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Un espectáculo invisible

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25 de agosto de 2000  

Para los astrónomos, somos prácticamente ciegos al maravilloso espectáculo que nos rodea. Existe un universo de colores, pero nuestros ojos sólo ven una parte del espectro electromagnético. Dicho espectro incluye desde las más altas hasta las más bajas energías: rayos gamma, rayos X, radiación ultravioleta, infrarrojo, microondas y ondas de radio. El ser humano sólo es capaz de ver una muy pequeña ventana del espectro, y para estudiar el universo en su totalidad debe recurrir a instrumentos especiales que le permitan detectar el resto de la radiación emitida en otras energías. La atmósfera por un lado nos protege de los rayos X, pero a la vez nos impide ver los objetos emisores de esa energía. En la década del sesenta se colocaban instrumentos en globos que alcanzaban las capas más altas de la atmósfera, donde los rayos X no son absorbidos. Actualmente ese tipo de instrumentos se lanza al espacio a bordo de satélites. El Explorador Rossi (nombrado así en honor del astrónomo italiano Bruno Rossi) investiga la física de fuentes cósmicas de rayos X a través de mediciones muy precisas de su variabilidad en escalas de tiempo que van desde milésimas de segundo hasta años.

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