Abrazo simbólico al Palacio Pizzurno

Empleados del Ministerio de Educación pidieron que no se elimine la repartición
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29 de diciembre de 2001  

Unos 700 empleados del Ministerio de Educación, acompañados por docentes, pedagogos y ex funcionarios, hicieron ayer, pasadas las 11, un abrazo simbólico al Palacio Pizzurno, para reclamar al Gobierno que no elimine la cartera educativa.

Con una bandera enorme que rodeó el edificio, cacerolas, y al grito de "Argentina, Argentina", se quejaron por la falta de definiciones sobre el futuro de la repartición.

Participaron de la protesta Juan Carlos Tedesco, director del Instituto Internacional de Planificación Educativa (IIPE-Unesco); el ex secretario de Educación porteño Osvaldo Devries; la ex ministra de Educación Susana Decibe, y su ex colaboradora Inés Aguerrondo, entre otros. En medio del reclamo, Decibe prefirió alejarse del lugar cuando los manifestantes comenzaron a abuchearla por su anterior gestión en la cartera.

Llamada

Ayer por la tarde, una asesora del Ministerio de Trabajo -que conduce Oraldo Britos- llamó a Educación para informar que ese organismo se hará cargo del área interinamente. Hasta el cierre de esta edición, y desde que renunció el ministro Andrés Delich, nadie se acercó al Palacio Pizzurno para recibir el traspaso de la gestión.

Sin dar mayores precisiones, Britos afirmó ayer a LA NACION que se analizaba la posibilidad de que el ex ministerio pasara a depender del Ministerio del Interior, hoy a cargo de Rodolfo Gabrielli.

Asimismo, mientras la preocupación del sector educativo por las indefiniciones toma más fuerza, todo indica que el miércoles próximo será clave. En el primer día hábil de 2002 distintos sectores mantendrán reuniones en la Casa de Gobierno.

Por un lado, la Confederación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) y la Confederación de Trabajadores de la Educación (Ctera) acordaron con Britos que trasladarán hasta entonces el encuentro que debían mantener ayer.

Por otro, los ministros de Educación provinciales del PJ se reunirán con el hermano del Presidente y ex senador, Alberto Rodríguez Saá, para plantearle su idea de cuál debe ser la política educativa por asumir.

Ayer, los rectores reunidos en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) todavía estaban molestos por la respuesta que habían obtenido en la Casa Rosada. Esperaban que el Presidente -que recibió a representantes de los piqueteros, de las centrales obreras y a las Madres de Plaza de Mayo- escuchara sus reclamos en persona. Pero anteanoche fueron recibidos por su hermano Alberto, quien les prometió que las universidades "no se van a provincializar".

Los rectores también cuestionaron la "ausencia de autoridades del área", ya que debido a que "no hay interlocutores válidos ante quien dirigirse ocasionaba al menos problemas en la relación gobierno-universidades que es urgente solucionar".

Según afirmó el titular del CIN, Mario Marigliano, el hermano del primer mandatario les dijo que la estructura del ministerio -que hasta ahora se pensaba como un área de coordinación- quedaría en una cartera "compartida con otras áreas gubernamentales" y que eventualmente podría conservar el rango actual, pero agrupando, además, las áreas de Salud y Promoción Social.

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