Autores paulistas en Buenos Aires

La ciudad de San Pablo, centro de liderazgo económico, político, artístico y cultural de Brasil, será la invitada de honor en la próxima edición de la gran fiesta de la literatura, siguiendo la tradición iniciada este año con Ámsterdam. Una ocasión privilegiada para conocer lo mejor de su producción
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24 de mayo de 2013  

Non ducor, duco: "No soy conducido, conduzco". La frase en latín que figura en el blasón de San Pablo resume bien la relación de la ciudad más populosa de Brasil con el resto del país, pero no todos se dan cuenta de que el liderazgo paulista no es sólo económico y político, sino también cultural y artístico. La elección de San Pablo como ciudad invitada de honor de la próxima edición de la Feria del Libro de Buenos Aires, en 2014, es una oportunidad privilegiada para conocer mejor la literatura que se produce en esa ciudad superlativa.

San Pablo fue, y sigue siendo, la cuna de algunas de las más importantes expresiones culturales brasileñas. Con la expansión del cultivo de café a finales del siglo XIX y la industrialización acelerada a partir del comienzo del siglo XX, la villa pacata y provinciana se transformó en una de las mayores y más cosmopolitas del mundo. Ese ascenso económico y político fue acompañado por una efervescencia cultural que tuvo su epicentro en la Semana de Arte Moderno de 1922. Al reunir a las vanguardias de la literatura, de la música y de las artes plásticas, el modernismo puso en primer plano a artistas como Tarsila do Amaral y Heitor Villa-Lobos y causó en la cultura brasileña un impacto que se extendió por varias décadas. Sin el modernismo, sin su irreverencia y su disposición para deglutir críticamente culturas ajenas, no habría, por ejemplo, ni Tropicalismo ni el teatro revolucionario de José Celso Martinez Corrêa, ni algunas de las mejores películas del Cinema Novo.

Oswald de Andrade y Mário de Andrade (que a pesar de tener el mismo apellido no eran parientes) fueron dos de los "padres fundadores" del modernismo brasileño. Oswald de Andrade (1890-1954) fue poeta, narrador, dramaturgo y autor de algunos de los ensayos y manifiestos más provocadores jamás publicados en Brasil, que fueron reunidos en Escritos antropófagos (publicado en la Argentina por Corregidor). Mário de Andrade (1893-1945), que da nombre a la principal biblioteca pública de San Pablo, fue poeta, musicólogo, secretario de Cultura de San Pablo y autor de la novela-rapsodia Macunaíma y del poemario Paulicea desvariada (Beatriz Viterbo), dos obras clave de la literatura brasileña.

Entre los herederos del modernismo están los hermanos Haroldo (1929-2003) y Augusto de Campos (1931), y Décio Pignatari (1927-2012), poetas cuya obra, signada por la experimentación y el rigor crítico y teórico, influenció a artistas tan diferentes como Octavio Paz y Caetano Veloso (no por azar su canción "Sampa", himno informal de San Pablo, alaba la "dura poesía concreta" de las esquinas de la ciudad). Augusto de Campos, el único sobreviviente del trío original, estuvo en Buenos Aires en 2012 para una serie de homenajes que incluyeron una reedición de su antología Poemas (Gog y Magog).

En San Pablo florecieron otros grandes poetas como Hilda Hilst (1930-2004), que en breve será publicada en la Argentina por El Cuenco de Plata. Dueña de una obra vasta, marcada por la sátira y el erotismo, Hilst es una de las principales influencias del también paulista Glauco Mattoso (1951), autor de Delirios líricos (Eloísa Cartonera). Otro gran poeta de la misma generación de Hilst, Roberto Piva (1937-2010), uno de los que mejor supieron traducir la ruidosa e inabarcable vida cotidiana en San Pablo, continúa inédito en español.

Más recientemente, Arnaldo Antunes (1960) ha desarrollado una obra poética sólida, que nutre y refuerza su trabajo como músico (además de tener una exitosa carrera como solista, integró el trío Tribalistas, a la par de Marisa Monte y Carlinhos Brown, y la banda de rock Titãs) [ver nota aparte]. En la misma banda tocaba, y sigue tocando hoy, el guitarrista Tony Belotto (1960), autor de cinco novelas negras que tienen a San Pablo como telón de fondo. Este pasaje entre música y literatura, tan común en la cultura brasileña, dio sus frutos más recientes y vigorosos en la periferia paulista con el rap y la autodenominada "literatura marginal" producida por una generación de jóvenes escritores cuyo mayor exponente es Ferréz (1975), autor de Manual práctico del odio (Corregidor).

Más que cualquier otra ciudad brasileña, San Pablo debe gran parte de su vitalidad cultural a la inmigración y la migración interna. Los italianos dejaron las marcas más profundas, en áreas que van desde la propia formación del portugués "italianado" -que se habla en San Pablo y es explorado en los cuentos de Brás, Bexiga e Barra Funda , el clásico de Alcântara Machado (1901-1935)- hasta el desarrollo de la escena teatral más importante del país, en la que se destacan nombres como el del actor y dramaturgo Gianfrancesco Guarnieri (1934-2006), cuya pieza Ellos no usan smoking es uno de los hitos del teatro nacional.

En la segunda mitad del siglo XX, San Pablo se convirtió en el principal polo de migración interna y atrajo gente de todas las regiones del país. Un rápido relevo de los escritores contemporáneos más activos y reconocidos incluiría ciertamente los nombres de Bernardo Carvalho (1960), nacido en Río de Janeiro, autor de nueve novelas, entre ellas Teatro (Corregidor) y Nueve noches (Edhasa), traducidas a varios idiomas; o de Luiz Ruffato (1961), nacido en Minas Gerais, y cuya premiada novela Ellos eran muchos caballos (Eterna Cadencia) es un gran mosaico en el que el personaje principal es la misma ciudad de San Pablo; o Marcelino Freire (1967), narrador y agitador cultural nacido en Pernambuco, autor de Cuentos negreros , que será publicado en breve por la editorial Santiago Arcos; o incluso el poeta y narrador Joca Reiners Terron (1968), nacido en Mato Grosso, autor de obras absolutamente innovadoras como Não há nada lá ("Allá no hay nada"), de la que dijo Enrique Vila-Matas: "Lean, lean este libro nada conservador, porque pertenece al núcleo central de la más exigentes de mis bibliotecas particulares".

En los últimos años, algunos de los más notables autores paulistas han sido publicados en la Argentina. Es el caso de João Antonio (1937-1996), patrono del periodismo literario brasileño y autor de los cuentos incluidos en Malagueta, Perus y Bacanazo (Adriana Hidalgo), y Andréa del Fuego (1975), cuya excelente novela inaugural Los Malaquias (Edhasa) recibió el Premio José Saramago. Así y todo, queda mucho por descubrir, tanto entre los nombres consagrados como entre los autores más jóvenes. En la primera categoría se encuadra, por ejemplo, Lygia Fagundes Telles (1923), ganadora del Premio Camões y autora de más de quince libros de cuentos traducidos a diez idiomas, pero inexplicablemente inhallables en español. Entre los más recientes, el panorama es tan amplio que cualquier selección será, inevitablemente, injusta. Hecha esta salvedad, vale la pena destacar cuatro nombres cuyo talento merece la atención del público y de los editores argentinos.

Reinaldo Moraes (1950) es el autor de Pornopopéia , una de las novelas más divertidas e inventivas publicadas en Brasil en este siglo, escrita en una barroca prosa junky que con seguridad le dará muchos dolores de cabeza a quien se atreva a traducirla.

Nuno Ramos (1960), artista multifacético: poeta y narrador, autor de seis libros, ganó en dos ocasiones el codiciado premio Portugal Telecom. Además de esto, es un artista plástico consagrado. con más de veinte años de carrera y exposiciones en decenas de museos y galerías. Como si fuese poco, es autor de diversas canciones con Rômulo Fróes, uno de los nombres más interesantes de la música paulista contemporánea.

La diversidad es una de las características también del genial Lourenço Mutarelli (1964), historietista de extensa trayectoria, dramaturgo, actor y autor de cinco novelas sorprendentes en forma y contenidos, entre las cuales se cuenta O cheiro do ralo (El olor del caño), que fue adaptada al cine.

Finalmente, Ricardo Lísias (1975) ha escrito cuatro novelas, entre las que se destaca O livro dos mandarins (El libro de los mandarines), delirante narración sobre un ejecutivo paulista que sueña con dirigir la filial de su empresa en China. En su edición especial dedicada a la literatura brasileña contemporánea, publicada el año pasado, la revista Granta lo incluyó en su selección de los veinte mejores autores del país.

¿Demasiado para digerir? Seguramente. Menos mal que tenemos un año entero por delante.

Gustavo Pacheco

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