Erradicación de la Pobreza: en el 78% de los asentamientos, las nuevas generaciones se quedan en el mismo barrio

La permanencia de las nuevas generaciones en los asentamientos donde viven sus familias es una constante
La permanencia de las nuevas generaciones en los asentamientos donde viven sus familias es una constante Crédito: TECHO
María Ayuso
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17 de octubre de 2019  • 08:01

Hace una década, la primera vivienda propia de Ángeles (30 años), en el asentamiento 14 de Febrero de Almirante Brown, no fue más que un nylon con ramas que lo sostenían. En esa "carpa" improvisada y sumamente precaria, transcurrieron sus últimos meses de embarazo y los primeros de vida de su hija.

En los tiempos más duros fue su madre, Dominga, quien la acompañó y hoy sigue viviendo en el terreno contiguo. Junto a los voluntarios de la organización social Techo, Ángeles pudo construir una vivienda de emergencia: para ella significó una mejora importante en sus condiciones de vida. Al tiempo, pudo empezar a construir una de material, que sigue en proceso de mejora: hoy, sueña con hacerle un segundo piso.

Como en su caso, en el 78% de los asentamientos informales que existen en nuestro país, las nuevas generaciones se quedan en el mismo barrio que sus familias, compartiendo el hogar con sus padres, en una nueva vivienda dentro del mismo terreno o asentándose en otro próximo.

El dato lo dio a conocer hoy Techo, en el marco del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. El objetivo de la investigación es entender las dinámicas habitacionales de las familias en los barrios populares y la dificultad que tienen en el acceso al suelo.

Un dato alarmante es que 56% de la población de estos asentamientos está compuesta por personas de menos de 24 años.

"Entender cómo estas familias deciden dónde vivir y por qué motivos es una de las claves para poder proponer políticas que puedan contener este fenómeno, priorizando la construcción de un hábitat adecuado para todas las personas, evitando el crecimiento descontrolado de las ciudades, y garantizando los derechos de quienes viven allí", señala Gabriela Arrastúa, directora del Centro de Investigación Social de Techo Argentina.

Según el Registro Nacional de Barrios Populares, existen 4416 en la Argentina, donde habitan 4.000.000 de personas. Estos barrios ocupan una superficie total de 444 kilómetros cuadrados, que en su gran mayoría son de propiedad privada y contienen a 925.000 familias.

Desde TECHO hacen hincapié en la necesidad de declarar la "emergencia habitacional 0", entre otras propuestas
Desde TECHO hacen hincapié en la necesidad de declarar la "emergencia habitacional 0", entre otras propuestas Crédito: TECHO

Desde Techo hacen énfasis en la situación de precariedad y emergencia que viven las familias que habitan estos barrios, donde el 70% de se encuentra cerca de un factor de riesgo (por ejemplo, la ribera de una arroyo, un camino de alto tráfico, basurales o torres de alta tensión); el 70% no tiene acceso a la energía eléctrica; el 90% no cuenta con conexión formal de agua potable y el 98% carece de red cloacal.

Para Arrastúa, el alza sostenida de los precios del suelo y la vivienda, así como "la falta de créditos o soluciones por parte del Estado y los privados con requisitos que sean alcanzables para los habitantes de los barrios populares", siguen empujando a estas familias al mercado inmobiliario informal, "donde la seguridad en la tenencia no está garantizada, por lo que proyectar un espacio como definitivo puede ser complejo e inusual".

El informe, que incluye entrevistas a familias y referentes comunitarios, también señala las consecuencias que trae que las nuevas generaciones continúen habitando en los asentamientos. "En primer lugar, hará más compleja la tarea de urbanizar los barrios en un futuro, por la densidad y el crecimiento desordenado. En segundo lugar, porque abre las puertas a especuladores, tanto en temas de alquiler como de venta, que genera riesgos para el barrio y su comunidad", detalla Arrastúa.

Generalmente, como en el caso de Ángeles, es la familia más cercana (padres o suegros) los que apoyan a los más jóvenes y los acompañaron en la creación del nuevo hogar, desde prestando un espacio hasta colaborando para que puedan comprar los materiales de construcción.

Desde Techo enfatizan que el sentido de pertenencia con el barrio "no es simplemente por el pedazo de tierra", sino por todo lo que estas familias "invirtieron de su tiempo, recursos y cuerpo para transformar el espacio".

Para muchas familias, el acceso a una vivienda de emergencia de TECHO significa un cambio radical en su calidad de vida
Para muchas familias, el acceso a una vivienda de emergencia de TECHO significa un cambio radical en su calidad de vida Crédito: TECHO

Quienes buscan principalmente mudarse de los asentamientos son, según el informe, los jóvenes que tienen un trabajo formal que garantice la estabilidad económica para asumir los nuevos gastos de un alquiler. Sin embargo, son especialmente vulnerables frente a cualquier coyuntura socioeconómica adversa o incierta: de hecho, es frecuente que "la mayoría retorne a la casa de sus padres o cerca de la misma debido a la seguridad que le brinda su familia, un entorno conocido, la red de apoyo vecinal y la necesidad de sobrevivir".

Las propuestas

El informe hace hincapié en cómo, "históricamente, los sectores más vulnerables fueron quedando relegados en la lucha por el acceso al suelo urbano, debido a la incapacidad, principalmente del Estado, de proveer de oportunidades equitativas e igualitarias para todos los ciudadanos".

A pocos días de las elecciones presidenciales, Techo dio a conocer una serie de propuestas para el abordaje de la problemática de los barrios populares, a corto, mediano y largo plazo. Arrastúa, cuenta: "Hacemos tres grandes propuestas a los candidatos. La primera es declarar la emergencia habitacional 0. Es decir, tener un plan para dar solución urgente a quienes están viviendo en una situación muy precaria". Y agrega: "Si bien en primer lugar es necesario abordar la emergencia habitacional, el problema de fondo no es el acceso a la vivienda, sino el acceso al suelo urbano. La vivienda es lo urgente, pero resolverla sin abordar la cuestión del suelo no hará que las familias de los barrios populares logren la tan ansiada seguridad ni el acceso a una tierra donde desarrollar su proyecto de vida".

Por eso, en segundo lugar, desde Techo destacan la falta de reglamentación de la ley de Régimen de Integración Urbana y Regularización Dominial de los Barrios Populares, sancionada en 2018. Señalan que aunque todavía no se ha implementado, "significa un avance en el camino hacia la seguridad de la tenencia de la tierra de los habitantes de estos sectores". Sin embargo, agregan que "esta ley legisla sobre lo ya existente, por lo que es necesario complementarla con normas que establezcan parámetros claros sobre lo nuevo, que sean proactivas en cuanto a la regulación del mercado y la generación de suelo urbano."

Por último, reclaman que el Estado nacional, los provinciales y locales, promuevan la generación de planes de ordenamiento territorial que regularicen el acceso al suelo, la zonificación de las ciudades, entre otros aspectos.

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