Una civilización en standby

Nora Bär
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25 de octubre de 2006  

Hay que reconocer que uno podrá "devanarse los sesos" para escribir sobre la gravedad del cambio climático, pero -no hay duda- una imagen vale más que mil palabras...

La conclusión surge espontáneamente después de ver el documental Una verdad incómoda, que anteayer se proyectó en el preestreno organizado por la Fundación Vida Silvestre.

A partir de una presentación del ex vicepresidente norteamericano Al Gore, la película -que el mes próximo debería estrenarse en el país- pasa revista de las evidencias científicas que demuestran que el cambio climático se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero posteriores a la revolución industrial; entre ellos, y muy especialmente, el dióxido de carbono. Y, créanme, es muy convincente...

Según un documento de la Fundación, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero vienen creciendo aceleradamente desde 1945, y el mayor aumento absoluto se registró en 2004. El 77% corresponde al dióxido de carbono y el 24,6% se debe a la producción de energía. Basta con sumar dos más dos para comprender que un ahorro energético en el nivel global ayudaría a mitigar la acumulación de este gas en la atmósfera y a atenuar el calentamiento. Pero... ¿cómo?

A corto y mediano plazo, asegura Giulio Volpi, especialista en clima y energía, la clave para reducir emisiones es la eficiencia. Uno de los ejemplos más palmarios de lo que se puede lograr en este terreno es el de las heladeras: en estos electrodomésticos, el consumo promedio se redujo a menos de un tercio en treinta años por la aplicación de mejoras tecnológicas.

En los escenarios prospectivos, más de la mitad de la reducción posible en el uso de la energía surge de la eficiencia en el uso. Y, sacando los motores industriales, los rubros con mayor potencial de ahorro son la iluminación hogareña y el standby , que es el consumo que se produce cuando un aparato está apagado o "en espera" para responder a señales de controles remotos o llamados entrantes. Para identificarlos puede servir fijarse en cuáles tienen una lucecita encendida día y noche, o displays digitales.

Uno piensa que el consumo de uno de estos aparatos es despreciable. Y tiene razón. Pero si suma el gasto de todos los equipos, descubre que puede llegar a oscilar entre los 50 y los 70W por familia. Vayamos multiplicando...

El standby residencial tiene un potencial de ahorro de entre el 47 y el 54%. De modo que si queremos hacer algo para evitar el cambio climático... podemos empezar por casa.

Por: Nora Bär
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