Usan un analgésico para producir abortos

Su cobertura tiene una sustancia que causa contracciones uterinas; las jóvenes llegan al hospital con hemorragia
(0)
19 de mayo de 2003  

Un estudio que conducen dos ginecólogas del Servicio de Adolescencia del hospital Argerich busca desentrañar un tema controvertido: el uso indebido de un analgésico que genera contracciones uterinas y, en un 60% de los casos, logra producir un aborto.

El medicamento viene recubierto por una droga llamada misoprostol (que es la que causa las contracciones) y se vende bajo receta. Pero quienes pretenden darle ese uso inapropiado logran adquirirlo por unidad, aunque deben pagarlo mucho más de lo que cuesta la caja.

El uso ginecológico de esta droga no se conocía en la Argentina hasta hace unos tres o cuatro años, explicaron las doctoras Nilda Gamarra y Sandra Vázquez, cuando, ante un número creciente de jóvenes que llegaba al Argerich con metrorragias (hemorragias uterinas) el interrogatorio comenzó a revelar que habían usado esta sustancia para producir un aborto.

"La complicación más habitual del aborto incompleto son las infecciones, -explicaron las especialistas, que dirigen el primer estudio oficial sobre el problema gracias a la beca Arturo Oñativia-, y al usar este método esas complicaciones disminuyen. Pero no tenemos conocimiento sobre qué pasa con las que no vemos. E ignoramos qué consecuencias puede traer."

Las médicas explican que la bibliografía dice, por ejemplo, "que en casos en que la gestación siguió su curso, nacieron algunos niños con malformaciones. Esto puede ocurrir porque quizá la hemorragia continúa 15 días o un mes y recién en ese momento la paciente viene a atenderse y resulta que sigue embarazada. O, cuando llegan, el aborto está incompleto y debe concluirse en el hospital por medio de un legrado evacuador (comúnmente llamado raspaje)."

Vázquez y Calandra agregan que el misoprostol es utilizado también por mujeres adultas.

"Tiene indicaciones terapéuticas en obstetricia para generar contracciones en trabajo de parto -continúan las ginecólogas-. Pero aquí no se le conocía un uso diferente. Así que otro objetivo de nuestro trabajo es determinar cómo las jóvenes recibieron información acerca de su efecto. Con esta droga ocurrió algo llamativo: se invirtió la circulación del conocimiento, que habitualmente va desde el médico al paciente. Aquí, en cambio, se lo indicó una amiga, una hermana o hasta la misma madre."

En franco aumento

Otra cuestión que preocupa es que el precio de la caja del analgésico (utilizado en reumatología y traumatología) ronda los 20 pesos. "Pero hubo pacientes que pagaron hasta 100 pesos por una pastilla", comentan.

Este fármaco puede usarse como óvulo vaginal o tomarse por boca, pero un error habitual es la dosis utilizada, por falta de control médico.

"Sí, en los últimos años un número de pacientes internadas por complicaciones en el aborto refirieron haber utilizado un fármaco con misoprostol -explica la doctora Diana Galimberti, subdirectora médica del hospital Alvarez e integrante del comité científico del Centro Latinoamericano Salud y Mujer (Celsam)-. Esto no necesariamente redujo las complicaciones por abortos en los hospitales públicos, que aumentaron de 48.000 a 78.000 entre 1995 y 2000. De éstos, el 40% corresponde a menores de 20 años. La explicación es que probablemente las jóvenes regulan la fecundidad a través del aborto. Y esto preocupa mucho."

"Los egresos por complicaciones del aborto aumentaron el 48% entre 1995 y 2000 -explica la licenciada Silvina Ramos, directora e investigadora titular del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes)-. Este incremento puede deberse al aumento de la pobreza y de las dificultades para hacer frente a la crianza de un nuevo hijo, pero también al hecho de que estos abortos se estarían realizando en condiciones más riesgosas."

"Los egresos hospitalarios por complicaciones del aborto corresponden al 45% de las camas obstétricas del país -agrega la licenciada Susana Checa, que junto a la doctora Martha Rosemberg y equipo estudian la calidad de atención de los abortos hospitalizados por complicaciones en hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires-. La importante falta de información en las historias clínicas nos impide saber más de estas mujeres para diseñar mejores políticas sobre el tema. Muchas pacientes son mal miradas por el equipo de salud: para el médico no es fácil enfrentarse con una mujer que pasa por esta situación."

Checa, como Ramos, opina que la pobreza explica el aumento de los egresos hospitalarios por aborto, y agrega que estas cifras no reflejan la realidad, dado que el tema está rodeado de un fuerte subregistro.

"El aumento es real, pero habla de que el tema está más visualizado y hay mayor conciencia -dice la doctora Eugenia Trumper, a cargo del Programa de Salud Reproductiva y Procreación Responsable de la Ciudad de Buenos Aires-. Probablemente las mujeres acuden más a los hospitales, cuando antes se usaban más maniobras instrumentales o folklóricas ."

Para Checa, sin embargo, el hecho de que este fármaco se comercialice a un alto precio (que, de todos modos, es mucho más accesible que un aborto clandestino) causa que muchas mujeres empobrecidas regresen a los métodos tradicionales (y más riesgosos) para interrumpir los embarazos.

El doctor Enrique Berner, jefe del Servicio de Adolescencia del hospital Argerich, opina que el aumento de los egresos por aborto se explicaría por una mayor apertura y contención del médico frente a estas pacientes.

Educación para evitar el drama

Para Silvina Ramos, Mónica Gogna, Mónica Petracci, Mariana Romero y Dalia Szulik, autoras del estudio "Los médicos frente a la anticoncepción y el aborto" (Ed. Cedes), que recopila información entre ginecólogos de 25 hospitales de Buenos Aires y el conurbano, el personal de salud tiene conciencia acerca del impacto del aborto como problema de salud pública, pero hay diferencias importantes respecto de la forma de encarar la anticoncepción y el juicio de valor que merecen las mujeres que abortan.

"Son muchas las cosas que se juegan en el vínculo médico-paciente en estas situaciones -dice Silvina Ramos-. Y no tenemos ninguna evidencia que nos permita conjeturar que este aumento se debe a un mejor registro de los egresos por esta causa."

Los profesionales coinciden en algo: las complicaciones del aborto se solucionan con salud reproductiva.

"A pesar de que hace muchos años venimos trabajando con el tema y de que hay 15 provincias con ley de salud reproductiva, todavía existen barreras culturales", afirma Eugenia Trumper.

Para Sandra Vázquez, la ley puesta en marcha en la ciudad de Buenos Aires dio un gran respaldo a su tarea: "Ahora los médicos podemos indicar un método anticonceptivo a los adolescentes -explica-. Acá sabemos que retar y enojarse con los pacientes no sirve, porque se van y no vuelven más".

Para Susana Checa, algo que los servicios deberían incluir a fin de disminuir las interrupciones de embarazos es la consejería posaborto. Checa, que lleva muchos años investigando el tema, asegura que la mujer está muy sola en su decisión, pero que si al cabo de abortar no recibe suficiente información y contención para aprender cómo evitarlo, el drama puede repetirse. Y el fantasma de la muerte, cada vez que eso ocurra, estará al acecho.

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.