Sida: un año histórico

Por Pedro Cahn Para LA NACION
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2 de diciembre de 2001  

El año 2001 ha sido histórico para el futuro de la epidemia del sida. La reunión realizada en junio por la Asamblea General de la ONU, especialmente dedicada a la problemática del HIV-sida (Ungass), marcó un hito cuyos resultados serán juzgados por el tiempo. Fue la primera vez que la Asamblea se reunió especialmente por un tema de salud.

Buenos Aires fue sede de la I Conferencia de la Sociedad Internacional de Sida en Patogénesis y Tratamiento del HIV, organizada localmente por la Fundación Huésped. Este congreso mundial, además de un altísimo valor científico, mostró que en la Argentina del no se puede es posible organizar una reunión de nivel internacional y sin más ayuda oficial que el auspicio del gobierno porteño.

Además, y después de casi 20 años de inacción, el gobierno nacional -a través de Lusida- lanzó la primera campaña pública de prevención. Más allá del mensaje, y considerando que la campaña apuntaba a un público de clase media y no llegaba con información a quienes realmente carecen de ella, por primera vez se habló desde el Estado del uso del preservativo.

Falta ahora sostener esta loable acción en el tiempo y acompañarla de intervenciones concretas. A estas alturas del desarrollo científico tenemos que ser capaces como sociedad de evitar que sigan naciendo bebes con HIV. Debemos lograr que las personas que viven con el virus sin saberlo conozcan su situación, para así acceder más tempranamente a los tratamientos y no seguir transmitiendo la enfermedad sin saberlo.

En un contexto de déficit cero vemos con gran preocupación el futuro del presupuesto necesario para cubrir las necesidades sanitarias elementales y garantizar medicamentos de calidad para las más de 15.000 personas que están viviendo con HIV-sida y son cubiertas por el sector público. La renuncia de la directora del Programa Nacional de Sida permite pronosticar tiempos difíciles. Además, nuestro país firmó la declaración de la Ungass que reclama liderazgo, cuidado, apoyo y tratamiento, acceso a la medicación, conciencia sobre los derechos humanos, reducción de la vulnerabilidad y nuevos recursos. Si el Estado local deserta, viola un compromiso internacional.

Para la Fundación Huésped tampoco fue un año sencillo. Nuestras tareas crecieron: hay más necesidades y los recursos escasean. Ante la retirada del Estado, cada vez debemos asistir a más gente. Y seguimos intentando que más gente se informe y mucha menos se enferme. Y que a aquellos que conviven con el virus del HIV no se les sumen otros efectos adversos, como la discriminación, el maltrato y la soledad. Necesitamos el pequeño apoyo de muchos. Juntos podemos hacer más.

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