Precisaron la edad de las momias incas

Odontólogos determinaron que al ser sacrificadas, las víctimas tenían quince, seis y medio y seis años
Odontólogos determinaron que al ser sacrificadas, las víctimas tenían quince, seis y medio y seis años
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30 de junio de 2002  

SALTA.- Odontólogos salteños lograron determinar con precisión las edades de los llamados "niños del Llullaillaco", cuyos cuerpos en perfecto estado de conservación se encuentran en esta capital.

Se trata de cuerpos preservados naturalmente con sus tejidos blandos intactos, puntualizó el doctor Facundo Arias Aráoz, que, junto con la doctora Josefina González Diez, realizó los estudios para precisar que la niña mayor tiene quince años, la más pequeña seis y el niño seis años y medio.

Sus conclusiones fueron expuestas en una conferencia ante cerca de medio millar de personas. "Nos alegra saber que los niños siguen siendo motivo de atención", remarcó la doctora Constanza Cerutti, que también disertó sobre el hallazgo realizado por una expedición de la National Geographic Society, a cargo del doctor Johan Reinhard.

En marzo de 1999, a más de 6000 metros sobre el nivel del mar, en un santuario de altura, Reinhard halló los cuerpos, de 500 años de antigüedad, que fueron llevados como ofrenda a la montaña, como parte de ritos incaicos. No presentan signos de violencia y parecen estar tranquilamente dormidos.

Un estudio complejo

No fue fácil la tarea de los estudiosos, ya que los cuerpos se encuentran en un congelador y tienen un tiempo muy breve de exposición, alrededor de quince minutos, lapso que debieron compartir con otros especialistas.

Se realizaron telerradiografías de la dentadura (los rayos X no afectan los cuerpos, remarcaron) para dar mayor precisión, contando para ello con la cooperación del doctor Roberto Ricketts, de Estados Unidos, cuyo sistema se empleó para evitar deformaciones de las imágenes, lo que permitió tener una idea clara sobre el desarrollo de las 32 piezas dentarias. Se realizaron, además, radiografías de las manos y las vértebras cervicales para determinar el grado de calcificación.

Los dientes no tienen caries, quizá por la ausencia de azúcar, pero sí presentan un gran desgaste por la alimentación a base de maíz y tal vez por la sílice de los morteros donde se los molía; puede ser también por el stress, que muchas veces se manifiesta en el rechinar de dientes.

Los niños habían salido de Perú, donde recibieron del Inca las ofrendas de oro, plata y otros artículos preciosos como el spondylus (valvas de moluscos) y debieron caminar alrededor de un año para llegar a la cumbre de los Andes, en Salta. Por la ropa que vestían se cree que eran aymaras de Bolivia.

Las investigaciones dedicadas a determinar la edad avanzaron también en la proyección del crecimiento, es decir, cómo serían los dos niños de seis años si hubieran sido sacrificados.

Se abrieron varias vías de estudio y así se están haciendo comparaciones faciales con personas de Japón, Polinesia, Brasil, Perú y Salta que permitirán ver posibles conexiones y, sobre todo, la evolución del rostro a lo largo de estos 500 años. No tienen plazo, por las limitaciones de tiempo y presupuestarias para este trabajo. Los resultados de las investigaciones serán publicados en tres revistas científicas de Estados Unidos.

La doctora Cerutti, quien participó en la expedición del doctor Reinhard, destacó el trabajo interdisciplinario realizado por los investigadores salteños junto con otros profesionales dentro del Instituto de Alta Montaña de la Universidad Católica de Salta y aludió también a la tarea de la Dirección de Patrimonio Histórico de la Secretaría de Cultura por los trabajos de custodia de los cuerpos.

A propósito del sentido religioso, Cerutti recordó que Reinhard rescata el valor de las montañas, "fascinante y tremendo", que da vida, por ejemplo, a través del agua de los glaciares y la riqueza por las minas, pero que genera temor por la erupción de los volcanes, todo lo cual alienta la ascensión mística para ofrendas propiciatorias y apaciguatorias.

Todo el trabajo de investigación sobre los "niños del Llullaillaco" está a cargo de la Universidad Católica de Salta por intermedio de sus docentes y con la coordinación de la doctora Cerutti, en el marco del Instituto de Alta Montaña.

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