Reclaman un lugar más relevante para la ciencia y la tecnología

Aconsejan multiplicar la inversión en el sector y olvidar antiguas dicotomías
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26 de mayo de 2003  

La Mesa de Ciencia y Tecnología del Diálogo Argentino acaba de presentar un documento que analiza las propuestas para el área de Ciencia y Tecnología de la administración Kirchner. El estudio -que rescata la importancia conferida a estos temas en diversos capítulos del plan de gobierno para los próximos cuatro años- subraya, sin embargo, que aún no se conoce cómo se van a llevar a la práctica esas premisas y que las metas propuestas no se podrán lograr si los organismos y dependencias científico-tecnológicos carecen de una fuerte presencia en la cúpula de la administración nacional. "De una manera u otra el principal responsable de Ciencia y Técnica de la Nación debe estar presente en los procesos de toma de decisión del gobierno", afirma el documento.

El plan diseñado por los equipos técnicos del presidente entrante contiene profusas referencias a la importancia de la ciencia y la tecnología para el desarrollo nacional, y considera a los centros de investigación y desarrollo tecnológico como unos de los principales protagonistas del crecimiento económico.

Promete "respeto al hombre de ciencia y al técnico", una "adecuada estabilidad", "reconocimiento social de su función" y "un nivel de remuneraciones que retribuya dignamente su esfuerzo y que cree las condiciones que permitan su plena consagración a la disciplina que cultiva".

Incluye, además, diez propuestas, entre las que se destacan:

  • Incorporar, en el presupuesto de las universidades nacionales, recursos destinados especialmente a atender las acciones de transferencia de conocimientos científico-tecnológicos hacia los distintos sectores productivos y no productivos de la comunidad.
  • Poner en marcha los mecanismos necesarios para disminuir la edad promedio del cuerpo de investigadores, equilibrando la experiencia con la imprescindible incorporación de científicos y tecnólogos jóvenes.
  • Alcanzar una inversión del 1% del PBI en el sector científico tecnológico, entre acciones públicas y privadas.
  • Desarrollar una capacidad adecuada para disponer del suficiente poder nacional de decisión, ya que cada sector de conocimiento contribuye a fortalecerlo.
  • Disponer de la tecnología adecuada para lograr los mejores resultados en cada una de las actividades económicas y exportar tecnología con el máximo grado de complejidad posible.
  • Articular el sistema científico-tecnológico con el universitario y el productivo, y otorgarle un rol principal en el asesoramiento del Estado.
  • Involucrarlo en los foros ambientales y en los convenios de regulación ambiental global, que incluyen cuestiones como la biodiversidad, los residuos peligrosos, la capa de ozono, el cambio climático, zonas costeras, etcétera.
  • En el capítulo Ideas básicas para una política industrial indica que se aumentarán los recursos destinados a la ciencia y la tecnología, promoviendo una íntima relación entre la industria y los organismos de investigación. Se hace particular hincapié en la importancia de la investigación, innovación y desarrollo para la agroindustria tanto en los productos primarios como en los derivados.
  • Políticas de Estado

    Pero aunque estas ideas coinciden, en principio, con las premisas de la Mesa de Ciencia y Tecnología del Diálogo Argentino, el documento destaca que no se observan propuestas concretas, "como por ejemplo pautas para el apoyo a las Pyme desde el sistema de ciencia y tecnología o la inserción del sistema en la implementación de polos de desarrollo regional e incubadoras de empresas".

    Por otro lado, subraya que -si lo que se busca es acortar la brecha con las naciones desarrolladas- invertir un 1% del PBI en ciencia e innovación no es suficiente.

    "Esta Mesa desea señalar que la propuesta de lograr el 1% del PBI para la inversión en ciencia y tecnología es un punto de partida y no una meta -puntualiza-. En efecto, recién a partir de allí podemos empezar a hablar de un impacto real de las actividades científicas y tecnológicas en la sociedad y la economía. Pero, además, no ya achicar la brecha que nos separa de los países desarrollados y de aquellos que están tratando de lograrlo, sino simplemente mantenerla requiere de una inversión mayor."

    Aconseja, también, terminar con las antiguas dicotomías que enfrentan la actividad privada con la estatal. "El desarrollo de la ciencia y la tecnología no es una cuestión ideológica y, si bien hay muchas cosas que el sector puede aportar inmediatamente para resolver la presente crisis, su impacto real en la sociedad es un proceso de mediano y largo plazo. Es, por lo tanto, esencial que estas incipientes políticas se conviertan en políticas de Estado con amplios consensos sociales."

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