Planean lanzar satélites en miniatura

Pesan entre cinco y treinta kilogramos; persiguen objetivos educativos, científicos y tecnológicos
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23 de octubre de 2000  

El PehuenSat 1 es un satélite enano : mide sólo treinta centímetros de alto y cuarenta de ancho. Fue desarrollado por la Universidad Nacional del Comahue y ya está listo para despegar. Se trata del primer eslabón del programa del mismo nombre -que alude al pehuén , árbol característico de la región patagónica-, que involucra la construcción y operación de satélites de pequeñas dimensiones con fines educativos, tecnológicos y científicos.

Para llevar adelante este proyecto, iniciado en 1997, la Universidad del Comahue firmó un convenio con la Asociación Argentina de Tecnología Espacial (AATE), organización no gubernamental que promueve la actividad astronáutica, y con Amsat Argentina, filial local de la Asociación Mundial de Radioaficionados por Satélite.

El desarrollo de microsatélites -que tienen alrededor de 30 kilogramos de masa- y nanosatélites -que rondan los 5 kilogramos- es corriente en ámbitos universitarios de diversos países, ya que su bajo costo los hace ideales para la experimentación. El PehuenSat 1, construido íntegramente en la Universidad del Comahue, pesa 7 kilogramos y es alimentado por dos pequeños paneles solares ubicados en una de sus caras.

"El programa tiene propósitos educativos; todos los que trabajamos en su realización aprendemos -comenta el ingeniero Jorge Lassig, director científico del programa-. El proyecto contempla la integración de los tres niveles de enseñanza: estudiantes universitarios de grado y posgrado diseñaron, construyeron y montaron el satélite, planificaron los experimentos que se realizarán a bordo y serán los encargados de operarlo. También intervinieron alumnos de escuelas industriales de Río Negro y Neuquén. Por otra parte, el PehuenSat 1 transmitirá en frecuencias de radioaficionados y será empleado por escolares de nivel primario de distintas regiones del país para ponerse en contacto.

Ensayo general

Según Lassig, la misión tiene también un objetivo tecnológico: el nanosatélite servirá para ensayar elementos que se utilizarán en artefactos más complejos. Enviará a la Tierra informaciones acerca de su ubicación, la temperatura de sus diversos componentes y datos que permitirán corroborar la marcha del control térmico, las cargas estructurales y el funcionamiento de la computadora de a bordo.

En el microsatélite se realizarán, además, experimentos sobre fluidos en microgravedad, una línea de investigación en la que la Universidad del Comahue pone especial énfasis.

El ingeniero Lassig aclara que el PehuenSat 1 se realizó con sólo 30.000 pesos, aunque considera que una evaluación que incluya la proporción de los salarios de los profesores correspondiente al tiempo dedicado al proyecto, más el valor de las horas de trabajo no remunerado aportado por estudiantes, radioaficionados y miembros de la AATE, elevaría su costo a 300.000 pesos.

La próxima etapa del programa es conseguir un lanzamiento gratuito para colocar el nanosatélite en una órbita baja, de 300 kilómetros de altura. El año último se frustró una oportunidad. Sea Lanch, un consorcio noruego-ruso que iba a realizar su primer lanzamiento espacial desde los Estados Unidos en marzo de 1999, organizó un concurso y el PehuenSat lo ganó. Sin embargo, por un problema de seguros, el Departamento de Transportes norteamericano le revocó a la empresa la autorización de operar en su territorio.

Lassig afirma que, en la actualidad, están bien encaminadas las negociaciones para incluirlo de manera gratuita en el programa de lanzamientos de la norteamericana URSA (Asociación de Investigadores Universitarios del Espacio).

Mientras tanto, durante el próximo vuelo a la Estación Espacial Internacional está previsto que el transbordador Discovery lleve en su bodega el Programa Argentino de Experimentos (PADE), un conjunto de experiencias desarrolladas por científicos de nuestro país. Esto es posible gracias a la oficina de Small Self Contained Payloads (Pequeñas Cargas Autónomas Utiles) de la NASA, que incluye en forma gratuita los llamados cargamentos secundarios de carácter científico, que ayudan a la nave a alcanzar el peso exacto que necesita para despegar.

Experimentos científicos

La AATE enviará en el PADE una experiencia para estudiar el crecimiento de cristales en el espacio, proceso que permite obtener materiales más resistentes.

La Regional Venado Tuerto de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Rosario, mandarán en conjunto al espacio un paquete de semillas para estudiar las modificaciones genéticas que provocan los rayos cósmicos.

La UTN Regional Haedo incluye un registrador diseñado por estudiantes de ingeniería aeronáutica que medirá las aceleraciones máximas de la nave sin consumir energía.

Por último, la Universidad del Comahue completará la carga con cuatro ensayos sobre fluidos en microgravedad que permitirán observar el comportamiento de los líquidos en condiciones de gravedad reducida. El lanzamiento está previsto para 15 de febrero de 2001.

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