Plan Argentina Contra el Hambre: en Concordia, comenzaron a entregarse las primeras tarjetas alimentarias

En la Parroquia de Lourdes funciona un comedor escolar y comedor comunitario para adultos
En la Parroquia de Lourdes funciona un comedor escolar y comedor comunitario para adultos Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera
María Ayuso
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19 de diciembre de 2019  • 15:29

Concordia, la ciudad entrerriana con el índice más alto de pobreza relativa según las últimas mediciones del Indec, fue la elegida por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación para poner en marcha el Plan Argentina Contra el Hambre y entregar las primeras 7000 tarjetas alimentarias.

Las mismas comenzaron a repartirse ayer y se continuará hasta mañana: cuentan con un monto de entre 4000 y 6000 pesos mensuales -dependiendo de la cantidad de hijos e hijas- para comprar alimentos en supermercados y almacenes. Los beneficiarios serán madres y padres de niños y niñas de hasta 6 años, embarazadas y personas con discapacidad, todos ellos titulares de la AUH.

Desde el Ministerio de Desarrollo de la Nación -hoy viajó una delegación encabezada por el ministro Daniel Arroyo para visitar el centro de convenciones de Concordia, donde se está realizando la entrega- aseguran que el uso de las tarjetas inyectará unos 35.000.000 de pesos por mes en la economía local. Por otro lado, desde la cartera informaron que en enero se presentará el cronograma de entregas para todo el país.

El pulso de la crisis

Los que llevan a diario el pulso de la crisis son los comedores comunitarios. El comedor "Con poquito hacemos mucho" nació hace nueve meses de la mano de Matías Peralta, de 33 años, su esposa y un grupo de vecinos del barrio Palmeritas.

"Un día estábamos con mi esposa sentados afuera de nuestra casa y veíamos a los chicos que pedían casa por casa algo para echarle a la olla. Le propuse si me quería acompañar a darles un plato de comida y se fueron sumaron unos vecinos", recuerda Matías. Y sigue: " La primera semana fueron 35 chicos, a mediados de mes 85 y hoy son 155. Además, recibimos 25 madres solteras y 35 personas mayores. Para la mayoría lamentablemente es la única comida del día. No damos abasto". Con respecto a las tarjetas considera que es una ayuda fundamental y cuenta: "Conozco madres que la recibieron ayer y ya la usaron: lo primero que buscan es leche, carne y alguna bebida, como jugo".

Conozco madres que recibieron la tarjeta de alimentos ayer y ya la usaron: lo primero que buscan es leche, carne y alguna bebida, como jugo
Matías Peralta, comedor Con poquito hacemos mucho

Matías tiene tres hijos, es albañil y hace changas. "Sobrevivo con lo que puedo. Hacemos y vivimos por los chicos que van al comedor. Les damos la merienda, la cena, calzado y ropa. El nombre del comedor surgió a partir de que con un poquito de cada uno, podemos llenar la pancita de un niño", agrega.

No reciben apoyo de ningún grupo político u organización. "Con un amigo recorremos los negocios de la ciudad de Concordia. Andamos molestando y pidiendo, pero por una causa buena. Por ahí, una vez a la semana una panadería nos dona facturas. Tuvimos una infancia dura y sabemos lo que es que te falte la comida y la leche y tratamos que otros nenes no pasen por esta situación", relata Matías. A pocos días de las fiestas, agrega: "El clima es muy triste. El lunes 23 hacemos una merienda y estamos pidiendo algún juguete usado para hacerle una bolsita de Papá Noel a los chicos. Sabemos que la mayoría, lamentablemente, perdieron la iniciativa y ya no esperan a Papá Noel por la situación que se está viviendo". Ya juntaron 60 juguetes: les quedan tres días para completar la otra mitad.

En el comedor todo es así, a pulmón. Hace unos meses, organizaron una rifa para comprar las maderas con las que hicieron los tablones y los bancos del comedor. De esa forma, pudieron agradar el garaje de la casa de Matías: en esos 25 metro de largo por cinco de ancho, nadie se queda afuera. "Cocinamos a leña siempre. Lunes, miércoles y viernes, damos la cena; martes, jueves y sábado, la merienda", detalla. "Mayormente hacemos guiso y a veces, cuando se puede, intentamos intercalar fideos con tuco o salsa, para que la comida no sea siempre la misma. Para la merienda hay leche chocolatada o mate cocido".

Tienen un proyecto para hacer una cocina y un baño para los chicos, pero hoy la compra de los materiales se les volvió imposible.

"En el barrio viven 178 familias. Cuando empezó a formarse, hace once años, era un asentamiento. Ahora tenemos una vivienda digna de material con servicios, pero es toda gente muy vulnerable", explica Matías. Con respecto al perfil de quienes se acercan al comedor, cuenta que la mayoría de los vecinos trabajan haciendo cangas, en la cosecha de cítricos, arándanos y aserraderos, o como cartoneros. "Sobreviven el día a día. Pero están pasando por un momento caótico y son familias muy numerosas, de cinco a nueve chicos. Hacemos un esfuerzo grande. Cuando vemos un chico que cuando se va nos sonríe y nos dice gracias, eso se vale todo", concluye Matías.

La ciudad con más pobreza

No es casual que Concordia haya sido la primera ciudad elegida para entregar las tarjetas de alimentos. Según el último relevamiento del Indec, un 52,9% de pobreza y un 15,4% de indigencia. Allí, hay un comedor y cinco merenderos que dependen de Cáritas, que abren sus puertas de lunes a viernes, incluyendo feriados, asistidos por un total de 35 voluntarios. Todos funcionan dentro de parroquias: Estancia Grande, Stella Maris, Fátima, San Pedro y Pompeya. "A los merenderos asisten un promedio de entre 300 y 350 personas. Antes, eran solo para chicos, pero ahora viene toda la familia: papá, mamá y abuelos. Con el comedor, donde tenemos un registro de unas 300 personas que vienen a retirar la vianda, pasa lo mismo", detalla Pedro Sena, que tiene 44 años y es director de Cáritas Concordia.

La Parroquia de Lourdes, donde funciona un comedor escolar y comedor comunitario para adultos
La Parroquia de Lourdes, donde funciona un comedor escolar y comedor comunitario para adultos Fuente: LA NACION - Crédito: Marcelo Manera

Además, Sena detalla que frente a la gran necesidad incluso se empezó a dar de comer los fines de semana. En la Parroquia Gruta de Lourdes, por ejemplo, los voluntarios juntan donaciones para cocinar los viernes y los sábados a la noche: "Comenzaron haciendo un guiso para 50 personas y hoy comen 350", cuenta.

Según Sena, se ven cada vez más comedores y merenderos que nacen a pulmón, del compromiso de vecinos: "En Concordia te diría que hay más 150 merenderos provinciales, otro tanto nacionales, los de Cáritas, los de las escuelas y esta modalidad que se formó que es la de cuatro o cinco familias que se unen y armaron un merendero", describe.

Para colaborar:

. Comedor "Con poquito hacemos mucho": llamar a Matías: (0345)433-1813. O buscarlos en Facebook o Instagram. Necesitan alimentos de todo tipo y juguetes para regalarles a los chicos y chicas esta Navidad.

. Cáritas Concordia: llamar al (0345)422-1973.

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