Se inaugura la nueva estación espacial

El lanzamiento de la nave Soyuz estaba previsto para las primeras horas de hoy, desde Baikonur, Rusia
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31 de octubre de 2000  

WASHINGTON (The New York Times).- La primera dotación de la nueva Estación Espacial Internacional iba a ser lanzada en las primeras horas de hoy para iniciar lo que será un puesto de avanzada en el espacio durante más de quince años.

Al cierre de esta edición, todo estaba previsto para que la tripulación, conformada por dos astronautas rusos y uno norteamericano, fuera lanzada al espacio en un cohete Soyuz desde el cosmódromo Baikonur, en Kazakhstán.

Si todo funciona como se espera, la Expedición Uno atracará en la nueva estación espacial pasado mañana para comenzar una misión de cuatro meses que intentará hacer habitable la nave y continuará con su construcción hasta que esté terminada, alrededor de 2006.

El capitán William M. Shepherd, de 47 años, de la Marina de los Estados Unidos, abrirá las compuertas de la estación espacial alrededor de la 1 del jueves y entrará en la nave como su primer comandante. Los otros tripulantes son Yuri P. Gidzenko, 35, un teniente coronel de la fuerza aérea rusa, y Sergei K. Krikalev 38, veterano astronauta ruso que ha volado tanto en naves de su país como norteamericanas.

El coronel Gidzenko comandará la nave Soyuz en su viaje de dos días hacia la estación y controlará el encuentro y acoplamiento de los dos vehículos, mientras que Krikalev se desempeña como ingeniero de vuelo. A bordo de la estación, los tres hombres comenzarán las tareas para transformar la estructura presurizada de aluminio en un hogar en el espacio.

Una empresa de cooperación

La Estación Espacial Internacional, un proyecto de 60.000 millones de dólares, que está siendo construida por 16 países liderados por los Estados Unidos y Rusia, es actualmente una estructura de alrededor de 40 metros de largo, formada por módulos relacionados entre sí que pesan aproximadamente 80.000 kilos. En cinco años, crecerá hasta alcanzar una masa de unos 500.000 kilos, cubrirá un área más grande que una cancha de fútbol e incluirá por lo menos cuatro módulos científicos.

La tripulación se entrenó para este momento durante más de cinco años debido a que el vuelo fue retrasado reiteradamente. "Estoy realmente contento de que haya llegado el momento de dejar atrás el entrenamiento", confesó Shepherd.

Una de las ventajas de haber trabajado codo a codo durante tanto tiempo, dijeron los astronautas, es que conocen su modo de trabajar, tanto que pueden reaccionar ante diversas situaciones casi sin necesidad de hablar. A pesar de que el capitán Shepherd habla un ruso fluido y sus colegas dominan el inglés, ellos dijeron que se comunican en una especie de runglish (una mezcla de ruso e inglés).

La primera tripulación residente de la Estación Espacial Internacional no sólo está bien entrenada, sino que tiene gran experiencia en el espacio. Shepherd, que condujo el programa entre 1993 y 1996, transcurrió allí 440 horas. Gidzenko pasó 180 días como comandante de una misión de la estación espacial Mir. Y Krikalev estuvo 15 meses, y es un veterano con siete caminatas espaciales.

Por delante, la Expedición Uno tiene trabajo arduo, con jornadas de doce horas diarias. La primera semana será una carrera contra el reloj para poner en funcionamiento diversos sitemas de asistencia vital e implementar una red de computadoras que les permitirá controlar los sistemas de la estación desde sus computadoras portátiles.

Sus días comenzarán a la 1, cuando los despierte una alarma. Después de dos horas de actividades personales, como tomar el desayuno o leer los correos electrónicos, el equipo comenzará las tareas diarias y las rutinas de actividad física para contrarrestar los efectos de la falta de gravedad.

Luego, trabajarán hasta la mitad de la tarde, momento en que realizarán una reunión con sus controles. Después de cenar y de algún tiempo libre, podrán descansar a las 16.30.

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