela poco a poco la vida social, costumbres, jerarquías y otros misterios de los antiguos habitantes de la civilización maya, destacaron expertos.

Los arqueólogos, reunidos en un foro denominado "Cultos funerarios de la sociedad maya", intercambiaron resultados de sus investigaciones.

Palenque, uno de los centros más importantes de la cultura maya y catalogado por la Unesco como "joya de Mesoamérica y patrimonio de la humanidad", se encuentra en la zona norte del Estado de Chiapas y fue construido en el siglo IV de nuestra era, aunque su esplendor se ubica entre los siglos VII y VIII.

Los arqueólogos calculan que toda la zona abarca unos ocho kilómetros de longitud, de los cuales apenas se han reconstruido 38 edificios de los 1400 que aún permanecen ocultos en la selva. Arqueólogos y antropólogos subrayaron que, como en muchas de las antiguas culturas, en la maya el culto a los muertos ha dejado multitud de testimonios que permiten conocer costumbres y tradiciones.

Agregaron que el estudio de las tumbas, la posición del cadáver, el embalaje y los objetos depositados en la cámara funeraria han permitido conocer la situación política, socioeconómica y religiosa de los antiguos habitantes de ciudades mayas, como Palenque, Yaxchilán, Copán, Calekmul, Kohunlich o Totonicapán.

El rey Pakal y la reina Roja

El descubrimiento de los tesoros de Palenque comenzó en 1952 con el hallazgo de la tumba del rey Pakal II, decimotercer gobernante de esa ciudad, por el arqueólogo Alberto Ruz Lhuiller.

Entre las investigaciones presentadas en este foro se destaca la de la restauradora Sofía Martínez, que permitió conocer el rostro del rey Pakal mediante un estudio de la máscara mortuoria, así como el análisis del cráneo y dos esculturas que coincidieron con el tamaño real del personaje. El geógrafo José Ortega y el arqueólogo Alfonso Morales explicaron que con el apoyo de equipos de georradar detectaron en el subsuelo "diversas estructuras y artefactos enterrados, como tumbas, ofrendas, restos óseos".

Explicaron que esta técnica se aplicó para estudiar el subsuelo en los templos de Palenque, en donde se localizó "una cámara vacía, quizá funeraria, con pintura mural".

Los expertos explicaron que de comprobarse la presencia de estas estructuras prehispánicas, se reforzaría la hipótesis de que en la tumba de Pakal existen dos espacios funerarios más. Uno de los grandes aportes en este foro fue la descripción de los rituales que acompañaban la disposición final del cuerpo de la reina Roja -una de la tumbas descubiertas en 1994- alusivos a las formas de sacrificio mortuorio de las personas que la escoltaron en su última morada.

Según el análisis de los restos, la reina Roja murió entre los 40 y los 60 años, y sus condiciones de vida "fueron favorables, probablemente sedentarias, tenía osteoporosis y su dieta fue equilibrada, basada en alimentos procesados blandos".

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