"Yo sabía que ésa era mi última oportunidad, y decidí tomarla"

Confesó ayer Robert Tools, de 59 años, ex empleado de una compañía telefónica
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22 de agosto de 2001  

LOUISVILLE, Estados Unidos.- "Si hay una oportunidad de alargar la vida hay que tomarla, y yo sabía que ésa era mi última oportunidad", confesó ayer Robert Tools ante la prensa, en el Jewish Hospital de Louisville. El de 2 julio último, este paciente de 59 años se convirtió en el primer hombre en recibir un corazón artificial autosuficiente.

A más de seis semanas de haber recibido este dispositivo experimental denominado Abiocor, los médicos del Jewish Hospital que lo operaron revelaron finalmente su identidad, permitiendo que participara de una conferencia de prensa, claro que por circuito cerrado. Durante la conferencia, el paciente lució frágil y habló con una voz algo jadeante, sujetándose la garganta, ya que le fue practicada una traqueotomía para facilitar su respiración.

"Tuve la alternativa de permanecer en casa y morir, o de venir aquí y tomar la otra opción -dijo Tools-. Decidí venir aquí y tomar la oportunidad... Lo pedí porque sabía que ésa era mi última oportunidad."

Titanio y plástico

Tools, ex trabajador de una compañía telefónica originario de la ciudad de Franklin, Colorado, recibió el implante de Abiocor, una bomba de titanio y plástico, pero su nombre y rostro no fueron divulgados sino hasta esta semana.

Durante la conferencia, el paciente sonrió mientras decía que el zumbido del artefacto que le fue colocado en el pecho es algo a lo que todavía no se ha acostumbrado. Aunque añadió que le gusta, porque así sabe que está vivo.

Antes del evento, el hospital exhibió un video que mostraba a Tools leyendo tarjetas de felicitación y desenvolviendo regalos durante una fiesta de cumpleaños, recientemente realizada en el hospital.

El paciente es diabético y carga sobre sus hombros con un largo historial de problemas cardíacos, por lo que fue considerado demasiado enfermo como para recibir un trasplante de corazón.

Antes de la cirugía, estaba tan débil que podía dar sólo unos pasos y ni siquiera levantaba la cabeza cuando hablaba con sus doctores. Cuando le informaron sobre la posibilidad de que se le realizara el implante del corazón artificial, los médicos le dijeron que tenía un 80% de posibilidades de morir en un plazo de 30 días si no se operaba.

La operación se consideró una auténtica revolución en la cirugía cardíaca, ya que, por primera vez, todos los dispositivos de un corazón mecánico han sido implantados dentro del paciente, lo que extiende considerablemente su autonomía y su calidad de vida.

Una buena evolución

Abiocor es un corazón de plástico y metal que reproduce los conductos y las cavidades del corazón; este dispositivo debe ser instalado en la cavidad dejada por el órgano enfermo que ha de ser removido previamente.

Las dos baterías que lo alimentan se implantaron bajo la piel del abdomen y una placa para conectar los cargadores eléctricos externos le fue alojada en la zona izquierda del pecho, cerca del corazón.

Aunque otros corazones mecánicos, como el denominado Jarvik 7, han demostrado ser eficaces para prolongar la vida de estos paciente, obligaban al enfermo a permanecer conectado a tubos y conductos de purificación de la sangre o de alimentación eléctrica.

Ayer, Laman Gray, uno de los cardiólogos que practicaron la operación, señaló que Tools evoluciona muy bien y que los reveses que ha sufrido en su recuperación son los propios de una intervención cardíaca compleja.

Tools, por su parte, agradeció a los periodistas por la forma en que habían manejado la información sobre su trasplante.

"Quiero agradecer a todos ustedes por no invadir mi vida privada o la de mi familia y esperar hasta el último minuto para divulgar mi nombre", dijo.

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