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Sonrisas, arte y contención para acompañar a los enfermos

Diferentes ONG orientan sus actividades a mejorar la estadía de los pacientes en los hospitales, brindándoles amor, asesoramiento o actividades recreativas
Carla Melicci
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2 de febrero de 2013  

Hacer reír, colaborar en la difusión de campañas de salud, armar una red solidaria de profesionales, incluir a través del arte. Todo con un mismo fin: mejorar la calidad de vida de los pacientes que se encuentran hospitalizados.

Bajo esa consiga, 1800 voluntarios –entre médicos, estudiantes de medicina, psicólogos y artistas– se presentan vestidos como clowns con identidades casi secretas, en diferentes hospitales públicos y privados del país.

Son los Payamédicos, asociación civil que surge en 2002 con la idea de llevar el teatro al hospital. "Va más allá de ponerse una nariz y de hacer reír –asegura a un mes de recibirse de médica, Mercedes Bertuzzi integrante de la ONG–. Vamos gratuitamente a donde nos necesiten a compartir nuestro tiempo con el paciente. Hacemos todo lo que él proponga: cantamos, leemos cuentos, poesías, improvisamos, jugamos, muchas veces viajamos con la imaginación, y estamos en China, porque el paciente quiere estar allí."

Así Mercedes se viste con su traje multicolor de clown –que se confecciona durante el período de formación para ser payamédico que dura un año– y, junto con otro voluntario van recorriendo los pasillos de los hospitales, asomándose por las ventanas de cada sala para ingresar, si es que cuentan con el aval del paciente.

"La figura del clown lo que hace es protegernos, es un personaje que nos permite conectarnos con lo sano para que la patología del paciente no nos afecte –explica Bertuzzi–. Vas con una identidad secreta, ellos nos conocen como doctor Alicante Calmante o la doctora Valentina Vitamina, es decir, como payasos. Y hacemos siempre un seguimiento de la persona internada, trabajamos con las familias, y con los médicos para fortalecer el rol médico-paciente."

Débora Román es voluntaria en el Hospital de Clínicas
Débora Román es voluntaria en el Hospital de Clínicas
También utilizando el arte, pero como medio de inclusión social, un grupo de voluntarios, pacientes, artistas y profesionales donan su tiempo para la recuperación y mejora en la calidad de vida de las personas con padecimientos mentales en Hospital Psiquiátrico José T. Borda.

Los Dadores de Arte es agrupación que nace en 2010 en el Centro Cultural Borda (CCB). "Empezamos acondicionando el lugar y terminamos exponiendo las obras de arte que realizan los pacientes", cuenta orgullosa por lo logrado, Silvina Fernández, directora artística e integrante de Dadores de Arte hace ya tres años.

"Trabajamos con pacientes de todas la edades, como cualquier persona normal, ya que estar en el Borda muchas veces es más una condición social que mental –señala Fernández–. Es divertido estar con ellos, son personas muy creativas, que no tiene tantos prejuicios. Algunos son muy buenos artistas –como es el caso de Javier Kadad, que nosotros decimos que es el Van Gogh argentino– y otros les gusta sólo la parte social, ya que vienen toman mate, charlan". Y agrega: "Es un gran familia, creamos un mundo donde todo puede pasar aquí adentro".

Sanar expresándose

En cuanto a las mejorías en los pacientes se pueden observar tanto a nivel científico como en el estado anímico de la persona. "Tenemos el caso de una paciente que tuvo un ACV, y no podía mover un brazo y una pierna. La fisioterapeuta trataba de que la mujer sostuviese una lapicera y empezara a mover la muñeca y no lo lograban. Llegaron los payamédicos, empezaron a tirar burbujas –el burbujero es parte del maletín de los payaobjetos– y la paciente empezó a romper las burbujas con la lapicera que tenía en su mano. Y así movió la muñeca. Increíble – narra Bertuzzi–. La fisioterapeuta pidió por favor que volviéramos."

Por su parte en el Borda, Fernández cuenta que ya hay dos personas que se curaron tras participar de los talleres del CCB. "Creemos en la idea de sanar a través del arte, ya que los pacientes logran recuperarse así, por medio de la expresión artística", dice la integrante de Dadores de Arte.

Pequeños detalles

Débora Román, con sus 75 años, hace ya varias estaciones que es una de las 10 voluntarias –la más grande es Margarita de 85– que integra la Asociación de Voluntarias para el Enfermo (A.V.E). Así, divide su día entre ama de casa y el Hospital de Clínicas José de San Martín, donde funciona la agrupación.

"Colaboramos en las campañas de salud que realiza el hospital. Previamente nos capacitamos sobre el tema y muchas veces ayudamos a los doctores, para fortalecer el vínculo médico-paciente", comenta Débora, presidenta de A.V.E., primer voluntariado que funcionó en el Clínicas.

Además, cooperan en labores administrativas en consultorios externos. "Siempre trabajamos en equipo, orientamos a las personas que vienen a atenderse, y aprendemos mucho porque los médicos te muestran, te hacen partícipes de los casos –explica Débora–. Y los pacientes, sólo por el hecho de ver nuestro delantal rosa que es como nos identificamos, te agradecen. Estamos ahí, colaborando con pequeños gestos como llevarle una revista a una mamá que está en la sala de maternidad o simplemente recibiéndolos en la entrada."

Los Payamédicos, siempre listos para hacer reír a los más chicos
Los Payamédicos, siempre listos para hacer reír a los más chicos Crédito: Sofia H. Rosso
Parte del voluntariado del Clínicas también está conformado por la Red de Profesional de la Salud. "Somos un conjunto de más de 4500 profesionales de todo el país, de todas las especialidades, que donamos nuestro tiempo y conocimiento para atender a pacientes sobre todo de bajos recursos económicos", dice el doctor Justo Carabajales, coordinador de la red.

Como uno de sus fundadores, hace 15 años atrás, Carabajales sostiene que el haber iniciado esta organización le permitió, desde lo profesional, "volver a recrear el espíritu por el cual es médico".

"Es restablecer el vínculo médico-paciente y con los colegas por sobre todo. Al estar conectados, podemos hacer una derivación más efectiva y rápida del paciente. Es salvar la vida de alguien quizás sólo con un simple llamado telefónico", asevera el coordinador de la red.

Música en el Garrahan

Los Musiqueros

Cada niño, cada instante es único e irrepetible, sostienen. Ingresan a las habitaciones del Servicio de Oncología del Hospital Nacional de Pediatría Garrahan, y luego de preguntar si quieren compartir un ratito de música con ellos, evalúan qué cantar y con qué instrumento acompañará la melodía.

A veces no son canciones sino pequeñas estrofas, sonidos breves, directos y escogidos especialmente para cada niño, para lograr una conexión y escucha.

En este contexto se lleva a cabo "Cultura y Salud" programa que nace en 2011 -de la mano del Hospital Garrahan y el Institut Gustave Roussy de Villejuif, París, Francia- para llevar música en vivo, juegos vocales e instrumentales, entre otros, a la comunidad del Garrahan.Así, el equipo de "Musique et Santé" -asociación francesa que hace música en hospitales de Europa- seleccionó a los ´Los Musiqueros', Teresa Usandivaras y Julio Calvo , artistas que hacen más que música para chicos y grandes- para capacitarse y poder llevar así el programa a hospitales.

"El siguiente paso será convocar y capacitar a otros músicos para que trasladen la música otras instituciones y sean ellos quienes después capaciten a otros artistas. Es decir, armar una verdadera Red Nacional de Músicos en Hospitales", afirma Calvo.

Cómo colaborar

Payamédicos

payamedicos.org

Red Solidaria de Profesionales de la Salud

www.redesdesalud.org

Voluntariado Hospital de Clínicas

www.hospitaldeclinicas.uba.ar

Dadores de Arte

www.espacioculturalborda.blogspot.com.ar

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