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Al rescate de Sartre

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22 de marzo de 2000  

Hace veinte años moría Jean-Paul Sartre. Para conmemorar esa fecha aparecieron libros y comentarios en diarios y revistas. Me pareció interesante preguntar al joven filósofo Enrique Valiente Noailles qué pensaba de este resurgimiento y cuáles eran algunos temas de la filosofía de Sartre.

- Enrique, luego de un purgatorio de veinte años, vuelve con fuerza Sartre. ¿Qué pensás de eso?

-Este renacimiento tiene para mí menos que ver con Sartre mismo que con el panorama menopáusico que padecen las ideas contemporáneas. Y es demasiado pronto para hablar de resurgimiento: veamos en un año qué queda de Sartre después de esta explosión.

- Cuando estabas en la facultad, ¿se estudiaba a Sartre?

-Sólo en Filosofía Contemporánea, donde se estudiaba casi 100 por ciento de pensamiento anglosajón y analítico. Tuve la oportunidad de colar una monografía sobre Sartre y la libertad, que fue observada de reojo, como una extravagancia.

- ¿Qué significa esa famosa frase "el existencialismo es un humanismo"?

-Sartre sostiene que no hay una naturaleza humana -aunque sí condición humana en tanto límites a priori - y que por lo tanto, cuando cada hombre elige algo para sí, está al mismo tiempo diseñando cómo quiere que sea lo humano. Por eso el existencialismo sostiene que la existencia precede a la esencia: al nacer no somos nada, somos solamente lo que hacemos de nosotros mismos y lo humano será el modelo que se desprenda de ello. Cuando Sartre sostiene que el existencialismo es un humanismo, está afirmando que el hombre es el único -y obligado- legislador de sí mismo.

-¿Cuál fue la relación de Sartre con el psicoanálisis? Parecería no ser un adepto de esa disciplina a pesar de que tanto en Les Mots como en su libro sobre Flaubert es evidente la influencia del psicoanálisis.

-Sin duda, como vos señalás, Odile, la influencia del psicoanálisis es fundamental tanto en Les mots como en El idiota de la familia . Basta señalar que uno de los puntos que Sartre señala como constituyente de la personalidad de Gustave Flaubert es su falta de autoestima en razón de que su padre no lo apreciaba y lo llamaba, justamente, "el idiota de la familia". Sartre sostenía, por ejemplo, que un niño debe tener el mandato de vivir y que son sus padres quienes emiten ese mandato. Es difícil imaginar que en una afirmación como ésa no haya influido el psicoanálisis. En realidad,Sartre experimentó repugnancia por el psicoanálisis en su juventud, cosa que luego atribuyó a su propia ignorancia y al hecho de ser francés, por el espontáneo rechazo cartesiano que provoca Freud. Pero lo que reprochaba Sartre al psicoanálisis, además de considerarlo un pensamiento "blanco", es el olvido de una de las dimensiones del tiempo. Según él, el psicoanálisis prescinde de uno de los "ekstasis" temporales, el futuro, y por lo tanto, del proyecto en la evaluación del pasado, tal como lo señala en las páginas de El ser y la nada .

- Como se sabe, para Sartre la libertad es un valor supremo. ¿Esa libertad no es el equivalente del libre albedrío de los católicos?

-Si bien ambas son modalidades antideterministas, la libertad cristiana actúa dentro de un universo ya legislado, mientras que el concepto de libertad sartreana supone el invento de una legislación "a partir" de la libertad. La libertad en Sartre es un punto de partida absoluto, es una forma absolutamente radical que prevalece sobre cualquier contenido y es totalmente ajena a cualquier ingrediente, incluido el teológico. La noción de libre albedrío cristiana habilita la posibilidad de elegir entre "el bien" y "el mal", pero elige dentro de coordenadas preestablecidas y no necesita inventar las coordenadas mismas.

-¿Cuál es la relación de Sartre con Dios?

-Sartre sostiene que Dios no existe, pero que es muy incómodo que esto sea así, dado que eso elimina la posibilidad de encontrar los valores preexistentes en algún sitio. Creer en Dios ahorra camino en la responsabilidad de descifrar el mundo, de inventar un sentido para la existencia. Ahora, si se desecha la hipótesis de Dios, hay que extraer de ello todas las consecuencias: el hombre es totalmente responsable de su existencia.

-¿Por qué Sartre afirma que estamos condenados a ser libres?

-Sartre fue fundamentalmente un pensador moral, un pensador de la libertad. En su libro Cahiers pour une morale , analiza a fondo la proposición básica de dicha moral: "Estamos condenados a la libertad". Allí aclara que estar condenado a ser libre significa que el hombre no se ha creado a sí mismo, y no obstante esto, una vez arrojado al mundo, es enteramente libre y responsable de su acción. No es una noción instrumental de libertad: no hay sobreagregación, ya que lejos de poseerla como una herramienta, la libertad es la textura misma de mi ser, no un cualidad que pudiera o no tener. Obviamente, la libertad no supone elegir posibilidades que no me son propias; querer vivir en París, si no puedo hacerlo, no es más que elegirme como descontento en Buenos Aires. Sartre es el aniquilador de las excusas, es decir, de la "mala fe".

-¿Cómo es posible ser libres si estamos sometidos a obstáculos como el dolor, la guerra, la muerte?

-Sartre rechaza cualquier excusa que nos ampare de nuestra condena a la elección, dado que cada una de esas adversidades es sólo una condición dentro de la cual el hombre es de nuevo enteramente libre, ya que ante cualquier situación debe inmediatamente inventar un sentido para superarla.

-¿Podrías aplicar esta noción a un ejemplo concreto?

-Sartre da un ejemplo concreto, Odile: soy afectado por una enfermedad contagiosa. Esta me debilita, me cambia, limita bruscamente mis posibilidades y horizontes. ¿Cómo puedo ser libre dentro de esa situación? Pareciera que la enfermedad me ha quitado mi libertad o parte de ella y que no soy responsable de esa disminución. Yo era un ramo de posibilidades, me han sacado algunas flores, y el ramo queda en el vaso, pero disminuido en algunos elementos.

Sin embargo, esta imagen es engañosa para Sartre: la situación nueva, aun cuando ha venido del exterior, debe ser vivida, esto es, debe ser asumida en una superación ( dépassement ). Yo elijo de qué modo voy a enfrentar esa situación. Volviendo al ejemplo de la enfermedad contagiosa, mis posibilidades no han sido suprimidas sino reemplazadas por una elección de actitudes posibles. Han surgido nuevas posibilidades, a saber: ser yo buen o mal enfermo, elegir mi vida dentro de esa situación, etcétera. Un enfermo no posee menos posibilidades que una persona sana, sino simplemente posibilidades distintas. La enfermedad es una condición dentro de la cual el hombre es de nuevo libre y sin excusas. Si bien no ha querido su enfermedad, lo paradójico -y la condena- es que debe ahora quererla . No es responsabilidad suya la brusca supresión de posibilidades, pero sí la invención inmediata de un proyecto nuevo a través de esta supresión. Mi libertad es condena porque no puedo dejar de ser libre ni aun en las situaciones de limitación más extremas. Aun enfermo, como soy libre, estoy obligado a hacer de la enfermedad mi horizonte, mi perspectiva, mi moral. Estoy obligado a elegirme.

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