Químicos: peligro oculto del hogar

Pesticidas y piojicidas están en la lista; los niños son los más vulnerables
Pesticidas y piojicidas están en la lista; los niños son los más vulnerables
Nora Bär
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22 de enero de 2002  

La guerra química de las madres contra los piojos y los insectos, la de los agricultores contra las pestes que amenazan a sus plantas y la de los ingenieros de alimentos para preservar la higiene gastronómica están bajo la lupa de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Desde hace dos años, el organismo internacional está convocando a organizaciones nacionales y no gubernamentales a formar una red de trabajo en salud ambiental infantil para estudiar y evitar los riesgos que los contaminantes químicos suponen para los más chicos.

“En este momento, tanto en los Estados Unidos como en Canadá y en Europa hay un movimiento importante de reconocimiento de la vulnerabilidad de los niños: los médicos hemos comprendido que no podemos considerarlos simplemente pequeños adultos y que se debe prestar atención a contaminantes de los alimentos, del aire, del medio ambiente hogareño”, dice la toxicóloga y experta en seguridad química doctora Jenny Pronczuk de Garbino, que está al frente de la Fuerza de Tareas en Salud Ambiental Infantil de la OMS. Junto con la doctora Lilian Corra, de la Asociación Argentina de Médicos por el Medio Ambiente, la doctora Pronczuk estuvo de paso por Buenos Aires para anunciar la próxima conferencia internacional sobre el tema que tendrá lugar en Bangkok, Tailandia, entre el 3 y el 7 de marzo.

-¿Qué tareas de prevención está encarando la OMS?

-En los Estados Unidos y Europa existen ya ocho o diez centros que se dedican al estudio de la influencia del medio ambiente en la salud infantil. Nosotros quisiéramos que los países en vías de desarrollo reprodujeran este tipo de iniciativa. Es decir que en todo el mundo se reconozca la especial vulnerabilidad de los niños y que se convoque a los que tienen alguna responsabilidad en el área, comenzando por los que se ocupan de la salud de los chicos, como los pediatras, las enfermeras, el núcleo familiar y los educadores.

-¿Cuáles son las sustancias nocivas ya identificadas que presentan riesgos para los chicos?

-Bueno, eso varía de país en país y lo ideal es que cada uno realice una evaluación de cuáles son los riesgos más importantes para su población. Pero, entre otros, figuran los metales pesados, como el mercurio y el plomo, y los contaminantes orgánicos persistentes (COP), considerados los más peligrosos. Entre estos últimos se encuentran muchos de los pesticidas que a lo mejor hemos utilizado en nuestra casa. Hoy se sabe que si se expone a los chicos de edades muy tempranas o a embarazadas a este tipo de sustancias puede ser muy grave.

-¿En qué circunstancias se produce la exposición al plomo?

-Varían. En algunos lugares, las pinturas de las casas contienen plomo, por ejemplo. Como se trata de un metal muy volátil, los chicos no sólo pueden inhalarlo, sino también ingerir las cascaritas que se van cayendo. En algunos sitios todavía se admite que las naftas contengan tetraetilo de plomo, en otros se reciclan las baterías, y también hay algunos medicamentos que lo contienen. Las fuentes son múltiples.

-¿Hay un límite para el uso de piojicidas?

Lilian Corra: -Lo principal es utilizar un producto que no genere resistencia. Cuando ocurre eso, las madres desesperadas van aumentando las dosis. Y lo que no podemos asegurar es que sean absolutamente inocuos. Entonces los pediatras deberíamos recomendar los medios físicos: peine fino, lavado frecuente de la cabeza o corte de pelo. Esa es la mejor forma de combatir los piojos.

-Teniendo todo esto en cuenta, ¿qué consejo práctico se puede ofrecer a las madres?

-En primer lugar, que para proteger a los chicos hay que tratar de usar pocas sustancias químicas en los hogares. El mayor problema no es la intoxicación aguda, que se produce cuando un chico las ingiere o uno rocía una habitación y puede producirse un ataque de asma, sino la exposición crónica en bajas dosis, en las que nadie se da cuenta de lo que está sucediendo. Como la mayoría de los tóxicos que nombramos atraviesan la placenta y llegan a la leche materna, en estos casos la contaminación puede producir un efecto a largo plazo, como problemas en edad escolar o leucemia en edad temprana. Los chicos son más vulnerables porque están en formación.

Por: Nora Bär

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