Apertura accidentada en el Centro Recoleta

Hubo incidentes en la retrospectiva de León Ferrari
Loreley Gaffoglio
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1 de diciembre de 2004  

Afuera, un férreo vallado, custodiado por guardias de seguridad; adentro, muchísima gente y la advertencia bien clara: "En esta exposición hay obras que pueden herir la sensibilidad religiosa o moral del visitante. Es su decisión ingresar en la misma".

El aviso, como una forma de prevención, había sido colocado por orden del secretario de Cultura porteño, Gustavo López. Ayer al mediodía, al presentar a la prensa la muestra retrospectiva de León Ferrari, en el Centro Cultural Recoleta, sabía que el contenido de la exhibición podía herir susceptibilidades.

Y sucedió lo que muchos temían: a las 20. 30, un hombre de más de 30 años irrumpió en la sala, tomó una de las obras de Ferrari -un frasco que contenía preservativos y llevaba la imagen de Juan Pablo II- y al grito de "todo esto es una mierda" intentó romper otras obras expuestas.

La muestra reúne 400 obras del artista Ferrari, de 84 años. Algunas de ellas combinan imágenes religiosas con escenas eróticas. "Se trató de una persona alterada y agresiva, que quiso destruir una obra mía", dijo Ferrari, restándole importancia al hecho.

El hombre, luego identificado como Agustín Durañona, fue detenido por los agentes de seguridad. Pero antes golpeó al escultor Ricardo Longhini, que intentó detenerlo.

Según contó Longhini a LA NACION, el diálogo fue el siguiente: "¿Qué estás haciendo? No tenés derecho a destruir la obra de un artista", le espetó. Durañona, visiblemente alterado, reaccionó: "Todo esto es una mierda. Son unos blasfemos".

El incidente precipitó el final del acto inaugural. Y el numeroso público comenzó a abandonar el recinto.

Durañona fue retenido por personal de seguridad del Centro Cultural. Nora Hochbaum, directora del Recoleta, también minimizó el hecho. Al cierre de esta edición se esperaba la llegada de efectivos de la comisaría 19a. El incidente coronó una jornada cargada de tensión y controversias. Por la tarde, el Arzobispado de Buenos Aires había planteado una queja formal al secretario de Culto, Guillermo Oliveri, y reclamado que muchas de las obras que se exhibían en la muestra eran "agraviantes, ofensivas para todos los creyentes".

El padre Rómulo Puiggari, párroco de la Iglesia del Pilar, les había pedido a las autoridades del Recoleta que contemplaran que muchas de las obras herían y lastimaban la fe cristiana. "Les hablé de la desazón e indignación que produce que una exhibición de esas características cerca de un templo. Y no tuve respuestas."

López aclaró que nunca pensó en levantar la muestra, ya que se trata de "un hecho artístico que merece la tolerancia de todos".

El Arzobispado anticipó que recomendará a los fieles que se sientan afectados que inicien acciones legales y reclamos ante el Inadi.

Desagravio en el Pilar

Ayer, en la basílica del Pilar se celebró una misa en desagravio por la muestra de Ferrari, al mismo tiempo que se inauguraba la retrospectiva en el Centro Cultural Recoleta.

En la homilía, el padre Tomás Méndez se centró en el tiempo de Adviento, preparación "al Hijo de Dios que se quiso encarnar". No hizo referencia a la muestra vecina. Leyó el Evangelio Héctor Schenone, vicepresidente de la Academia Nacional de Bellas Artes y profesor de Historia del Arte en la UBA, que es diácono permanente.

El párroco, Rómulo Puiggari, dijo pocas palabras: "No quise predicar cuando me enteré de la muestra de al lado". Luego de la misa, quedó expuesta la Eucaristía. Muchos jóvenes rezaban arrodillados o sentados en el suelo. "Que nuestra fuerza sea la oración", dijo Puiggari.

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