Tiene que llegar a todos

Por Cristina Calvo Para LA NACION
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19 de diciembre de 2009  

Dentro de la situación de emergencia social que vivimos en el país, la búsqueda de la universalización de la protección para niñas, niños y adolescentes es un paso adelante hacia el objetivo de incluir a todos y a todas.

En este momento, todo esfuerzo que se concrete para cubrir las necesidades esenciales que cooperen a su integración plena en la sociedad es bienvenido. Es imprescindible garantizar que la asignación llegue a los niños y las niñas excluidos, por lo cual un aspecto importante consiste en implementar mecanismos de información y comunicación con el fin de evitar que el ingreso no se tope con intermediaciones que dificulten que el mismo, en su totalidad, sea percibido por el sujeto del derecho, en este caso el niño o la niña.

Muchas veces, cuando se trata de derechos universales -como en el presente caso del ingreso universal o en el derecho al DNI gratuito-, la persona beneficiada no accede por falta de información o por imposibilidad de llegar físicamente a los lugares establecidos para otorgarlos. Frecuentemente se olvida que quienes están en situación de vulnerabilidad o exclusión están también excluidos de la información acerca de sus derechos y de cómo exigir su respeto y salvaguarda.

En esta tarea de esclarecimiento y acompañamiento, las organizaciones de la sociedad civil pueden complementar ampliamente la tarea del Estado. La efectiva extensión de esta asignación constituirá un signo en materia de redistribución de la riqueza en términos de equidad, pero es importante destacar que las causas estructurales de la pobreza son complejas, múltiples y un paliativo no las resuelve.

Un reparto justo y equitativo de la riqueza, que eficazmente actúe en la reducción de la pobreza en función de una vida digna para todos, requiere la responsabilidad y el compromiso transformador de todos los actores sociales, políticos y económicos.

La autora es directora de Cáritas Argentina

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