Contra todos los obstáculos: cómo es el trabajo de los guías que corren junto a personas ciegas

Guías a la Par es una ONG que nació en Mar del Plata y trabaja por el deporte inclusivo; ya cuenta con 70 voluntarios. En la foto, Luis Echegaray, una de las personas ciegas que participan del proyecto, junto a su acompañante, Gustavo García
Guías a la Par es una ONG que nació en Mar del Plata y trabaja por el deporte inclusivo; ya cuenta con 70 voluntarios. En la foto, Luis Echegaray, una de las personas ciegas que participan del proyecto, junto a su acompañante, Gustavo García Crédito: Mara Sosti
Darío Palavecino
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15 de enero de 2020  • 00:26

"No es nada fácil, eh", advierte Juan Alberto Contino, que tiene 71 años y está jubilado. Recuerda aquella primera experiencia en la que, con los ojos vendados, buscaba ponerse en el lugar de quién pudiera ser su compañía de turno. "Me iba de costado, ni idea qué pisaba, no sabía dónde estaba", dice buscando describir esa combinación de incertidumbre y miedo ante la oscuridad absoluta que sentía mientras recorría un escenario hasta entonces cotidiano para él, pero que de pronto se le apareció como cargado de obstáculos.

"Es una experiencia de confianza", aclaran los gestores de ese desafío inicial que abre las puertas a ser parte de Guías a la Par, una ONG que nació en Mar del Plata con el objetivo de acompañar a quienes tienen ceguera o disminución visual y desean ingresar al circuito "runner" por placer o competencia, contactándolos con otras personas que, sin discapacidad, cuentan con una voluntad de atletas y solidaridad de largo aliento.

Hoy, trabajan con más de 40 personas con discapacidad y unos 70 guías inscriptos y capacitados para asistirlos de forma voluntaria en caminatas, al trote o a mayor velocidad. Lo importante es acompañar, avanzar y llegar a la meta propuesta.

Todo nació de la inquietud de la marplatense Marisa Arregui, estudiante avanzada de la licenciatura en Terapia Ocupacional y hoy coordinadora de Guías a la Par. Fue cuando, mientras participaba de una competencia de cinco kilómetros de distancia en Punta Mogotes, vio a un chico ciego correr con un acompañante codo a codo que le marcaba la ruta: "Me emocioné mucho", recuerda.

Quiso entonces que el caso no fuera una excepción sino el disparador de respuestas y ayuda para otros deseosos de ser parte de esos desafíos deportivos, pero que se sienten impedidos por su ceguera o extrema disminución visual.

Aunque deseaba ayudar, no sabía cómo. Entonces, se arrimó a la pista de atletismo. Allí tendió la mano a personas con discapacidad, siempre como voluntaria. En ese circuito comenzó a gestarse Guías a la Par. Hizo una convocatoria por Facebook y puso como fecha de encuentro el 17 de mayo de 2017, sin saber que ése día se conmemora el Día del Guía Voluntario. Acudieron cinco personas. Entre ellas, una con ceguera a quien acompañar. Fue el punto de partida de un proyecto que se fortaleció y creció.

El primer día con mi guía hice 800 metros, hoy corro diez kilómetros
Marcos Folgar

"Hoy corremos todos los días menos los sábados", cuenta Arregui. El presidente de Guías a la Par es Marcos Folgar, desde hace menos de un mes director de Discapacidad del municipio de General Pueyrredon y primer funcionario ciego en 140 años de historia que tiene ese distrito.

"Llegué a ellos porque quería correr y hasta ese momento, en cuanto a deportes, solo podía nadar", explica este periodista, creador y conductor en televisión del programa Ahora la Discapacidad es Noticia (ADN). "El primer día con mi guía hice 800 metros, hoy corro diez kilómetros", resalta.

"Equipo" es la palabra clave que resume el éxito de esta aventura.

"Uno solo no hace nada", es una de las frases de la agrupación. Ser guía es una posibilidad abierta a todos, pero cargada de responsabilidad. "Acá está claro que si el guía no llega al encuentro, hay alguien que no corre", remarca Arregui.

Se requiere mucho compromiso. Acá está claro que si el guía no llega al encuentro, hay alguien que no corre
Marisa Arregui

Paso a paso

El crecimiento fue lento. Hubo que llegar a los interesados. En la calle, cuando veían un bastón blanco, quienes son parte de la ONG paraban, contaban el proyecto e invitaban a participar. Además, difundieron todo lo que pudieron por medios y redes sociales.

Así, por ejemplo, llegó Juan María Darguibel -más conocido como Josema-, que viaja tres veces por semana en colectivo desde Miramar para entrenar con el grupo. Recuerda que la primera carrera en la que quiso participar terminó sentado, porque no tuvo quién lo acompañe. En la última Maratón de Mar del Plata acaba de completar por primera vez los 42 kilómetros. "Quiero correr más", asegura.

Correr de a dos no es nada fácil. Para ir a la par llevan un anillo de soga de unos 40 centímetros, lo que les permite ir casi de la mano.
Correr de a dos no es nada fácil. Para ir a la par llevan un anillo de soga de unos 40 centímetros, lo que les permite ir casi de la mano. Crédito: Mara Sosti

Llegó a ese objetivo con su guía y entrenador, Alberto Sotelo, que corre ultra maratones y un día se acercó a ayudar. "Vi a un grupo de personas ciegas correr en una competencia en Buenos Aires y me propuse ayudar", detalla. Destaca la capacidad aeróbica y voluntad de Josema, el miramarense que no solo completa distancias sino que mejora tiempos. "Creí que venía a aportar experiencia y resulta que el que está aprendiendo soy yo", dice el deportista sobre una actividad que lo emociona y llena de felicidad.

Correr de a dos no es nada fácil. Además de coordinar hay muchos obstáculos en la vía pública. Ni hablar en temporada, con paseos y circuitos repletos de gente y mobiliario urbano. Para ir a la par llevan un anillo de soga de unos 40 centímetros, lo que les permite ir casi de la mano.

Cuando quisieron participar de maratones los organizadores intentaron ubicarlos al fondo del pelotón. "Les explicamos que lo ideal es que salgamos adelante, porque los que ven tienen mejor posibilidad de esquivarnos", cuenta Arregui. El problema es muchas veces ese: falta de información y cómo manejarse con personas ciegas.

Desde "Guías a la par" se ilusionan con que el proyecto se expanda a otras ciudades y no tenga límites. Ponen el ejemplo de un adolescente ciego de 16 años, que vive en un hogar. Cuentan que lograron la autorización de un juez para que viaje con ellos a cada competición fuera de la ciudad.

Al grupo se suman a diario nuevos guías. Nora Beltrán trabajaba en el Hospital de Niños en Buenos Aires, se instaló en Mar del Plata y cuando conoció el proyecto se ofreció a colaborar. "Lo vi en el programa ADN y me pareció genial", dice. También ella pasó por el taller de bautismo. "Estoy súper orgullosa", confiesa.

Desafíos en otras disciplinas

Guías a la Par está explorando más alternativas deportivas. Así apareció el ciclismo en tándem, con bicicletas dobles que llevan a un ciclista ciego en el asiento trasero y otro con posibilidad de ver, delante. Ya tienen una bicicleta propia, tres prestadas y seis que se podrían sumar a partir de distintas gestiones. También están probando el vóley sentado y el "Goal ball", un juego de tres contra tres competidores, con un arco para cada equipo donde hay que marcar goles con una pelota que lleva un cascabel para poder conocer su ubicación y recorrido.

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