A orillas de la Bienal, se expone la colección del magnate François Pinault

Unas dos mil lamparitas encienden la instalación de Félix González-Torres
Unas dos mil lamparitas encienden la instalación de Félix González-Torres Crédito: Colección Pinault
Cuando todo el mundo del arte está mirando a la ciudad de los canales, el mecenas francés vuelve a dar la nota con dos muestras de arte contemporáneo en Punta della Dogana y el Palazzo Grassi
Elisabetta Piqué
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14 de mayo de 2019  

VENECIA.- El agua del canal de la Giudecca resplandece en una tarde primaveral. A ese mismo ritmo, de manera casi imperceptible, resplandece la luz de un candelabro de vidrio de Murano colgado en una de las espléndidas salas del primer piso del Museo de Punta della Dogana. Se trata de We are in Yucatan and every unpredicted thing, instalación del artista conceptual británico Cerith Wyn Evans. Aunque casi no se nota, el candelabro se ilumina al son de una banda concebida y realizada a propósito por Evans para este contexto único para cualquier obra: la luminosidad del cielo de Venecia, la isla de la Giudecca con sus casas de colores ocres que atrapan al espectador desde el ventanal y el canal por el que pasan góndolas, vaporettos y gaviotas.

El candelabro es solo una de las más de cien obras de 36 artistas contemporáneos que pueden verse en "Luogo e sogni" (Lugar y sueños), que la Pinault Collection expone en Punta della Dogana hasta diciembre. Como todos los años desde que el magnate y mecenas francés François Pinault abrió este espacio para compartir su imponente colección de arte contemporáneo, la muestra atraerá a multitudes. Incluso, esta vez, llamará la atención de buena parte de los aficionados al arte en tiempos de Bienal de Venecia, cuando el mundo entero mira a la ciudad de los canales.

La poesía, la magia de Punta della Dogana -la célebre punta triangular de la isla Dorsoduro, que divide las aguas del Canal Grande y el Canal de la Giudecca- y la memoria son el hilo conductor de esta propuesta. "La poesía ocupa un lugar central en el proyecto a partir de los versos de Etel Adnan, Emily Dickinson y las composiciones de Federico García Lorca, Ezra Pound, Fernando Pessoa y otros autores elegidos por los artistas de la muestra en relación con su obra", explicó a LA NACION Moura Mekouar, curadora junto a Martin Bethenod, director de Punta della Dogana y de Palazzo Grassi.

La cortina Blood, con cuentas rojas y blancas, como los glóbulos
La cortina Blood, con cuentas rojas y blancas, como los glóbulos Crédito: Colección Pinault

La exposición se abre con una enorme cortina de cuentas de plástico rojas y blancas: se trata de Untitled-Blood (Sin título, sangre), instalación del artista cubano-estadounidense Félix González-Torres, que murió de sida en 1996 y que puso la enfermedad en el centro de su obra. Las perlitas rojas y blancas evocan, respectivamente, los glóbulos rojos y los blancos. La percepción de la obra, al límite de la abstracción y la autobiografía, incluye la participación física del visitante, que es invitado literalmente a atravesar la cortina. "La relación con el contexto y la memoria del lugar es evidente: estuvo en esta sala hace diez años, en ocasión de la inauguración de Punta della Dogana", destacó Bethenod. González-Torres también está presente en Sturtevant, instalación realizada con 2004 lamparitas, portabombillas de goma e hilo eléctrico. La obra evoca el tema de la ausencia de Elaine Sturtevant (1930-2014), artista fundamental del siglo XX.

Luego, puede admirarse Well and Truly en el espacio denominado "Cubo", del arquitecto-estrella japonés Tadao Ando, que Pinault eligió para reestructurar este edificio del siglo XVI que era utilizado por los comerciantes para descargar y pasar por la aduana sus mercancías llegadas vía mar. Se trata de una instalación en la que el estadounidense Rony Horn explora la transformación y la mutabilidad del arte a través de diez bloques de vidrio de diversos matices de color azul que representan el agua. Uno puede caminar alrededor de esos cilindros helados, pero también contemplarlos desde lo alto, donde se destacan el aspecto traslúcido del material, su profundidad ambigua y las incesantes transformaciones por la luz natural.

El agua, así como también la metamorfosis, está en el centro de Days of inertia, instalación de la joven artista sueca Nina Canell que reproduce en el suelo una suerte de alfombra de numerosos fragmentos de azulejos de arenisca recubiertos de gotas de agua que aparecen misteriosamente inmóviles, casi suspendidos, gracias a un barniz hidrorrepelente.

Vuelve a aparecer el tema de la poesía, la memoria y la transformación en Mesk-Ellil (Jazmín nocturno), en el que el artista marroquí Hicham Berrada recrea una suerte de jardín que va cambiando: durante doce horas está envuelto en una oscuridad artificial, mientras que las otras doce horas las plantas reciben la luz necesaria gracias a una iluminación especial. "Es una forma de poesía. Las plantas recuerdan la niñez del artista, en la que disfrutaba del jardín de su abuelo en Fez, y el aroma del jazmín, que aunque no se ve puede olerse", destacó la curadora de esta exposición, que cuenta también con videoinstalaciones sobre Sarajevo y el trágico fin de Marylin Monroe.

En el Palazzo Grassi, 200.000 piezas de mármol en una obra sobre el Holocausto
En el Palazzo Grassi, 200.000 piezas de mármol en una obra sobre el Holocausto Crédito: Colección Pinault

Cuestión de piel

Así como todos los años Punta della Dogana tiene una muestra colectiva, el Museo de Palazzo Grassi -majestuoso edificio del siglo XVIII a orillas del gran canal de Venecia- se dedica a un artista. En esta caso, "La Pelle" (La Piel) da a conocer la impactante obra del belga Luc Tuymans, quien quiso que la muestra se llamara igual que la novela del escritor italiano Curzio Malaparte (1898-1957), de 1949. "Pienso que Malaparte no fue un escritor formidable, sino un megalómano, pero en su libro describe una Nápoles hambrienta luego de la Segunda Guerra y de la liberación de los Estados Unidos, cuando Europa estaba sumida en un caos, como lo está hoy", dijo.

Curada por Caroline Bourgeois en colaboración con Tuymans, "La Pelle" exhibe más de 80 obras "del matón filósofo de la pintura contemporánea", que representa en sus cuadros cuestiones del pasado y del presente, pero también la cotidianeidad. Incluye una obra site specific realizada in situ para el maravilloso atrio del Palazzo Grassi: un mosaico de 200.000 piezas de mármol de más de 80 metros cuadrados que reproduce Schwarzheide, obra pintada por Tuymans en 1986 basándose en un dibujo realizado secretamente por un sobreviviente del Holocausto detenido en el campo de concentración alemán homónimo.

El mosaico, que muestra el bosque que rodeaba este sitio de exterminio para esconderlo de los ojos de los habitantes del lugar, puede contemplarse desde las balaustradas del imponente palacio. Desde los enormes ventanales que asoman otra vez al Canal Grande, vuelve a respirarse poesía.

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