Artistas-gestores: una iniciativa que se contagia en todo el país

Más allá de su propia obra, esta especie de creadores se animan a emprender: generan espacios de exhibición, intercambio y formación, y ponen en movimiento la escena cultural de sus terruños
María Paula Zacharías
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28 de julio de 2015  

Cuando la escena cultural es casi nula o sus márgenes no contienen las nuevas corrientes, los artistas se vuelven emprendedores. Se convierten en el núcleo cultural de sus terruños. Ocurre en varios puntos del país: impulsados por el deseo de congregarse, tener un espacio, intercambiar, producir y buscarle la vuelta al arte lejos del circuito porteño, revuelven el avispero. Con subsidios, programas de apoyo y becas, o directamente a pulmón, los artistas-gestores regaron la Argentina de proyectos vivos, que son la suma de la galería comercial, el centro cultural y la residencia. Mucho más que su propia obra.

Al principio fue un taller, y cuando se quisieron dar cuenta ya estaban limpiando los restos de pintura para colgar sus obras y exhibirlas. Cstll569 es el primer espacio independiente dedicado a la difusión del arte contemporáneo en Catamarca. Cuando nació, en 2010, el escenario era árido: "Hubo que agudizar el ingenio para sortear obstáculos y mostrar a los artistas emergentes, cuyos caminos por este territorio estaban cerrados", recuerda su responsable, Germán Bormann. Con auspicios y becas, lograron participar dos veces en arteBA. Actualmente, se están mudando a Santa Rosa, mientras siguen desarrollando encuentros para reflexionar sobre la escena local en espacios afines, que se comunican por Facebook, el canal más efectivo en todos estos casos.

"En Corrientes los artistas que comienzan no tenían un lugar para exponer", dice la dibujante Julia Rossetti, que no se quedó de brazos cruzados y, con la arquitecta Florencia Poloy, fundó Limbo, que sacó del ídem a los jóvenes creadores y les dio un lugar donde mostrarse, encontrarse y, ojalá, venderse. "Logramos el apoyo de toda una comunidad y de público aficionado. Y que las instituciones históricas sientan la necesidad de involucrarnos en sus propuestas. Además, nos sincronizamos con colegas de Resistencia", cuentan.

Rusia queda en Tucumán: "Somos una casa travestida de galería y en la militancia de nuestro deseo surge la identidad del proyecto", define Gustavo Nieto, al frente de este lugar que surgió como una reacción al contexto. "Queríamos que nuestra mirada sobre el arte de nuestra ciudad tuviera un espacio real. Que existiera." Y en Rusia hoy pasan cosas: muestran, investigan, venden y ponen a circular obra dentro y fuera de la provincia.

También en el Norte, pero bien al Este, Trillo Sustentable aparece como el primer espacio de gestión independiente dedicado exclusivamente a las artes visuales en Oberá, Misiones. Y el único. Lo inauguraron Héctor Borges y Valeria Anzuate en 2011.

En marzo nueve artistas-gestores de todo el país se reunieron en Santa Fe para formar la red Minga
En marzo nueve artistas-gestores de todo el país se reunieron en Santa Fe para formar la red Minga Crédito: Gentileza de los artistas

La modalidad es contagiosa y se expande por todo el país. Nueve de estos gestores-artistas coincidieron en marzo en San José del Rincón, Santa Fe, en una casa abierta al arte, llamada Curadora, durante un encuentro con el apoyo del Fondo Argentino de Desarrollo Cultural para el Fomento de Redes, Circuitos y Colectivos Culturales. Como resultado nació Minga, un sistema de colaboración entre proyectos de gestión en arte de la Argentina que potenciará a sus integrantes: la propia Curadora, Cstll569, Limbo, Rusia, Trillo Sustentable, además de Casa 13, Diagonal, La Mandorla, Manta. Minga ya tiene en marcha una publicación sobre todos ellos. "La intención es reunirnos para fortalecer vínculos a través de acciones comunes", explica Cintia Romero, una de las anfitrionas en esta casa azul, rodeada de verde y lagunas, que comparte con el artista Maximiliano Peralta Rodríguez, a la que anexaron un taller y dos habitaciones para estar siempre rodeados por colegas. Actualmente, Manta (Neuquén) y Trillo están en pleno intercambio de creadores del sur y el noreste del país. Limbo y Rusia piensan juntos una muestra con tucumanos y correntinos.

Moverse por el país

"Manta abrió la posibilidad de que artistas de todo el país tengan una sede en San Martín de los Andes y, a los locales, de intercambiar con pares de otras provincias para potenciarse", dice Suyai Otaño, performer, fotógrafa y videoartista, que después de formarse en Buenos Aires quiso volver a su lugar en el mundo sin aislarse. Entonces, abrió las puertas de su paraíso personal y lanzó un programa de becas y seminarios con profesores de Buenos Aires y Córdoba.

En Buenos Aires, además del subsidio del Fondo Nacional de las Artes que impulsa a varios de estos espacios están los proyectos gestados al calor de la ley de mecenazgo, como Diagonal. Están también El Basílico, La Ira de Dios y Zona Imaginaria, por nombrar sólo algunos, que se integran al enorme caudal cultural porteño. Pero a veces la metrópoli puede resultar agotadora, como le pasó al dibujante Martín Kovensky, que cansado del ruido citadino se fue a vivir a La Cumbre y armó su propia historia, o su nave, como le gusta llamar a Júpiter, que comanda con Ana Gilligan. "Nos permitió asumir un lugar de artistas en nuestra nueva comunidad", señalan. Por cuatro años funcionó como galería con presencia en arteBA y en 2015 fueron impulsores de la Semana de Arte en La Cumbre.

Quizás uno de los más conocidos en esta especie sea Mundo Dios. Dirigido por Juan José Souto y Daniel Basso, funciona en un antiguo edificio de piedra de la zona portuaria de Mar del Plata. Desarrollan laboratorios, talleres, producciones, muestras. Son codiciadas sus becas para residentes de todo el país, que cuentan con habitación con vista al puerto y taller generoso en dimensiones.

Córdoba tiene una importante movida, se sabe, pero parte de su engranaje es Casa 13, que abre la puerta a un circuito independiente y reúne proyectos de diversas disciplinas. La casona rosada de 1900 fue tomada por artistas en 1993 y hoy es una asociación civil sin fines de lucro, con socios que aportan una cuota anual de $ 130. "Mi trabajo de gestión es parte de mi quehacer artístico", observa Tomás Quiroga.

Rusia es casa, galería de arte, espacio para shows y muestras; queda en Tucumán
Rusia es casa, galería de arte, espacio para shows y muestras; queda en Tucumán Crédito: Gentileza de los artistas

En Rosario tampoco faltan espacios, pero si hay una agitadora cultural independiente es Lila Siegrist, que empezó con un proyecto en el living de su abuela, en 2003. "Entre ella y yo convertimos la casa en una sala de arte y a mí se me transformó la cabeza", cuenta. En Richieri 452 hoy funcionan tres salas, vende obras suyas y de otros, da clases y organiza actividades como la presentación del libro del poeta Arturo Carrera.

La artista visual Emilia Farrarons Fenoglio fundó en 2014 la primera galería comercial de arte contemporáneo en Bariloche, que lleva su apellido. En San Juan funciona La Mandorla, y recientemente abrió un nuevo lugar para el arte emergente: Espacio Combo. Hay también especies de casas de retiro arty, como Cuatro Cuartos Residencia, en Cañada Rosquín, Santa Fe, dirigida por cuatro artistas que a fines de agosto curarán una muestra en el MACRO rosarino. O espacios de arte en lugares inverosímiles, como el Centro Rural de Arte en Cazón, un pueblo de 300 habitantes en el centro de la provincia de Buenos Aires, que genera "encuentros entre saberes locales y miradas foráneas".

Son tantos, tantos espacios más que el colectivo de arte rosarino Escuela Huésped se dedica a viajar, relevarlos y difundirlos en crónicas, poemas, fotos y dibujos. Ya pasaron por Córdoba, Mar del Plata, Tucumán y Mendoza...

Los artistas del país dan cátedra de creatividad y cuando el mercado del arte no existe lo inventan. Porque puede ser posible ser profeta en su tierra.

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