Desde el Gobierno

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19 de diciembre de 2009  

LA NACION quiso ponerse en contacto con los titulares del Ministerio de Desarrollo de la Nación y de la Anses. En el primer caso no obtuvo respuesta y en el segundo, decidieron no hacer declaraciones a la prensa.

Sin embargo, Gabriel Lerner, subsecretario de Derechos para la Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, defendió la asignación universal al resaltar su carácter reparador, al permitir que millones de niños y niñas de condición muy humilde, cuyos padres no tienen empleo o que, teniéndolo, no perciben las asignaciones familiares, se verán igualados al resto de los niños y las niñas, cuyos progenitores sí perciben esas asignaciones.

"Para tener una idea de la dimensión de la inversión social que se realizará en nuestro país, mientras el Programa Bolsa Familia de Brasil o el Plan Oportunidades de México significan inversiones del orden del 0,37% y 0,31%, respectivamente, del PBI de dichos países, la asignación argentina rondará el 0,83% del PBI nacional", explica.

A su vez, destaca que todas las propuestas formuladas sobre este tema por ONG y legisladores de diferentes bancadas fueron receptadas y estudiadas durante la ronda del llamado diálogo político.

Si bien asegura no estar informado sobre la futura fuente de financiamiento de la asignación universal, afirma que "pudo financiarse desde la Anses debido a que previamente fueron estatizadas las AFJP, con lo que el Estado capturó una enorme renta que era percibida en concepto de gastos administrativos, comisiones y honorarios por las empresas que administraban las jubilaciones privadas".

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