Su padre lo golpeó, quedó con parálisis cerebral y su vida cambió en un hogar de tránsito

"Diego nos enseñó que el amor sana y todo lo que intuitivamente empleamos en él, hoy se lo transmitimos a muchos otros niños", expresa Carlos
"Diego nos enseñó que el amor sana y todo lo que intuitivamente empleamos en él, hoy se lo transmitimos a muchos otros niños", expresa Carlos Crédito: Fundación Ramseyer
Victoria Mortimer
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10 de abril de 2019  • 14:34

En 1994, Diego, un bebé de tres meses con parálisis cerebral -consecuencia de los golpes de su padre- llegó a la vida de Beatriz Ramseyer. Ese mismo año, ella había abierto su casa para recibir a chicos en situación de riesgo derivados por los juzgados de menores.

No solo Diego estaba ciego, sordo y mudo, sino que tampoco podía caminar y estaba desnutrido. Luego de siete meses de internación, Beatriz decidió cuidarlo y brindarle amor en su hogar de tránsito, junto a más de 40 niños.

Contra todo pronóstico médico, Diego recuperó la vista y logró caminar a los 6 años. "Su vínculo con mi mamá me enseñó que el poder del amor es poderosamente sanador", relata Carlos, uno de los hijos de Beatriz que, tras la muerte de su madre en 2014, decidió abrir el centro educativo terapéutico Un nuevo sol en su casa de Traslasierra, Córdoba.

Hoy Diego tiene 25 años y vive con su hermano en el hogar al que, además, asisten 30 chicos y jóvenes de entre 6 y 30 años con discapacidad intelectual de diferentes parajes. "Acá vienen chicos de entre 50 kilómetros a la redonda porque es al único lugar al que pueden ir", señala el director del centro, que asegura que la discapacidad, en muchos pueblos, sigue siendo un tabú. "Al visibilizar la discapacidad de Diego, otros padres de la zona comenzaron a perder el miedo de que sus hijos se mostraran tal como son", asegura.

Además de ofrecer un lugar de contención, el centro cuenta con una psicóloga, una psicopedagoga, un terapista ocupacional, un profesor de educación física y clases de huerta y de arte.

Diego, hoy con 25 años, en uno de los talleres de huerta
Diego, hoy con 25 años, en uno de los talleres de huerta Crédito: Fundación Ramseyer

Al venir de lugares remotos y vulnerables, la fundación se hace cargo del traslado de todos chicos. Si bien es gratuito, deben cumplir con todas las reglamentaciones vigentes, entre las que se encuentra el requisito de que el vehículo no tenga más de cinco años de antigüedad. "Nuestra camioneta es vieja y por eso necesitamos ayuda para conseguir otra", pide Carlos.

Además, podés ayudar ingresando a www.fundacionramseyer.org.ar/dona o mediante transferencia bancaria a la Cuenta Corriente Fundación Beatriz Ramseyer. N 32240078407. CBU 0200322901000040078479. CUIT 30 715024930.

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