Aplicó cesantías la Biblioteca Nacional

Despidió a personal que no trabajaba
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14 de diciembre de 2001  

Cinco empleados dejados cesantes, otros 20 sancionados y la decisión de aplicar la ley con los que no trabajan es el resultado de las medidas aplicadas por la conducción de la Bibilioteca Nacional en materia de personal al cierre de este año.

Ayer se conoció la cesantía de los cinco empleados que habían percibido todo el salario pese a que durante el año trabajaron una mínima parte del tiempo laboral, tal como la había descripto el director del organismo, Francisco Delich, en una carta de lectores publicada el martes en LA NACION. Sus nombres no fueron difundidos.

En diálogo con este diario, Delich confirmó ayer que la cesantía fue dispuesta antes de enviar la carta a LA NACION y que los empleados afectados apelaron la medida.

Acompañado por la subdirectora de la Biblioteca, Josefina Delgado, Delich explicó que la decisión "fue adoptada con paciencia y equidad, por razones éticas y para ayudar a instalar un debate sobre lo que pasa en el Estado".

Ambos admitieron que "en el Estado hay gente que trabaja y gana poco, y otros que no lo hacen. Cuando se rebajan sueldos, la reforma es siempre inequitativa, porque también se incluye a los buenos empleados. Tenemos que tener como referencia la productividad y, de este modo, la reforma se hará por sí sola".

La planta permanente y la transitoria de la Biblioteca Nacional, organismo que tiene bajo su custodia muchos de los tesoros bibliográficos e incunables de la Nación, suma 184 empleados. Se atienden 300 consultas diarias y se recibe a 1000 personas en salas. "Esta decisión será también una recomendación a quienes han sido sancionados y están en el borde", dijeron.

Delich y Delgado explicaron también que, ante una situación como la descripta, la prestación de los servicios de la Biblioteca se resiente mucho. "Por ejemplo, es necesario tener en orden el depósito, porque un libro mal ubicado es un libro perdido", dijeron.

Este año, la Biblioteca Nacional tuvo un presupuesto de $ 6 millones, contra una previsión estimada en $ 9 millones, que luego se redujo a $ 7 millones. "Aun así, se adquirieron varias colecciones de periódicos y volúmenes del siglo XIX. También se concluyó el equipamiento de la sala de microfilmación", comentaron. En los últimos meses hubo que desechar otras compras por falta de recursos.

Entre las últimas adquisiciones figuran colecciones de los periódicos La Verdad Desnuda, del padre Castañeda, de 1822; El Americano Imparcial, de 1825, y El Censor, impreso en Montevideo, de 1826. También, la colección de poesía popular patriótica La Lira Española, de 1844; un manuscrito de Cortázar y otros documentos.

En el futuro

Repuestos de los recortes sufridos este año, que les impidieron pagar -en los últimos meses- los servicios públicos, "que con tanto esfuerzo habíamos regularizado durante nuestra gestión", Delich y Delgado están armando dos megaexposiciones para el año próximo: sobre las Malvinas, en abril de 2002, a 20 años de la guerra, y sobre Eva Perón, en julio, a 50 años de su muerte.

La Biblioteca Nacional, que en enero próximo cerrará 15 días, acaba de repatriar la Exposición Borges, compuesta por 400 piezas que habían partido sólo con pasaje de ida rumbo a Europa en 1999, en tiempos de la gestión de Oscar Sbarra Mitre, actualmente procesado por la justicia penal. La colección pasó por la Universidad Complutense de Madrid y ancló más tarde en la Biblioteca Nacional de Lisboa.

La perseverancia y el desembolso de $ 5000 para el traslado de vuelta concluyeron el mes pasado en el retorno de las piezas, que serán expuestas el año próximo.

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