Primera radiografía del Río de la Plata

Se busca un diagnóstico completo sobre el estado actual de la principal fuente de agua dulce de la región
Nora Bär
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15 de diciembre de 2001  

Cuenta López de Gomara que en 1512 el piloto mayor del rey, Juan Díaz de Solís, natural de Lebrija, navegando a su propia costa por el derrotero de los Pinzón, tropezó con un grandísimo río que los naturales llaman Paranaguazú, que quiere decir río como mar o agua grande . La crónica asegura que Solís vio en él señales de plata y lo bautizó Río de la Plata.

El mar dulce de los conquistadores es hoy una región de hirviente actividad social y económica, sobre cuyas márgenes viven más de 15 millones de personas para las que constituye la principal fuente de agua dulce.

El Río de la Plata es uno de los principales sistemas fluviales y fluviomarinos del mundo. Su desembocadura sobre el océano Atlántico mide 230 km de ancho y vuelca un promedio de 22.000 m3 de agua al océano, proveniente de los ríos Paraná y Uruguay, y de una veintena de ríos menores y de un centenar de arroyos.

Ahora, los gobiernos de Uruguay y la Argentina acaban de emprender una campaña científica que intentará realizar el más completo diagnóstico que se haya imaginado de su estado ambiental.

Prevenir y mitigar

El proyecto, denominado Protección Ambiental del Río de la Plata y su Frente Marítimo: Prevención y Control de la Contaminación y Restauración de Hábitats, es una iniciativa conjunta que se ejecuta por intermedio de la Comisión Administradora del Río de la Plata y de la Comisión Técnica del Frente Marítimo, y abarca el estudio de una amplia zona que incluye el río en sí, el espacio que se sobrepone a las zonas económicas exclusivas sobre el océano Atlántico, llamado frente marítimo, las principales fuentes de contaminación terrestre, y los humedales costeros identificados y acordados por los respectivos gobiernos. Una vasta área cuya superficie total suma alrededor de 252.500 km2.

"Nunca había habido un proyecto de esta magnitud", afirma el biólogo Carlos Lasta, uno de los coordinadores del estudio, que acaba de completar su primera etapa con una campaña científica que por 25 días le tomó el pulso al río de aguas color de león.

El objetivo fundamental de este emprendimiento es prevenir y, cuando fuera necesario, mitigar la degradación del medio ambiente ribereño y contribuir al uso sustentable de sus recursos dado que, aunque el proceso socioeconómico que se desarrolla en sus márgenes por concentrar los principales centros urbanos de la región, se estima que la descarga de efluentes y desechos industriales, ya sea en el río o en sus tributarios, puede generar presiones crecientes si no se adoptan las medidas adecuadas a tiempo.

Según explica Lasta, el río "está muy castigado y el proyecto servirá para cubrir los vacíos de información, conocer la situación actual y elaborar planes de mitigación o prevención".

La campaña que terminó el 1° de este mes abarcó un área de trabajo que va desde la desembocadura del río San Juan, en Colonia, hasta el límite con el océano Atlántico, en Punta del Este, más allá del límite exterior del río. La zona se divide en tres ecosistemas: agua dulce, salobre y marino.

A bordo del Doctor E. Holmberg, un buque de 70 metros que debe agradecerse al aporte del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) y que por primera vez navegó en aguas del río, un equipo multidisciplinario de 14 científicos de ambas nacionalidades recolectó información física, química y biológica sobre la base de parámetros de temperatura, salinidad, acidez y turbidez del agua, entre otros.

Miles de muestras

"Se tomaron 10 a 15 tipos de muestras en cada una de las 100 a 150 estaciones que habíamos determinado, en dos etapas: en la primera actuaron los profesionales especializados en aguas continentales, luego el barco atracó en Mar del Plata y ese grupo fue reemplazado por otro especializado en el medio marino", explica Lasta.

Los análisis químicos que ya están en marcha y los primeros resultados estarán listos a fin de mes. Las pruebas valoran las concentraciones de nutrientes (como nitratos y fosfatos), la presencia de contaminantes en el agua, los sedimentos, los metales pesados y compuestos orgánicos de actividades industriales y agroindustriales.

Entre los animales, se estudia el estado de las distintas poblaciones de peces, bogas y sábalos, almejas asiáticas y mejillones dorados, mactras, lisas y corvinas, mejillones, caracoles negros, merluzas y gatuzas, su talla, sexo, estadios larvales, presencia de parásitos y hábitos alimenticios, y las áreas de mayor concentración y de cría. También obtuvieron muestras de organismos microscópicos, como el zooplancton y el fitoplancton, y se analizan las características biológicas del agua.

"Elegimos la primavera porque en esta época confluyen la reproducción, la floración de las algas y un clima propicio para trabajar en el mar -explica el científico argentino-. Ya recogimos alrededor del 30% de la información y su procesamiento se prolongará hasta seis meses en los distintos laboratorios. Un dato novedoso es que encontramos corvina rubia casi hasta la altura de La Plata. Antes nunca se la había divisado más allá de la bahía de Samborombón, porque nunca se había realizado un trabajo como éste."

Freplata es financiado principalmente con recursos no reembolsables del Fondo para el Medio Ambiental Mundial, el Banco Interamericano para el Desarrollo, agencias de cooperación de terceros países y por Uruguay y la Argentina.

La segunda parte del proyecto se iniciará en febrero. Eso, siempre y cuando las instituciones y los profesionales argentinos cuenten con los recursos necesarios. "Necesitamos imperiosamente que tanto nuestros sueldos como los aportes del proyecto no vayan a las cajas nacionales que manejamos, porque quedan trabados", dice Lasta.

Por: Nora Bär
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