Virus: cómo dar batalla a los gérmenes amigos del frío

La mayoría afecta el aparato respiratorio
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3 de mayo de 2003  

Saquen los pañuelos prolijamente guardados en el cajón del placard, a la cuenta de tres pongan agua a hervir para luego preparar un buen té con limón y miel, y mientras el agua alcanza sus primeros hervores busquen una manta mullida con la cual arroparse.

¿Por qué tantos preparativos? La respuesta es simple: llegó el frío, y de su mano, las habituales afecciones invernales de las que muy pocos afortunados logran escapar.

Si la gripe y el resfrío no nos son esquivos es en gran medida porque el frío cambia nuestras rutinas cotidianas. Nos aleja de la calle, empujándonos hacia lugares cerrados -hogar, oficina, escuela, shopping, bares- en los que intentamos ponernos fuera del alcance de su gélida mano. Claro que en ese amontonarnos en torno del calor de una estufa o de nuestra familia, damos y recibimos (compartimos es el verbo) una buena cantidad de virus.

"Las infecciones respiratorias características del invierno, como la gripe o el resfrío, se contagian principalmente a través de la vía respiratoria, y el peligro de contagio aumenta con el contacto cercano que se da en los lugares cerrados donde hay mucha gente", advierte la doctora Carlota Russ, infectóloga de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP).

Como explica su colega el doctor Horacio López, profesor de infectología de la UBA, "estos virus se eliminan principalmente a través de la mucosa respiratoria, al toser, estornudar o sonarse la nariz, o simplemente al tocar la nariz, la boca o los ojos y luego apoyar esa mano sobre cualquier objeto inerte, como una teléfono o un picaporte, que después es tocado por una persona sana".

Con las defensas bajas

Así, los virus van y vienen. °Y son un montón! Se han identificado más de 200 -rhinovirus, coronavirus, adenovirus, y la lista de familias virales sigue- que ostentan la capacidad de causar una sóla de estas enfermedades invernales: el resfrío común.

Esa multitud de potenciales agresores explica por qué los adultos nos resfriamos de 2 a 4 veces al año, mientras que los más pequeños pueden caer en las garras de esta leve a moderada infección respiratoria entre 6 y 9 veces durante el mismo período.

Pero para ser justos, hay que decir que las enfermedes del frío no sólo se presentan con más frecuencia durante los meses del otoño y el invierno como resultado de nuestra tendencia a permanecer dentro de cuatro paredes, y reconocerle al frío una buena cuota de responsabilidad en este asunto.

Aunque, como dice el doctor López, no es tanto el frío en sí el culpable, sino los bruscos cambios de temperatura y el hecho de que en esta época permanezcamos en lugares muy cerrados que favorecen el contagio.

"Alteran una parte muy importante de las defensas del aparato respiratorio -explica-. Su interior está tapizado por células cilíndricas que terminan en unos pequeños pelitos llamados cilias, que realizan una tarea de barrido que impide que cualquie relemento extraño se asiente y colonice el lugar."

Los cambios bruscos de temperatura trastornan el normal funcionamiento de estas cilias, favoreciendo el establecimiento de los virus en nuestro aparato respiratorio.

"Ahora, esto sucede no sólo cuando la temperatura baja bruscamente de un momento para otro, sino también cuando salimos de un lugar muy calefaccionado a la calle", apunta el doctor López.

Y algo similar ocurre con el humo del cigarrillo.

"El tabaco ocasiona un daño crónico y una fatiga crónica de los mecanismos de defensa de nuestro tracto respiratorio -afirma el infectólogo-, y esto afecta seriamente tanto a la persona que fuma como al fumador pasivo que se encuentra en un ambiente cerrado donde alguien está fumando."

Grupos de riesgo

Las recomendaciones preventivas (ver recuadro) deben ser extremadas por las personas que integran los llamados grupos de riesgo para las enfermedades respiratorias, en las cuales los males en cuestión suelen presentar mayor severidad.

¿Quienes son? Los menores de 2 años, los mayores de 64 y las personas que padecen afecciones crónicas (diabetes, cardiopatias, insuficiencia renal, entre otras) o enfermedades respiratorias preexistentes, enumera López. "En estas personas, es importante la vacunación antigripal."

¿Gripe o resfrío?

De las muchas afecciones invernales, sin duda, las más frecuentes son la gripe y el resfrío, que no son lo mismo, aunque muchas veces suelen ser confundidas por compartir algunos síntomas. ¿Cómo distinguir una de la otra?

"El resfrío es una afección localizada (congestión nasal, molestia al tragar, estornudos y alguna febrícula), que permite a la persona llevar adelante sus tareas cotidianas. Por el contrario, la gripe comienza bruscamente con una fiebre mayor a 38°, y al día siguiente hay un gran abatimiento, dolor muscular, articular y de cabeza, que lleva a permanecer en cama por cinco días", dice López.

En ambos casos, no hay mucho para hacer más que descansar, tomar mucho líquido, buscar alivio a los síntomas más molestos (antes consultar al médico sobre la medicación más adecuada y no automedicarse con antibióticos), intentar no contagiar a los demás y estar atentos a la aparición de complicaciones -como la neumonía o la exacerbación de alguna afección preexistente- ante las cuales es imperativo ponerse en contacto con el médico de cabecera.

En otras palabras, resignarse a esperar a que el ciclo vital del virus concluya (alrededor de una semana, o diez días), y mientras tanto tratar de pasarla lo mejor posible.

Neumonía

Ante el temor a la neumonía atípica que afecta al planeta, vale aclarar que no hay síntomas que la diferencien de una neumonía corriente. Las personas con fiebre alta, tos y dificultad para respirar que no hayan visitado zonas endémicas ni hayan tenido contacto con afectados no deben preocuparse, pero sí consultar.

Medidas de protección

Temperatura ambiental: evitar los cambios bruscos de temperatura (al salir al frío de la calle luego de estar en un lugar calefaccionado, por ejemplo, la recomendación es taparse la boca con una bufanda).

Tabaco: no fumar y evitar los lugares cerrados donde esté presente el humo del cigarrillo.

Encierro: según los especialistas, una buena medida para prevenir las infecciones invernales consiste en evitar, en la medida de lo posible, los sitios cerrados atestados de gente.

Ventilación: resulta indispensable mantener los ambientes muy bien ventilados, aún en los días de bajas temperaturas.

Manos limpias: una de las reglas de oro de la prevención, el periódico lavado de manos, también ayuda.

Reforzar las defensas de los más pequeños

Todos los sabemos: los colegios y los jardines, en especial los maternales, son lugares ideales para el contagio de las infecciones respiratorias típicas de los meses más fríos del año. Pero la educación de los chicos es algo lo suficientemente importante como para mandarlos igual, y en todo caso preguntar: ¿puedo hacer algo para que mi hijo evite contagiarse todo virus respiratorio que pase a su lado?

La infectóloga pediátrica Carlota Russ responde afirmativamente, en un tono bastante tranquilizador. "Existen medidas básicas, relacionadas con el sentido común y con la pueri- cultura, que reducen signi-ficativamente las posi- bilidades de que un chico se pesque una infección importante -explica-. Un chico bien alimentado, que visita regularme al pediatra y que tiene sus vacunas al día tiene muchas menos posibilidades de enfermarse."

Que quede bien en claro: la prevención empieza mucho antes de que el chico ingrese al jardín o a la escuela, la bien entendida comienza en los primeros días de vida: "Un aspecto muy importante es la lactancia materna, mediante la cual la madre transmite anticuerpos que le permitirán al bebe defenderse en los primeros meses en que es más vulnerable a las infecciones", afirma la doctora Russ.

Al igual que ocurre entre los adultos, el humo del cigarrillo tiene la insalubre capacidad de -además de causar cáncer, favorecer el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares, arruinar la piel ...- alterar el funcionamiento de las defensas del aparato respiratorio de los más pequeños. Por eso, advierte la especialista consultada, "no hay que fumar en los ambientes donde hay chicos".

En definitiva, concluye la especialista, "si las defensas de los chicos funcionan bien (las medidas enunciadas contribuyen a que esto sea así), estas infecciones se controlan fácilmente y no es más que un poco de fiebre y moco". Nada del otro mundo.

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