Votación con exiguos titulares

Valeria Shapira
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3 de mayo de 2003  

Estaban como ahora: con el río y la angustia en los huesos. Era martes, el martes último, en Santa Fe. Con un metro y medio de agua en su casa, el doctor Alberto Teper, director del Centro Unico de Ablación e Implante de Organos de esa provincia, llamó a la oficina del Incucai en Buenos Aires: "Vamos a realizar una ablación", informó. Minutos antes, en el Hospital Cullen, mientras subían el agua y el dolor, una familia había decidido donar los órganos de un ser querido.

Fue una ablación multiorgánica que abrió la puerta a nada menos que un trasplante hepático, un trasplante cardíaco (a un paciente que había estado en lista de espera en emergencia nacional), un trasplante pancreático, dos renales (uno se realizó en Córdoba, el otro en Rosario, según el Incucai) y dos de córnea. Aún con el río en los huesos, la vida ganó votos.

Salvo excepciones, el domingo último hubo un recuento que no ocupó grandes titulares. Fue la otra elección, la de los miles de argentinos (todavía no hay cifras definitivas) que al salir del cuarto oscuro tuvieron la claridad de optar por donar sus órganos.

Dirán que el tema de la donación de órganos no es tan apasionante como el ballottage. Puede ser. Pero vale la pena hablar del asunto, porque cualquiera de nosotros tiene más probabilidades de necesitar un órgano que de tener que donarlo. Cualquiera de nosotros difícilmente se negaría a recibir un órgano si esa fuera su única vía de salvación. Cualquiera buscaría un donante para un ser querido.

Sin embargo, "en nuestro país -dice la Sociedad Argentina de Trasplantes-, el número de órganos disponibles es exiguo para la cantidad de receptores". Para el doctor Carlos Soratti, director del Incucai, "un nuevo donante no es un número. Es un mensaje solidario a la sociedad".

Ahora hay casi 6 mil personas en una lista de espera. Hay también una página web ( www.incucai.gov.ar ), y una línea telefónica gratuita (0-800-555-4628) para llamar y donar. Soratti promete que el 18, cuando los argentinos vuelvan a las urnas, habrá más mesas para que todos voten en favor de la vida.

En Santa Fe, esta semana, una familia lo hizo. El domingo último, en todo el país, se habían sumado miles. No hubo grandes titulares ni gente adjudicándose la victoria, pero ganamos todos.

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