Maximiliano lucha por su vida: espera un trasplante bipulmonar

Tiene fibrosis quística y tres hijos; buscan generar conciencia
Micaela Urdinez
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21 de julio de 2016  

Maximiliano junto a una de sus hijas
Maximiliano junto a una de sus hijas Fuente: LA NACION

Maximiliano Peluso tiene 38 años. A los dos años y medio le detectaron fibrosis quística y hace 20 días está luchando por su vida en emergencia nacional para un trasplante bipulmonar. Desde hace una semana está internado en la terapia intensiva en la Fundación Favaloro.

"Su estado es crítico. Necesitamos un donante urgente. Está primero en la lista", explica Silvana, su mujer. El viernes pasado, a las 17.30, se realizó una suelta de globos en la Fundación Favaloro junto a la familia de Maximiliano para concientizar sobre la importancia de la donación de órganos. Y para recodar que son 7500 las personas que están en lista de espera para recibir el órgano que necesitan para poder seguir viviendo.

"Necesitamos que la gente tome conciencia de que hay muchas personas en esta situación, esperando para ser trasplantadas. Lo que queremos es que al perder a un ser querido puedan reconfortar el alma dándole vida a otro ser y a otra familia", agrega Silvana.

El matrimonio vive en Tortuguitas, provincia de Buenos Aires, y tienen tres hijos: mellizos de ocho años (una con síndrome de Down) y otro de 22. "A este último Maxi lo crió desde los tres años y medio, así que lo considera un hijo más", dice Silvana.

Mientras Maximiliano no se hallaba en un estado de salud tan crítico, trabajaba en un negocio familiar en el que soldaba. Cuando no pudo hacerlo más por sproblemas en sus pulmones, estudió para ser técnico en refrigeración y gasista matriculado.

"En un momento empezó a necesitar oxígeno y tampoco pudo hacer eso. Hace un año y pico que está sin trabajo. Entonces yo tuve que aprender a hacer cosas para sacar a mi familia adelante, como pintura para porcelana y souvenirs", explica Silvana.

Informar a la sociedad

Con el hashtag #todosxmaxi, la familia y la Red Solidaria están difundiendo su historia de vida y generando conciencia. "En este tiempo se me acercó mucha gente trasplantada para contarme su caso, y que no me asustara, y otros que tienen la misma enfermedad de Maxi. También muchos se juntaron para rezar con nosotros", dice esta mujer, que no pierde las esperanzas.

Para ella, es fundamental informar a la sociedad en general sobre la donación de órganos, para que pierda el miedo. "Yo también estuve metida en este caudal de gente que tiene miedo de tomar conciencia de que se puede morir en algún momento. Aceptar ser donante es hacerte cargo de que te puede pasar cualquier cosa", dice Silvana.

Y agrega: "Muchas personas son ignorantes, creen que los van a matar o que existe el tráfico de órganos. Y tienen que saber que es muy difícil entrar a una lista para trasplantados, que pasás por un montón de estudios y evaluaciones, y que tenés que tener una institución que te avale", explica Silvana, quien opina que tampoco se da en los medios la difusión que debería a esta temática.

Las personas interesadas en saber más sobre este caso o contactarse con Silvana pueden hacerlo a través del Facebook: TodosporMaxi.

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