Beatificará el Papa a dos argentinos

Artémides Zatti y Tránsito Cabanillas
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31 de enero de 2002  

Dos argentinos serán beatificados por Juan Pablo II el 14 de abril próximo, en la Plaza de San Pedro, en Roma.

Son Artémides Zatti, laico profeso de la Sociedad Salesiana, y la madre María del Tránsito de Jesús Sacramentado (María del Tránsito Cabanillas), fundadora de las Hermanas Terciarias Misioneras Franciscanas. Así lo confirmó a la agencia informativa católica AICA el prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, cardenal José Saraiva Martins.

En el caso de María del Tránsito Cabanillas, la hermana Herminia Stang, superiora general de la congregación que ella creó, expresó su alegría por tratarse de la primera beata nacida en nuestro país, ya que Laura Vicuña y María Ignacia March, que ya fueron beatificadas por el Papa, nacieron en Chile y España, respectivamente, aunque se las considere argentinas por haber vivido en este suelo, donde también murieron.

Tránsito Cabanillas nació en 1821, en el Valle de San Roque, Córdoba, donde su padre hizo levantar la capilla de ese nombre que se convirtió en centro espiritual de la zona que hoy ocupa Villa Carlos Paz. Ella contó que en 1870 le inspiró "el Señor el deseo de fundar una casa de religiosas".

En 1878, a los 57 años, fundó el nuevo instituto en Córdoba, con dos jóvenes. Abrieron una escuela de niñas. El objetivo era promover las obras de misericordia y principalmente dar educación gratuita a las hijas de los pobres y desamparados. Falleció el 25 de agosto de 1885, a los 64 años.

Artémides Zatti nació en Boretto, Italia, en 1880, y llegó a Bahía Blanca junto a sus padres en 1897. Siempre tuvo inclinaciones religiosas y en 1900 ingresó en el aspirantado salesiano en Bernal. Cuidando a un compañero enfermo, fue víctima de la tuberculosis y tuvo que regresar a su hogar.

El padre Garrone, que dirigía en Viedma el hospital San José, lo tomó como ayudante de la farmacia y le encomendó el cuidado de Ceferino Namuncurá, de quien se hizo amigo. Al morir Garrone, Zatti continuó la obra, por amor a los enfermos, pese a la penuria económica. Allí falleció a los 70 años, en 1951.

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