Regeneran músculo y tejido cardíaco

Es un trabajo de las universidades de Pittsburgh y Dallas, en EE.UU., y del cardiocirujano argentino Federico Benetti
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26 de abril de 2004  

Un novedoso método que permite inyectar directamente en el corazón células stem, capaces de fabricar nuevo músculo y arterias, abriría promisorios horizontes en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca y el infarto, principales causas de mortalidad en el mundo occidental.

La técnica, que reemplaza un tejido enfermo y agotado por otro sano y nuevo, es fruto del trabajo conjunto de expertos de dos universidades norteamericanas y de un cardiocirujano argentino, el doctor Federico Benetti, que dirige una clínica y una fundación en la ciudad de Rosario.

Los primeros resultados, aplicados sobre 6 y 20 pacientes en sendos trabajos científicos, mostraron que después de seis meses el procedimiento había incrementado hasta en un 50% el rendimiento cardíaco de los enfermos.

Las primeras conclusiones se presentaron en el 24° Congreso de la Sociedad Internacional de Trasplante Cardíaco y Pulmonar, que acaba de finalizar en San Francisco, EE.UU., y durante la sesión inaugural del 84° Congreso de la Asociación Americana de Cirugía Torácica de EE.UU., que finaliza el próximo miércoles en Toronto, Canadá.

El secreto de las stem

La utilización de células stem (también llamadas troncales, totipotenciales o células madre), que tienen la singular capacidad de transformarse en cualquier tipo de célula, es un campo cada vez más tenido en cuenta cuando se trata de probar nuevos tratamientos. Y ésta no es, por cierto, la primera vez que se piensa en ellas a la hora de reavivar corazones debilitados por infartos u otras enfermedades que dañan el tejido, lo dilatan y le quitan fuerza a su vital "bombeo".

"Los protocolos con células stem han sido muchos -explica el doctor Federico Benetti desde Rosario a LA NACION-. En este caso, sin embargo, pudimos demostrar no solamente que existe la posibilidad de angiogénesis, es decir, de crecimiento de nuevos vasos sanguíneos, sino también de miogénesis, es decir, desarrollo de nuevo tejido muscular."

Benetti, que introdujo novedosas técnicas en cardiocirugía, agregó que existen 72 líneas de células stem y que hay algunas que producen nuevo tejido, mientras que otras únicamente generan fibrosis, es decir, cicatrices.

"Para seleccionar las que buscábamos -añadió-, contamos con la experiencia de los doctores Marcelo Fernández Viña, ex director del Programa de Trasplante de Médula de la Fuerza Aérea de EE.UU., y de Jorge Saslavsky, que diseñaron un método para aislar las células." Las stem se obtienen de la médula ósea mediante punción en las crestas ilíacas.

El doctor Federico Benetti dijo que las investigaciones presentadas en los congresos científicos fueron realizadas por su equipo y por especialistas en cardiocirugía torácica de la Universidad de Pittsburgh y del Centro Médico de la Universidad de Baylor, en Dallas, Estados Unidos.

"El primero de los 20 casos -explicó Benetti- es el de un paciente que traté hace un año en Rosario, un señor de 66 años que mejoró hasta el punto de haber retomado su deporte favorito, el buceo." El cirujano también intervino en tratamientos en Malasia, China, Japón, España e Italia, indicó.

Directo al corazón

Una de las novedades de la técnica, que será probada en 250 pacientes de varios países del mundo, radica en que la inyección de células stem se aplicó directamente en el corazón y en forma simultánea al by-pass, realizado cuando fue necesario desobstruir las arterias coronarias.

"En otras experiencias, la inyección de células stem había sido a través de un cateterismo y en forma posterior al by-pass o angioplastia -aclaró el cardiocirujano-. En nuestro caso, todo el procedimiento se realizó en dos horas y la aplicación de las inyecciones en el corazón dañado no demoró más de diez minutos. La técnica, además, se hizo sin circulación o bomba extracorpórea, una modalidad que yo mismo introduje y que se utiliza en la mayoría de los países del mundo para realizar cirugías cardiovasculares mínimamente invasivas."

El doctor Federico Benetti agregó que el método perfeccionado por Fernández Viña y Saslavsky elimina la necesidad de cultivar células stem fuera del cuerpo o de inyectar virus para incentivar el crecimiento celular, que supone riesgos infecciosos.

"Es que mediante la separación de las CD 34, que son las células stem que nos interesan, se obtiene una cantidad suficiente para el procedimiento." El especialista añadió que la técnica está orientada a todo aquel paciente con daño en el músculo cardíaco.

Si bien no existen datos estadísticos locales fiables, la insuficiencia cardíaca afecta al 2% de la población general, pero la proporción podría quintuplicarse a partir de los 50 años.

Un importante porcentaje de quienes sobreviven al infarto desarrollan insuficiencia cardíaca, que también se produce debido a otras afecciones, por ejemplo, el mal de Chagas, que lesiona el corazón de unos cinco millones de pacientes en América latina.

También, según el cardiocirujano, sería una opción viable para aquellos que necesiten un trasplante pero no puedan recibirlo por padecer otras enfermedades o por ser "muy mayores."

El doctor Benetti explicó que para analizar el cambio celular producido en el tejido cardíaco de los pacientes se midió una proteína llamada Connexin 43, "que indica si existe comunicación entre células", y que éste estaba incrementado entre los que habían recibido la inyección de células stem.

Finalmente, agregó que un mes y medio atrás había aplicado la nueva técnica a dos pacientes uruguayos de 67 y 75 años, respectivamente, "a quienes inyecté sus propias células stem directamente en el corazón y por vía endoscópica, es decir, sin abrir el pecho. Esto facilitaría todavía más el procedimiento y abriría un nuevo panorama en salud cardiovascular".

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