Un programa de salud para Balcarce

Será aplicado durante los próximos cinco años para disminuir factores de riesgo cardíacos en adolescentes y adultos
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20 de diciembre de 2001  

Todo comenzó en la fría y lejana Finlandia, hace más de 30 años. En Karelia del Norte, una provincia al este de ese país, los habitantes cuidaban poco y nada su salud cardiovascular, amenazada por el tabaquismo, el alto colesterol, la hipertensión, la vida sedentaria y una dieta rica en grasas.

Entonces, un médico llamado Pekka Puska, hoy reconocido funcionario de la Organización Mundial de la Salud (OMS), puso manos a la obra y desde la Universidad de Kuopio ideó un programa piloto en la provincia Karelia del Norte para demostrarle a toda Finlandia que con la acción conjunta de todos los sectores de la sociedad era posible mejorar.

Los resultados fueron muy exitosos. Y, así, el proyecto de Karelia del Norte se impuso en toda Finlandia y luego comenzó a recorrer el mundo con sus banderas en pro de una vida más saludable.

La Argentina es el primer país de América latina que ingresa en la senda abierta por Puska (hubo un intento en Chile, pero no germinó).

De la mano del Programa de Prevención del Infarto en Argentina (Propia), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y con el apoyo de la Comisión de Investigaciones Científicas y del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, la ciudad bonaerense de Balcarce, situada a poco más de 400 kilómetros de Buenos Aires, es el escenario de una iniciativa similar.

"El emprendimiento se llama Proyecto de Demostración Nacional Balcarce, cuyas siglas son Demobal -explica el doctor Marcelo Tavella, director del Propia y docente de la UNLP-. Participan los 40 mil balcarceños. La primera etapa comenzó hace poco más de un año. Algunos habitantes se inquietaron mucho luego de la muerte de conocidos vecinos, con pocos días de diferencia y por enfermedades cardiovasculares a una edad promedio de 50 años. Entonces, solicitaron la colaboración de entidades especializadas y así el Propia llegó a Balcarce."

La preparación

Tavella afirma que el primer paso del proyecto consistió en seleccionar 2720 habitantes de uno y otro sexo y de edades comprendidas entre los 15 y 65 años, según un sistema estadístico que representa en forma proporcional a todos los habitantes de Balcarce.

"Luego, se midieron colesterol, hipertensión, peso y talla, y se realizó una encuesta con preguntas sobre estilo de vida, alimentación, tabaquismo. Faltan procesar algunos datos. En marzo próximo, y durante 5 años, se pondrá en marcha la segunda parte del proyecto o el después : lo que nosotros llamamos paquetes de intervenciones en la comunidad, que son tareas con activa participación de todos los sectores para disminuir factores de riesgo."

Los tres pilares del método son viejos conocidos: antitabaquismo, dieta saludable y cuerpos en marcha.

La iniciativa no tiene financiamiento oficial. En ese aspecto, como en otros, la gente del Propia imitó a sus colegas de Finlandia: desde hace años desarrollan tecnología innovadora para elaborar alimentos saludables. Gran parte de los ingresos obtenidos se destinan al Demobal.

Otras entidades, como la Fundación Bioquímica Argentina y la Universidad Adventista del Plata en Entre Ríos aportaron, desinteresadamente, la realización de los análisis y la titánica tarea del censo y las encuestas en Balcarce. Y la suma de esfuerzos no se agota: hay unas 50 organizaciones participando del programa.

El director del Propia explica que recientemente el Demobal fue expuesto ante la Legislatura bonaerense y la Sociedad Argentina de Cardiología. El proyecto fue declarado de interés provincial.

Una comunidad activa

"¿Por qué Balcarce? -dice Tavella-. Porque una de las recomendaciones más importantes del doctor Puska fue aplicar un programa de estas características en comunidades pequeñas, unidas e interesadas en cambios. En Balcarce encontramos fuerzas vivas dispuestas a trabajar: la doctora Perla Pilone, la licenciada María Bruno y la asistente social Susana Patalogoyti fueron las principales emprendedoras balcarceñas, pero detrás de ellas hay toda una comunidad interesada.

Tavella sabe que los hábitos de vida no se cambian por decreto. "Podemos recomendar que la gente no consuma tanta comida rápida -reflexiona-, pero también ir más alto y venderle a quien fríe las papas fritas un aceite más barato y más sano, estable frente a las frituras, obtenido de semillas que ya se cultivan en el país."

Quien elija trabajar con productos más saludables, según Tavella, tendrá su compensación a través de una mayor demanda y prestigio en la sociedad. Igual que las empresas que destinen media hora de la jornada laboral de sus empleados a la realización de actividad física, que es uno de los pilares de una vida más sana.

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