"Asistimos al fin de la república"

La escritora criticó con dureza la "política imperialista" de su país
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8 de mayo de 2003  

NUEVA YORK.- Comprometida, frontal, siempre clara e inteligente, Susan Sontag aprovecha cualquier palco para decir lo que piensa y pensar lo que dice. No importa si es sobre Estados Unidos, Irak, Cuba o, incluso, la Argentina...

Todavía "sorprendida" porque el gobierno de España, uno de los principales aliados de Washington en la guerra contra Irak, haya decidido entregarle el Premio Príncipe de Asturias a las Letras 2003, Sontag dejó bien en claro su posición ayer, en un encuentro con medios de prensa en el consulado español en Manhattan.

"He estado en contra de la guerra en Irak y lo sigo estando. Estoy en contra de la política exterior actual del gobierno norteamericano, del plan de Bush para lograr la hegemonía de Estados Unidos en el mundo", aclaró, como para que nadie se equivoque. Y peinando su larga cabellera negra con la mano, fue todavía más allá en sus observaciones del estado de este país hoy: "Hemos asistido al fin de la república y estamos en el comienzo del imperio. Clinton fue nuestro Julio César y el asesino en serie de Texas es nuestro Augusto".

La escritora, de 70 años, cree que su país vive uno de los virajes más radicales en su historia. Para ella, la interpretación que dio el gobierno de George W. Bush a los ataques terroristas del 11 de septiembre ha cambiado toda la manera de pensar y sentir en Estados Unidos; y eso le parece peligroso, no sólo para los norteamericanos sino para el resto del mundo.

"Hay una atmósfera de temor a expresarse, y la autocensura es el peor tipo de censura posible -declaró-. La gente que expresa disenso con respecto a la política actual es inmediatamente catalogada como antipatriota. Virtualmente no tenemos un partido político de oposición en Estados Unidos, realmente tenemos sólo un partido, el Republicano."

"El nacionalismo es un veneno poderoso -advirtió-. Si tenemos un país que se define a sí mismo como la única superpotencia, creo que es muy difícil que no vaya a seguir una política abiertamente imperialista a partir de ahora."

En su conversación con varios medios en español, Sontag no se privó de criticar a sus pares escritores por no levantar sus voces en momentos en que es "una necesidad y una responsabilidad" llamar a las cosas por su nombre. Y aprovechó para volver a condenar a Gabriel García Márquez ("un escritor del que he leído todo lo que ha publicado") por su silencio frente a los abusos contra la oposición que cometió el gobierno cubano de Fidel Castro, su "amigo".

La vigencia de Menem

Sus opiniones sobre América latina no terminaron allí. Al finalizar el encuentro, Sontag, que habla un poco de español y tiene varios amigos en la Argentina, preguntó a LA NACION cómo puede ser que Carlos Menem haya quedado como finalista para el ballottage.

"Estoy asombrada y horrorizada al ver que Menem tiene posibilidades de convertirse de nuevo en presidente -dijo, sin pelos en la lengua-. Me dicen que la gente cree que porque él tiene experiencia es mejor que los otros candidatos. ¿En serio? ¿Son los argentinos tan tontos?" Un dilema para el que ni los más grandes intelectuales parecen tener respuesta.

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