Un nuevo método para desobstruir las arterias

Libera drogas en el torrente sanguíneo
Libera drogas en el torrente sanguíneo
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26 de junio de 2002  

Buenos Aires se convirtió ayer en la primera ciudad de América latina donde se presentó un novedoso recurso terapéutico que logró reducir drásticamente las obstrucciones que se producen en las arterias luego de una angioplastia (intervención que abre vasos sanguíneos bloqueados por una placa aterosclerótica).

En la Argentina se hacen alrededor de 10.000 de estas operaciones por año.

Se trata del primer stent (malla metálica) liberador de un fármaco, que hace pocas semanas se presentó en Europa y en pocos días más se conocerá también en los Estados Unidos.

Como ocurre con el stent conocido hasta hoy, el nuevo es ubicado dentro de la arteria mediante un catéter, un procedimiento mínimamente invasivo. Pero cuando llega al lugar de la lesión arterial, el nuevo stent libera de inmediato una droga en forma controlada durante 45 días. Este es el lapso en el que, estadísticamente, se produce la mayoría de las reobstrucciones de las arterias tratadas, un fenómeno llamado restenosis .

Producto natural

La droga, un producto natural que se utiliza con éxito para evitar el rechazo en trasplantes renales, mostró que reduce la restenosis a un 2 por ciento en el centro del stent y a un 9 por ciento en los costados del mismo. Cuando se usan los stents convencionales, la restenosis oscila entre el 20 y el 30 por ciento.

Esta complicación obliga a nuevos tratamientos, que generalmente suponen una segunda angioplastia o, en ciertos casos, un by pass -cirugía más complicada y costosa-, para liberar la arteria que se ha vuelto a obstruir debido a la acumulación de placas de grasa (ateromas).

"Se trata, sin dudas, de un progreso de la medicina y de algo que le hace bien a la gente y a la humanidad", afirmó la doctora Liliana Grinfeld, jefa del Servicio de Hemodinamia y Cardiología Intervencionista del Hospital Italiano. "Tenemos un nuevo tratamiento que ayudará a miles de pacientes."

La doctora Grinfeld mencionó dos estudios internacionales multicéntricos, el Ravel y el Sirius, realizados en 2000 y 2001, respectivamente, que demostraron una importante reducción de la restenosis luego de angioplastia al utilizar un stent liberador de fármacos: la complicación disminuyó al 2% de los casos, mientras que oscila entre el 20 y 30% si la malla metálica no es medicada.

"En estudios anteriores -indicó la especialista- ya habían quedado demostradas las ventajas del stent respecto del balón frente al riesgo de restenosis. Es que el balón utilizado solo produce un fenómeno mecánico llamado retroceso elástico de la arteria , que en un porcentaje importante de casos reducía la luz arterial lograda una vez retirado el catéter. El stent, que se expande por balón en el sitio de la lesión aterosclerótica, se implanta en forma permanente y permitió evitar más, pero no totalmente, la restenosis."

Opciones terapéuticas

Por su parte, el doctor Jorge Belardi, director del Departamento de Cardiología Clínica e Intervencionista del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) manifestó: "Frente a la enfermedad coronaria, primera causa de mortalidad, en nuestro país, existen varias posibilidades terapéuticas. Cuando las opciones que incluyen medicación y modificar factores de riesgo (no fumar, evitar la vida sedentaria, bajar de peso, controlar hipertensión y diabetes, etc.) no bastan, se apela a los tratamientos intervencionistas por catéteres, que implican destapar la arteria mediante una angioplastia o, en cierto porcentaje de casos un by pass."

Belardi indicó que se practican alrededor de 10 mil angioplastias y siete mil by-passes por año en nuestro país. "Tanto en uno como en otro caso existe riesgo de restenosis -explicó-, una complicación que se presenta la mayoría de las veces entre los seis y los ocho meses de la intervención. La restenosis es un proceso de cicatrización exagerado de la arteria, que reacciona formando tejido alrededor del stent."

Belardi dijo también que la complicación más habitual de la angioplastia implica la necesidad de una nueva intervención (una segunda angioplastia, pero en el 5 al 8% de los casos es un by-pass, cirugía más complicada y casi tres veces más costosa), además del riesgo aumentado de infarto y de muerte súbita.

"Esto incrementa notablemente los costos debido al retratamiento, que implica mayor utilización de fármacos, internación, cirugía, disminución de la productividad laboral -dijo la doctora Grinfeld-. La restenosis tiene un altísimo costo en América latina." Según un estudio cuyas conclusiones se presentaron en la reunión, la retenosis devora 574 millones de dólares anuales en el continente.

Si bien los especialistas reconocen que las cifras deberían ajustarse a la nueva realidad económica argentina, una angioplastia cuesta unos cuatro mil dólares y un by-pass, 16 mil.

En tanto que el stent que no libera fármaco oscila alrededor de los mil dólares, el nuevo producto está valuado en 2800 unidades de esa divisa. Por ahora, manifestó el representante de la firma que comercializa el nuevo stent en el país, se realizan contactos con obras sociales y prepagas para demostrar los beneficios terapéuticos y la reducción de costos del producto.

Para no reoperar

El stent libera en forma controlada una droga llamada sirolimus, una sustancia de origen natural utilizada para impedir el rechazo en casos de trasplante renal.

"Los procedimientos de la cardiología intervencionista tienden a aumentar porque cuando menos un 30% de sus insumos no se fabrica en el país -dijo la doctora Grinfeld-. En este sentido, es muy importante lograr un procedimiento que reduzca la necesidad de reintervenciones."

Por otra parte, los especialistas afirmaron que un porcentaje importante de pacientes candidatos al by-pass (hasta el 40%, generalmente pacientes de alto riesgo) obtendrían iguales beneficios con menores riesgos y costos si se someten a una angioplastia realizada con el nuevo stent.

Grinfeld explicó que uno de los estudios que probó la eficacia del nuevo stent tuvo una tasa de restenosis cero, "pero porque se realizó en pacientes ideales -dijo la cardióloga-. Al incluir pacientes más reales, añosos, con cirugías previas, el porcentaje de restenosis se elevó sólo al 2% dentro del stent y al 9% en los costados, adonde el stent no llega y la enfermedad es más grave. Los resultados son muy alentadores: el hecho biológico que nos interesa es que la droga que libera el stent frena absolutamente la reproducción de la placa aterosclerótica".

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