Muy buenas noticias

Por Bernardo Kliksberg Para LA NACION
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19 de diciembre de 2009  

El biólogo Michael Tomasello, del Instituto Max Planck, sostiene que "los niños son altruistas por naturaleza". Son sociables y cooperativos. Cuando tienen 18 meses y ven a un adulto con las manos llenas y necesitando asistencia para abrir una puerta, o recoger algo del piso, ayudan de inmediato. Son comportamientos tempranos previos a la educación de los padres. Ella debería tratar de reforzarlos.

Eso explica la gran fuerza actual del voluntariado. Las ONG solidarias encabezan las encuestas de credibilidad en el mundo. Organizaciones como Acción Internacional contra el hambre, Amnesty International, Oxfam, Médicos sin Fronteras, Greenpeace y otras gozan de un bien ganado prestigio en una humanidad que teniendo capacidades inéditas de producir alimentos, tiene actualmente 1020 millones de personas con hambre, uno de cada seis habitantes.

En América latina y en la Argentina organizaciones como Cáritas, la AMIA, la Red Solidaria y otras han rescatado muchas vidas, y pueden ser un aliado formidable de las políticas públicas, que son las principales responsables en una democracia de encabezar la acción contra la pobreza, que hoy compromete la vida de uno de cada tres latinoamericanos.

Se acaba de crear la Red Iberoamericana de Voluntariado Universitario contra la Exclusión Social. En su marco, se ha fundado en la prestigiosa Universidad Autónoma de Madrid la primera escuela de la región para formar a formadores y movilizadores de voluntariado universitario.

Como los seres humanos tienen tendencias naturales a la solidaridad, puede entenderse que en el último siglo sus héroes no han sido generales victoriosos. Este es el caso de Albert Schweitzer, luchador contra la lepra en Africa; Jonas Salk, que donó su vacuna a la humanidad, o la Madre Teresa de Calcuta, trabajadora por los más pobres del mundo en Calcuta.

Apoyar con leyes y presupuestos el trabajo voluntario e incluirlo en la educación es apostar a esta solidaridad innata y que fue anunciada como el signo principal de humanidad por las grandes tradiciones espirituales del género humano.

El autor es director del Fondo España-PNUD Hacia un desarrollo incluyente

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