Sólo el 10% deja de fumar por sus hijos

Valeria Shapira
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27 de junio de 2002  

No son precisamente humos del vecino los que respira un niño en su casa. A pesar de las recomendaciones en contra del tabaco, los padres fuman delante de sus pequeñas narices y sólo el 10% de ellos abandona el hábito de fumar por pedido del pediatra, según estimaciones del Centro Respiratorio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, que atiende en servicio externo de neumonología unas 9000 consultas anuales.

"Cuando les consultamos a los padres si fuman, siempre responden que sólo lo hacen en el balcón. Pero sabemos que, en la práctica, esto no es así: fuman en toda la casa -advierte el doctor Carlos Macri, jefe del mencionado centro-. Por otra parte, los pediatras no siempre incluyen el tema del tabaquismo en el interrogatorio de rutina."

La afección respiratoria es la segunda causa de enfermedad y muerte en menores de cuatro años, sólo superada por los accidentes. Y está comprobado que la polución ambiental y el humo del tabaco se incluyen entre sus principales causas. Ya en 1976, la prestigiosa revista Pediatrics, órgano oficial de la Academia Norteamericana de Pediatría, advirtió acerca de la relación entre el tabaquismo pasivo (no fumadores que aspiran el humo del cigarrillo) y la muerte súbita en lactantes. Más adelante, cuando se logró dosar un metabolito de la nicotina en la orina y la saliva de los no fumadores -la cotinina -, se observó que esta sustancia tiene una vida media de 15 a 40 horas en los adultos y de 37 a 160 horas en los niños.

A diferencia de lo que suele creerse, los pulmones de un niño no son los de un adulto en miniatura . En primer lugar, porque al nacer el desarrollo de estos órganos es incompleto. Cuando un bebe abandona el vientre materno, cada uno de sus pulmones contiene unos 20.000 sacos alveolares (los que permiten el intercambio de oxígeno y anhídrido carbónico durante la respiración), pero a los 8 años de vida el número de sacos asciende a 300 mil. Los pulmones se incluyen en la lista de órganos que sufren más cambios bruscos en el comienzo de la vida extrauterina: cambian su contenido de líquido amniótico para enfrentar el desafío de llenarse de aire -que no está exento de contaminantes-, y convertirse en la guía futura del aparato respiratorio.

"Las enfermedades, los virus y las bacterias se asientan con más facilidad en terrenos morfológicamente cambiantes o en proceso evolutivo, como los pulmones de los chicos, que finalizan su crecimiento alrededor de los 8 años. El proceso inverso (de involución) ocurre luego de los 65 años. Si a estos factores se les suma la polución ambiental y el tabaquismo pasivo el panorama se agrava, y por ello se considera que los principales grupos de riesgo de enfermedades respiratorias son los niños pequeños y los ancianos", explica el doctor Macri.

Aire contaminado

Un niño inhala, en reposo, unos 4500 litros de aire diarios, cifra que se eleva a 20.000 litros entre los que practican algún deporte. "Si ese aire está contaminado puede causar graves daños en su aparato respiratorio", agrega.

Diversas investigaciones recopiladas por este especialista junto con su colega Alejandro Teper serán publicadas próximamente por la editorial McGrwHill Interamericana en el libro "Enfermedades respiratorias en niños", cuyos capítulos referidos a la contaminación ambiental y el tabaquismo corresponden a los doctores Gustavo Aristizabal Duque, de Colombia, y Claudio Linares, del Centro Respiratorio del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez.

Algunas de esas investigaciones indican que la exposición al humo del cigarrillo genera en los niños un mayor riesgo de infecciones agudas (como las neumonías), disminución del crecimiento pulmonar y de las funciones del pulmón, y predisposición a un incremento de episodios de asma o acentuación de sus síntomas, entre otras complicaciones.

También está comprobado que el bajo peso al nacer puede estar relacionado con el tabaquismo en la mujer embarazada, ya que aumenta la carboxihemoglobina (compuesto que contamina la sangre) y está relacionado con la vasoconstricción de la placenta y el útero, y con el aumento de la frecuencia cardíaca materna y fetal.

El incremento de los abortos espontáneos es un problema que también sufren con mayor asiduidad las mujeres que consumen cigarrillos.

Un problema pediátrico

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud indican que se fuma cada vez más en los países subdesarrollados, mientras que el consumo de tabaco desciende en los países del Primer Mundo.

Datos recogidos por el doctor Lencina advierten que más del 80% de los adultos fumadores se inició en el hábito antes de los 21 años. En nuestro país, el total de fumadores se calcula en 12 millones. Con respecto a América latina, las estadísticas indican que los adictos al tabaco comienzan a fumar entre los 14 y 17 años. Por otra parte, existe una agravante: la recidiva entre los jóvenes que pretenden abandonar el tabaco es del 75% al 90%, comparada con el 65% del fracaso en los adultos.

En ese contexto, advierte Macri, "el tabaquismo es fundamentalmente un problema pediátrico. No sólo por las cuestiones relacionadas con los riesgos del fumador pasivo, sino porque su uso es cada vez mayor en la niñez y adolescencia, edades en las que se instalan los hábitos difíciles de modificar. Por lo tanto, es necesario hacer prevención, con recursos pedagógicos, ya que se ha demostrado que los métodos drásticos, punitorios o coercitivos fracasan".

Los pediatras -recalca el doctor Macri- deben tener una participación activa en la prevención, ya que al estar en contacto con los probables futuros fumadores y con sus padres -eventualmente fumadores reales- están en condiciones de intervenir en forma directa, ya sea evitando el comienzo de la adicción o colaborando en el abandono de ésta.

"Si el solo hecho de mencionar el riesgo para la salud propia y la de sus hijos durante consultas médicas reiteradas genera el abandono del hábito en un 10% de los padres fumadores, debemos insistir para que la pregunta ¿usted fuma? se integre al interrogatorio médico de rutina", afirma el especialista.

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