El rol de las mujeres frente a la sustentabilidad

Julia Tramutola
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3 de agosto de 2013  

Un porcentaje significativo de la población comprendió el concepto de finitud de los recursos naturales y lo incorporó a su gestión. El debate sobre cómo hacer un mundo más sustentable está instalado. Sin embargo, según el Informe GEO-5, el Programa Naciones Unidas para el Medio Ambiente 2012, el 80% de la población vive en zonas donde el suministro de agua está amenazado. Esta alarmante realidad no se condice con los avances tecnológicos contemporáneos.

Según la Visión 2050 del Consejo Empresario Argentino para el Desarrollo Sostenible, se espera que en ese año la población mundial aumente de los 7.000 millones actuales a más de 9.000 millones, y según las estimaciones de Naciones Unidas, el 98% de ese crecimiento se producirá en el mundo en desarrollo y emergente.

¿Qué sucede? Las respuestas que propone la sociedad son tímidas y lentas en relación con la velocidad de la devastación de recursos naturales y el aumento de las deudas sociales. Para problemas globales se necesitan soluciones de la misma talla, y además, ante todo, acelerar los procesos de cambio. Detectar y enfatizar aquellos nodos dentro del sistema con el potencial de provocar cambios cuánticos que superen la linealidad cronológica; nodos que sean transversales a todas las áreas para actuar en simultáneo y alterar las matrices de los mecanismos.

Este nuevo paradigma implica nuevas formas de gestión, de pensamiento y liderazgo. Que apuesten a la diversidad, fomenten la creatividad, incentiven la participación, el debate y el diálogo. Que capitalicen los aprendizajes en los procesos, que cuestionen el costo de los resultados y que aspiren a implementar políticas a largo plazo. Muchas de estas características son afines al estilo del liderazgo femenino; un grupo que quizás, según sus características, puede realizar un aporte significativo en la salud del medio ambiente.

Aparentemente son ellas quienes más se inclinan hacia lo sustentable. Una encuesta realizada en referencia a patrones de consumo por The Futures Company a nivel global revela que las mujeres responden en acción un 10% más que los hombres en cuanto a la preferencia de productos que cuidan el medio ambiente. Y éste es sólo uno de los ejemplos.

Se puede establecer una relación estrecha entre lo femenino y la sustentabilidad:

  • El estilo de liderazgo femenino es radial y se estructura en red, es flexible y comunicacional. Constituye equipos de trabajo, comparte información y se maneja en forma horizontal. Características fundamentales para liderar la nueva ola de globalización.
  • Son las mujeres quienes naturalmente trabajan por la generación de negocios sostenibles, por los necesarios cambios en los patrones de consumo que construyen un estilo de vida respetuoso de los ciclos de regeneración de los recursos naturales y de los ecosistemas planetarios.
  • Ellas tienen un rol prioritario en la gestión ambiental, en la producción de alimentos y en la organización social.
  • En un mundo globalizado y caótico, las mujeres ocupan un lugar central, un rol vanguardista, según el sociólogo francés Alain Touraine. Entre la lucha por la igualdad y el reconocimiento de su diferencia, las mujeres estarían "en el centro de las principales cuestiones democráticas de nuestro tiempo".
  • Las crisis requieren multiplicar el cerebro y atender varios frentes en simultáneo, un rol para el cual las mujeres están históricamente entrenadas y culturalmente inspiradas", como afirma la periodista Laura di Marco en su libro Las jefas.
  • Si la afinidad entre las mujeres y la sustentabilidad es tal, un tema queda pendiente: ¿qué lugar ocupan ellas en la economía actual y cuál es el que deberían tener para hacer un aporte hacia la sustentabilidad en la toma de decisiones? Según el Censo 2010, en la Argentina hay 4.200.000 mujeres jefas de hogar, es decir que son responsables de los ingresos de la casa. Un crecimiento del 49% de la jefatura femenina con respecto al censo de 2001. Sin embargo, en su encuesta trimestral de empresas del sector privado, Grant Thornton encontró también que el índice de empresas argentinas que no poseen mujeres en la alta dirección se elevó hasta el 51% frente al 47% registrado en 2009.

    No es una cuestión de género

    En una mirada rápida de la foto del momento, los resultados hablan por sí mismos: hacer lo correcto, incluso cumpliendo con todas las normativas legales, los parámetros de buenas prácticas y las certificaciones calificadas es insuficiente.

    La diversidad y la inclusión son factores clave para sumar múltiples miradas a la meseta en la que la humanidad se encuentra estancada. El capitalismo, al menos en su forma tradicional, cumplió su ciclo y no hay un sistema económico que lo haya reemplazado. Quizá no sea sólo una cuestión de género, sino más bien de generosidad.

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